El Gobierno admite que puede discutir sobre las retenciones

El Gobierno admite que puede discutir sobre las retenciones
Lo dijo el titular de la AFIP y hombre de confianza de los Kirchner, Ricardo Echegaray. Primero planteó dudas sobre el tema, pero luego señaló que en el llamado al diálogo que lanzó la Presidenta están dispuestos a hablar de todos los temas.
Ricardo Echegaray, titular de la AFIP y uno de los pocos colaboradores de máxima confianza del matrimonio Kirchner, se convirtió ayer en el único funcionario en hablar de temas económicos. Contrastó con el absoluto silencio del nuevo ministro de esa área, Amado Boudou, quien ayer se recluyó en Mar del Plata.

Echegaray excedió largamente su rol formal de recaudador de impuestos y se animó a hablar del espinoso tema de las retenciones a las exportaciones agropecuarias.

En medio de una ratificación de la nueva onda "dialoguista" lanzada el jueves por la presidenta Cristina Kirchner, Echegaray aceptó que las retenciones formarán parte de los temas de conversación con el sector empresario. Y puntualmente con los representantes del campo, a los que Echegaray está dispuesto a recibir, como lo hizo esta semana con la UIA.

Echegaray consideró que "si bien las retenciones son el eje de la política de redistribución de la riqueza, todos los temas impositivos que conciernen al campo van a ser objeto de diálogo". Pocas horas antes, había abierto dudas sobre la voluntad oficialista para reabrir la discusión sobre este tema. Hasta ahora, el Gobierno sostenía que la cuestión fue saldada en el Congreso, al tratar la resolución 125.

Desde que apareció aquella resolución en marzo de 2008, (y aún desde su derogación, en julio de ese año) el Gobierno no pudo desactivar su pelea con el campo. La especulación es que tras la derrota electoral, el kirchnerismo tiene menos margen para negar el debate por las retenciones. El problema es que el fisco hoy depende más que nunca de las retenciones para mantener el superávit.

En diciembre de 2008 se anunció una reducción de 5 puntos para las retenciones al trigo y el maíz, que pasaron de 28% y 25% a 23% y 20%, respectivamente.

El recorte no cambió el ánimo de los productores agropecuarios, que insisten en una baja más generalizada y que incluya a la soja. El hecho de que para la próxima campaña la soja apunte a ocupar el 70% de la superficie total agropecuaria podría ser una buena excusa para que el Gobierno incentive la producción de otros granos con una baja de las retenciones.

Para el caso del trigo, la Argentina marcha hacia la peor siembra que se tenga registro, y, según los especialistas, los tiempos para anunciar una baja de retenciones ya expiraron, porque no torcerían la intención de siembra, que es de solo 2,8 millones de hectáreas.

El maíz se siembra entre octubre y diciembre, y por ahora la intención de siembra es 10% menor a la de la última campaña.

Por cierto Echegaray abordó otros temas, además de las retenciones. En principio, desestimó categóricamente que se esté pensando en gravar la renta financiera. "No hay nada sobre la mesa" destacó.Y también ratificó que no se estudia ninguna prórroga al denominado "blanqueo de capitales", que estará abierto hasta el 31 de agosto próximo.

Luego de hablar de estos temas, Echegaray pareció recordar que su función es la de recaudador. Por eso, aceptó: "La política fiscal dejémosla al ministro de Economía y a la presidenta".

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