El Gobierno apoya a la UTA y se agrava el conflicto en el subte

El Gobierno apoya a la UTA y se agrava el conflicto en el subte
Los huelguistas reclaman la libre agremiación. Pero el ministro de Trabajo endureció su postura. Y acusa a trabajadores de izquierda de apelar a la "extorsión".
La huelga de trabajadores del subte que reclaman un sindicato independiente de la UTA paralizó ayer las seis líneas de la Ciudad. En una jornada de tensión en varias estaciones terminales entre trabajadores y militantes de la UTA, y en medio del malhumor social y los problemas para viajar, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada, endureció su discurso y acusó a los huelguistas de tener "una actitud de apriete, de extorsión". Y admitió la "preocupación" del Gobierno por este conflicto que ya arrastra siete paros en el año.

El paro de ayer fue impulsado por los delegados del subte que responden a agrupaciones de izquierda y sectores sindicales combativos, que escapan al control del Gobierno y están enfrentados a la conducción del gremio del transporte automotor, alineado con la CGT de Hugo Moyano.

En febrero, casi 1.800 trabajadores del subte -sobre un padrón de poco más de 2000-, votaron de manera abrumadora -un 98,8%-en un plebiscito no vinculante en favor de constituir un nuevo sindicato.

Pero el Ministerio de Trabajo no se muestra proclive a concederles la agremiación. Tomada se quejó de que los trabajadores lanzaron la medida de fuerza pese a que los recibió el martes y les pidió que esperasen 10 días hasta que volviese a tener en manos el reclamo hecho por los trabajadores ante la Cámara del Trabajo.

El expediente está en la Justicia, pero los trabajadores igual acusan al ministro Tomada de demorar la resolución.

"Es un tema delicado, si fuera fácil ya lo hubiera resuelto. El 50 por ciento de la biblioteca dice una cosa, y el 50 por ciento otra", le dijo Tomada a Clarín sobre el reclamo de un sindicato aparte.

Por otra parte, a tono con la interpretación restrictiva que le dio en su momento, el ministro declaró que el histórico fallo de la Corte Suprema del 11 de noviembre de 2008, sobre libertad sindical y contrario al sindicato único, que los trabajadores del subte vienen invocando, "no tiene nada que ver con este tema".

Un millón de pasajeros se vieron afectados por el paro. Los trabajadores decidieron anoche en asamblea que hoy darán servicio normal. Pero Néstor Segovia, referente de los delegados, advirtió que "los paros se van a ir agudizando" si Trabajo no les da la personería. Otro delegado, Eduardo Landaburu, le dijo a última hora a Clarín que si la semana que viene no tienen respuesta, "habrá una nueva medida de fuerza".

A los problemas para viajar en la Ciudad, se sumó a la tarde otro corte de la Panamericana, por trabajadores de la UOCRA no alineados con la conducción del gremio, que fueron dispersados por la policía.

Frente al clima de conflictividad que parece haber recrudecido en el último tiempo, en el Gobierno señalan que se trata de conflictos "intrasindicales", no laborales, que "son más difíciles de resolver". También advierten que estas pugnas "se acoplaron" a mecanismos de protesta propios del conflicto social, como los piquetes y los bloqueos.

La UTA, que no quiere resignar a los trabajadores del subte, está alineada con Moyano, a su vez principal aliado de Néstor y Cristina Kirchner. El gremio de los colectiveros es conducido por Roberto Fernández, pero hasta 2007 tuvo al frente -y por más de veinte años- a Juan Manuel Palacios, mano derecha de Moyano, que dio un paso al costado -él dijo que se jubiló- cuando se lo investigaba por una presunta compra de campos. A principios de setiembre, la Cámara Federal le ordenó al juez Norberto Oyarbide reabrir una investigación que intenta establecer si Moyano y Palacios compraron una histórica estancia de 380 hectáreas en Henderson, en la provincia de Buenos Aires.

Comentá la nota