El Gobierno armó una licitación a medida de un empresario K del juego

Lotería Nacional acaba de lanzar una licitación para concesionar el sistema de captura de datos y apuestas on line que utilizan 1.400 agencias en la Ciudad de Buenos Aires. El pliego contiene dos cláusulas que sólo puede cumplir el empresario kirchnerista y amigo del matrimonio presidencial, Cristóbal López. El negocio le podría redituar un ingreso de cerca de 1.000 millones de pesos a lo largo de diez años. La misma persona había sido beneficiada por Néstor Kirchner, cuando cinco días antes de dejar la Presidencia le extendió por 15 años la licencia de máquinas tragamonedas en Palermo.
Una semana después de sufrir la derrota en las urnas, el Gobierno llamó a licitación para adjudicar en la Ciudad de Buenos Aires el sistema de captura de datos y apuestas on line que utilizan las agencias de Lotería Nacional.

Es un negocio que mueve 1.200 millones de pesos anuales y el kirchnerismo no quiere dejarlo en manos de desconocidos. Debe ser por eso que las cláusulas del pliego, que se publicaron el 6 de julio, benefician casualmente a Cristóbal López, un empresario petrolero y propietario de casinos, cuyo patrimonio creció en gran medida gracias al respaldo de su amigo, el ex presidente Néstor Kirchner.

El negocio. Las agencias de Lotería Nacional usan un sistema de captura de datos on line que también permite controlar lo que se recauda con los juegos propios y de otras loterías. Quien gane la licitación será el encargado de colocar y mantener ese sistema en las 1.400 agencias de Capital Federal durante siete años, prorrogables por otros tres. La recaudación de las agencias es de 1.200 millones de pesos, cifra de la cual las empresas concesionarias se quedan entre el 6 y el 8 por ciento, es decir aproximadamente 100 millones de pesos por año.

Actualmente, el mercado porteño está administrado por dos operadores: uno es Boldt Gaming, controlado por la familia Tabanelli, y el otro es Tecno Acción, empresa de López y sus socios griegos de Intralot.

Con la licitación, el negocio que desde hace años funciona con un contrato eternamente prorrogado, pasará a manos de un solo operador. Lo que resta es saber de quién.

Dirigido. Un pliego dirigido es un pliego que contiene cláusulas que sólo puede cumplir un oferente. Es lo que habitualmente se denomina taylor made (ver recuadro), y lo que ocurre en este caso. La matriz de valuación de las ofertas está orientada a inclinar la balanza a favor de Tecno Acción, de López.

Esta empresa tiene el sistema de captura de datos en 12 provincias. El pliego calificaría con 22 puntos a Tecno Acción por contar con más de diez jurisdicciones a su cargo, contra los cinco distritos que tiene Boldt, por las que recibiría sólo siete puntos.

La empresa de López opera sin embargo en provincias chicas, con lo cual el volumen de dinero que mueve por el sistema de agencias es muy inferior al de Boldt, que tiene a su cargo las provincias más grandes, como Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba. Con esa diferencia, Tecno Acción tendría a su favor 22 de los 57 puntos que vale el rubro antecedentes y experiencia.

La grilla también privilegia a las empresas que acrediten accionistas con experiencia internacional. Es el caso de Tecno Acción, que tiene como socio al grupo griego Intralot. No es el caso de Boldt, que pese a contar con proveedores internacionales no cuenta con socios extranjeros en su composición accionaria. Son otros nueve puntos para la puntuación de Tecno Acción.

El plazo que transcurre entre la oficialización del pliego y la apertura de los sobres con las propuestas es otro de los puntos oscuros en esta licitación. Hay 45 días entre una fecha y la otra, contra 185 días que, por ejemplo, se tomaron los chilenos para licitar un sistema similar. La única licitación que superó ese récord de tiempo fue la de la Caja Social de Santiago del Estero, la Lotería Santiagueña, que se hizo entre el 23 y el 29 de diciembre de 2007. El ganador en ese caso fue, casualmente, Cristóbal López.

Amigos son los amigos. No es la primera vez que Kirchner le otorga privilegios a López. El 5 de diciembre de 2007, cinco días antes de finalizar su mandato, el entonces presidente le amplió en 15 años la concesión de las máquinas tragamonedas del Hipódromo de Palermo, cuando todavía faltaban diez años para que se venciera ese contrato.

La amistad entre ellos funciona así desde que se conocieron en 1998, durante la crisis petrolera. Cristóbal López era subcontratista de YPF pero la petrolera le estaba cortando todos los contratos. Acudió entonces al gobernador de Santa Cruz a través de un amigo en común, Julio De Vido, y le pidió que intercediera a su favor. Una semana después lo llamaron de las oficinas de YPF para recomponer la situación. Desde entonces, el imperio de Cristóbal no para de cosechar éxitos. A cambio, Cristóbal les da trabajo a 193 personas a pedido de Néstor, y le facilita transporte para las movilizaciones partidarias. Pese a que empezó su negocio cuando todavía no conocía a Kirchner, López tiene la íntima convicción de que el Pingüino es el mejor presidente que tuvo la Argentina desde el regreso de la democracia.

Los dueños del negocio se apartan

Es una mancha más al tigre. Pero a este tigre parece que la mancha le hace algo. Porque entre los empresarios del juego se niegan a dar información oficial sobre un caso que puede salpicarlos a todos, aunque no todos estén involucrados.

No hay nombres y apellidos en esta historia porque cuando se les ofrece aparecer mencionados, los empresarios huyen como si hubieran visto un fantasma. "El juego siempre aparece asociado a la mafia, al lavado de dinero y a los prestamistas, y aunque eso no sea generalizado, aparecemos todos en la misma bolsa y es muy difícil revertir esa imagen. Cada noticia que salga de estos temas, por más que no nos toque directamente, nos toca indirectamente. Lo mejor es que del juego no se hable", se queja el director de un casino del Conurbano en diálogo con PERFIL.

Un empresario de Boldt, una de las dos empresas que se dedican al manejo de este sistema de captura de datos que está en juego, dijo que no vio el pliego todavía y que, por lo tanto, no puede emitir opinión sobre cómo está confeccionado.

Similar argumento brindaron desde el entorno de Cristóbal López. "No soy el rey del juego, tengo una ínfima participación de Casino Club y Tecno Acción y ni siquiera vi el pliego de las agencias de Lotería", dicen que comentó entre sus colaboradores cuando se enteró de que había sospechas sobre cómo estaba hecha la licitación.

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