El Gobierno se asegura blindaje interno de u$s 8.000 millones

La obra social de los jubilados tiene un ahorro de $ 5.000 millones que podrá ser usado para comprar títulos públicos cuando entre en vigencia el Presupuesto 2009
Hay que juntar de donde sea. El Gobierno sumó u$s 8.000 millones con un blindaje financiero armado a partir de las reformas de la carta orgánica del Banco Central, del Banco Nación y del PAMI. En caso de emergencia, la obra social de los jubilados y pensionados podrá aportar hasta u$s 1.600 millones al Tesoro para aliviar las necesidades de financiamiento en un año complicado para las cuentas públicas y con una crisis financiera que amenaza ser más prolongada de lo previsto.

El blindaje K entrará en vigencia plena a partir del 2 de enero, cuando, con la decisión administrativa número 1, se ponga en marcha el Presupuesto 2009. En la Ley de Presupuesto para el año próximo se modificó la carta orgánica de tres entidades públicas para facilitar líneas de crédito al Tesoro en caso de necesidad extrema.

Según los artículos 72 y 73 del texto, el PAMI quedó liberado de invertir el excedente sólo en plazos fijos del Banco Nación. Al ampliar el menú de opciones de la capacidad de ahorro de la entidad que conduce Luciano Di Cesare, el Tesoro podrá colocar letras a una tasa menor a la de mercado, tal como hizo con la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSeS), la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y la Lotería Nacional, entre otros entes públicos.

En el caso del PAMI, durante los últimos años el ahorro de la obra social trepó a 5.000 millones de pesos. No obstante, $ 3.300 millones conforman el Fondo de Garantía Prestacional, que asegura un mínimo de prestaciones de seis meses en emergencia. Utilizar esos recursos para pagar deuda externa o cancelar gasto corriente del Gobierno sería al menos polémico. Por otro lado, la modificación del artículo 20 de la Carta Orgánica del Banco Central sumó u$s 3.400 millones al blindaje K y amplió la disponibilidad de las reservas internacionales para ser usadas como pago a organismos multilaterales y en cancelaciones de pasivos en general (bonos). El límite es mayor, pero el Gobierno utilizó este año esa facultad para financiarse. En 2009 el BCRA podrá hacer adelantos transitorios al Tesoro hasta 12% de la base monetaria, constituida por la circulación monetaria más los depósitos a la vista de las entidades financieras.

En el caso del Banco Nación, los préstamos podrán alcanzar hasta un máximo de 30% de los depósitos que tenga el Sector Público Nacional en la entidad. Aunque a priori se trata de u$s 3.000 millones, en necesidades extremas el Gobierno podrá sumar depósitos públicos de otros bancos y trasladarlos al Nación. El efecto de esta decisión para el crédito privado sería serio. La liquidez del sistema se dirigiría a financiar el bache fiscal del sector público dejando de lado a empresas y familias, que enfrentarían tasas de interés cada vez más altas. Es lo que se conoce como “efecto desplazamiento”, donde el Gobierno desplaza del crédito al sector privado encareciendo su acceso a préstamos.

A estas tres entidades, PAMI, BCRA y Banco Nación, se añadieron los recursos que aportará la ANSeS, la AFIP y otras entidades superavitarias. En particular la ANSeS recolectará cerca de $ 13.000 millones gracias a la reforma previsional. Estos fondos serán provistos por el flujo de aportes previsionales de los trabajadores en relación de dependencia. Pero además, parte de la inversión heredada de las Administradoras de Fondos de Jubilaciones y Pensiones (AFJP) elevará la cartera de depósitos del Nación y ampliaría así, gracias a la reforma de su Carta Orgánica, el límite de préstamos de la entidad al Tesoro.

De esta manera, y tal cual fuera una armadura, Cristina Fernández de Kirchner blindó su Gobierno y se preparó para la escasez de divisas que dificultaría el pago de la deuda externa. Más allá de las fuentes de recursos, el Ejecutivo dio señales de que hará todo lo que esté a su alcance para cumplir con los acreedores.

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