El Gobierno admite que puede faltar carne y aceptó negociar con el campo

La fuerte liquidación de vientres y la sequía provocará que falte carne el próximo año. El Gobierno no quiere que aumenten los precios. Por eso acepta negociar con productores
En tiempo de descuento, mientras bases de autoconvocados y de entidades rurales continúan amenazando con llevar a cabo un tractorazo el 6 de noviembre sobre Buenos Aires, el ministro de Agricultura, Julián Domínguez, quiere discutir esta semana con la mesa de enlace soluciones para frenar la liquidación del stock de ganado bovino y la escasez de terneros que, se avizora, determinará un 2010 complicado y con precios al consumidor en alza.

En la última reunión técnica, la tercera, que mantuvo con dirigentes de la mesa de enlace agropecuaria, el viernes, Domínguez manifestó su preocupación por la caída en el número de vacas, así como en los bajos índices de preñez –que derivará escasez de oferta el año próximo– como consecuencia directa de la sequía.

La dirigencia rural se mostró complacida de que el ministro quiera debatir soluciones para reactivar el sector ganadero, intervenido desde hace 4 años con exportaciones limitadas y precios fijos (un kilo vivo de novillo oscila $ 3,40, como hace cuatro años) controlados por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno. Las urgentes medidas para la ganadería forman parte de los 22 puntos que el campo reclama desde principios de año. Y ya alertó que el Bicentenario puede llegar con una abrupta caída en la disponibilidad de carne bovina en el mercado interno, algo que hará subir fuerte los precios del ganado primero y posteriormente al consumidor, afirman.

"Hay que desmorenizar el mercado de carnes, liberar las exportaciones y permitir que el productor tenga mejores precios para que el negocio sea rentable", explicaron desde la mesa de enlace, en el diagnóstico de cómo atacar lo que consideran será un verdadero dolor de cabeza en el mediano plazo.

Si bien la reunión convocada para este miércoles entre funcionarios de Agricultura y técnicos de las entidades rurales se focalizará en debatir cambios en el sistema de controles de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), Domínguez expuso a los ruralistas que quiere que el eje principal del encuentro sea resolver la crisis ganadera. Algo que la mesa de enlace acepta. "El tema ganadero es vital y no escapa a la discusión de la Oncca, porque gran parte del problema son los controles y frenos a la exportación", señalaron. Es que el pedido para que se reformule la Oncca es una prioridad sectorial, que ve gran parte del problema agropecuario fue ocasionado o agravado por esa oficina que dependía de Ricardo Echegaray.

No obstante, los ruralistas pusieron énfasis en la necesidad de que aparezcan resultados que le permitan a la dirigencia mantener en calma a las bases. "Hay que apurar los tiempos. La gente ya quieren salir a las calles‘, planteó el vicepresidente segundo de Federación Agraria (FAA), Julio Currás. En ese marco, los dirigentes creen que el tractorazo del 6 de noviembre debería postergarse, aunque supeditaron esa posibilidad a que esta semana haya medidas concretas para aplacar los ánimos de los productores.

Por eso, como primer gesto, la mesa de enlace espera una rápida reglamentación de la ley de Emergencia Agropecuaria. Según se comprometió Domínguez, esa normativa saldrá publicada en los próximos días, con un decreto presidencial que corrija la desprotección legal en la que quedan los productores de 14 provincias, por el cambio de ley. "Es fundamental la corrección, porque sin la antigua Ley de Emergencia, en 14 provincias los productores se quedan sin los beneficios fiscales y la refinanciación de las deudas. Así la AFÏP puede empezar a embargar las cuentas de los productores y el Banco Nación iniciar remates", comentó Currás.

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