"El Gobierno afectó la institucionalidad de la República"

María Gilda Pedicone de Valls analizó el panorama nacional en el que están inmersos los estándares políticos y sociales que configuran un contexto inestable.

El contexto político institucional de la Nación continúa siendo espacio de concepciones y tendencias de opinión de referentes de las diversas áreas sociales de la provincia. En esta ocasión, María Gilda Pedicone de Valls, Decana de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Políticas y Sociales de la UNSTA, concedió una entrevista a EL SIGLO, donde trazó unos lineamientos macroestructurales sobre el panorama descrito.

En una de las instancias abordadas, hizo mención a la cualidad republicana que posee el Gobierno Central, más allá de su carácter de legitimidad electoral: "La República es una forma de gobierno que se caracteriza por la división de poderes, la publicidad de los actos de gobierno, la responsabilidad de los gobernantes y la periodicidad de los mandatos. El Gobierno nacional se ha mostrado muy poco dispuesto a respetar estas condiciones pero, sobre todo, a los otros poderes (legislativo y judicial), lo que ha afectado severamente la calidad institucional de una República como la nuestra".

"A partir del voto "no positivo" del Vicepresidente (Julio) Cobos esta práctica se ha profundizado. Sin embargo, el voto popular de junio de 2009 ha mostrado que la ciudadanía ha valorizado la representación parlamentaria, inclinándose por la oposición. A partir de diciembre pasado, esos representantes ya ocupan sus bancas. Considero que esa presencia fortalecerá a la República", esgrimió.

A su vez, la Doctora en Derecho de la UNT, estableció que el principal motivo que causó el retraimiento de la gestión kirchnerista está relacionado con la derrota sufrida en las urnas el año pasado, pero que es un caso especial, puesto que en varios Estados esta situación o práctica democrática es natural, sin embargo, las facetas de diálogo y consenso parecen no tender lugar en la agenda del poder nacional: "Argentina no sería el único país cuyo gobierno -exitoso en una primera etapa- se cierra al diálogo cuando pierde acompañamiento popular, entendiendo que es señal de debilidad. Sin embargo, los países exitosos lo son, porque sus gobiernos se alternan, las oposiciones controlan pero no obstruyen, el que gana dialoga con los otros sectores. Mirando los ejemplos de Uruguay y de Chile, los argentinos sentimos una sana envidia".

Convicción o conveniencia

En otro pasaje de la charla, se le consultó sobre la estrategia del Gobierno en aferrarse a preceptos ideológicos con el objeto de querer representar a una facción o a una determinada forma de pensamiento, por lo que Valls señaló: "La historia de vida y de los gobiernos del matrimonio Kirchner, desde sus inicios en Santa Cruz, muestran que la invocación de la ideología que hoy dicen defender es una postura reciente, producto de la conveniencia electoral del momento, que le ha dado réditos inicialmente. Sin embargo, si miramos con cuidado, muchas de esas banderas se han arriado y las alianzas políticas iniciales tampoco están o han mutado a sectores que inicialmente fueron denostados", de esta manera, su pensamiento es análogo a otras estipulaciones que consideran la metodología de gestión kirchnerista como una simple estrategia discursiva con el fin de acaparar adhesiones.

Al momento de centrar su punto de vista por la anormal situación en el que se encuentra inmerso Julio Cobos, la profesora en Derecho Electoral, sintetizó que por el sólo hecho de haber compartido una fórmula presidencial no es condición para entablar una total especie de sumisión política: "Cobos llegó al gobierno seguramente compartiendo el proyecto político del matrimonio presidencial. Sin embrago, su acertada votación en contra de la Resolución 125 acrecentó el nivel de enfrentamiento con el oficialismo lo que precipitó una alineación con los demás sectores que representan a la oposición. Ser gobierno y simultáneamente actuar como oposición es una situación extraña, pero, aún así, considero que es preferible su permanencia en el cargo hasta completar su mandato y asegurar el equilibrio de poderes".

Desde muchos sectores, la mirada se posiciona en el accionar de las facciones alternativas al partido gobernante, y cuál será, de ahora en más, su accionar legislativo ante las posibles arbitrariedades del Ejecutivo nacional, Pedicone de Valls estima que los grupos opositoras han sido ungidos por el voto popular con el fin de concretar un espacio de control que, a su vez, asegure la institucionalidad: "La oposición ha sido votada para que controle al Ejecutivo, que todavía tiene dos años de mandato. Su tarea debe ser recuperar la institución del Congreso como el ámbito natural de discusión de las grandes decisiones y políticas de estado. Las distintas ideologías que están representadas en el Congreso enriquecerán el debate de estos temas y darán legitimidad a las leyes que se dicten y a las decisiones que se adopten. Considero que, de ningún modo, la mayor presencia de la oposición en el parlamento hará peligrar la gobernabilidad. Ese argumento es un falsedad que se ha usado en la última campaña electoral para desalentar el voto a la oposición. Por suerte, el discurso no tuvo éxito".

Alperovich y el asistencialismo

La requisitoria periodística condujo a las argumentaciones discursivas a la calificación de la gestión del Gobernador José Alperovich y su modo de desenvolverse para configurar su espacio socio-político local conjugado con la relación entablada con el matrimonio presidencial: "Alperovich es un buen ejemplo de gestión activa, con mucha presencia mediática y algunos logros que hay que reconocer. Su alineamiento con los Kirchner ha sido, me parece, producto mas de la necesidad que de la convicción. Me parece que la gente ha advertido eso y por esa razón lo vota más de lo que votaría a los Kirchner".

Finalmente, EL SIGLO requirió a Pedicone de Valls un punto de vista sobre la proliferación de programas y planes asistenciales, a lo que respondió: "son necesarios cuando el desempleo y la pobreza están afectando a una sociedad. Pero no pueden ser paliativos permanentes. Lo ideal es generar empleo y riqueza genuinos. Cuando el asistencialismo se instala nacen las prácticas clientelares y las derivaciones de corrupción que ello genera".

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