El gobierno analiza nueva estructura para la ANSeS.

Desde la estatización de las AFJP, la ANSeS se volvió una de las dependencias oficiales más importantes.
“Hoy tiene más poder que el Ministerio de Economía”, se sinceró un funcionario en diálogo con El Cronista. Por eso, en la Casa Rosada estudian una modificación en su estructura, especialmente para responder a las nuevas funciones de financista y administrador de bienes estatales que antes tenían las administradoras privadas.

En el rol de prestamista, la ANSeS ya otorgó $ 700 millones a bancos públicos y privados. Mientras que todavía se discute, al interior del Gobierno, la táctica a seguir con las acciones del Estado en empresas privadas. La estrategia es mantenerlas hasta que suba su valor, nombrar directores en las compañías, y hasta se podrían comprar más acciones, como anticipó El Cronista a fines de diciembre.

Cualquiera sean las decisiones y políticas a seguir, la nueva estructura debe responder al nuevo principio de realidad: la función preponderante del organismo dejó de ser el pago de haberes previsionales. La idea planteada en el Gobierno es que el nuevo organigrama tenga un director ejecutivo y tres subdirectores. Amado Boudou seguirá siendo el titular del organismo, manteniendo la línea directa con Casa Rosada.

En tanto que las subgerencias serían: Administración, Prestaciones y Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). Para la primera suena Pablo Fontdevila, actual gerente general, que desempeñaría una función parecida, la de garantizar el funcionamiento del organismo. También habría continuidad de nombres y funciones en Prestaciones, área a cargo del pago a jubilados, las oficionas y unidades de atención integral (UDAI) de todo el país.

La nueva subgerencia estrella, en tanto, será el FGS, encargado de administrar los bienes que son públicos desde la estatización de fondos previsionales. Más allá de los nombres en danza, este área tendrá tareas de mucha complejidad. No sólo por la importancia política de las decisiones, sino porque además deberán basarse en un certero análisis de riesgos. “La mala administración de esos activos puede terminar con causas judiciales a los funcionarios que estén a cargo. Por ejemplo, el mal manejo de fondos públicos es un delito fiscal”, explicó un funcionario de la Anses.

El cruce entre la importancia política y la delicadeza jurídica del FGS será la clave del funcionario elegido. “No le alcanzará con fidelidad política, deberá tener mucha solvencia técnica para evitar perjuicios propios y al Gobierno”, agregó el funcionario consultado.

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