El Gobierno admite críticas al Indec

El Gobierno admite críticas al Indec
Randazzo dijo que hay productos que aumentaron más que lo que dicen las cifras del instituto; polémica por el futuro de Moreno
El ministro del Interior, Florencio Randazzo, hizo una pausa en la conversación y aceptó hablar, por primera vez tras las elecciones, de las polémicas cifras del Instituto de Estadística y Censos. "Es difícil que el Indec mida los precios de cada ama de casa, que va al supermercado y ve que algunas cosas aumentan", sorprendió. Después cerró la idea con el mismo énfasis: "Hay productos que aumentaron por encima de lo que dice el Indec".

La inusual confesión radial sonó ayer como una sorpresa: el Gobierno admitió abiertamente por primera vez que las cifras del Indec no coinciden con los aumentos de precios. Y en un momento clave: dos semanas después de la primera derrota electoral del kirchnerismo y en medio de versiones crecientes sobre la posible renuncia del secretario de Comercio Interior y responsable político del Indec, Guillermo Moreno.

Randazzo sabía que su declaraciones tomarían un sospechoso cariz político. Su intervención no fue casual. En la Casa Rosada cada vez son más los hombres que creen que "el ciclo de Moreno llegó a su fin". Algunos, incluso, en los últimos días se mostraron dispuestos por primera vez a darles crédito a las versiones.

Un alta fuente oficial dijo ante LA NACION: "Si los medios y la oposición dejan de presionar, Moreno se va". Nunca antes se había animado a admitir esa posibilidad. Otro hombre con acceso al matrimonio presidencial también se preocupó en abonar los rumores: "Moreno está desgastado. Su trabajo lo puede hacer otra persona. Cuando Boudou termine de armar su equipo puede haber novedades". El propio Randazzo sugirió ayer un aval público al cambio en medio de sus confesiones radiales: "Lo importante son las políticas, no los hombres".

"Recibe instrucciones"

Los dichos del ministro sorprendieron también porque sólo una hora antes el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, había encabezado un encendido respaldo del funcionario más cuestionado por la oposición.

"Ningún secretario hace lo que se le antoja. Hace lo que le instruye la Presidenta", había dicho Fernández. "Convengamos que en temas como precios, desabastecimiento, importaciones y exportaciones, se pisan callos. Y cuando usted pisa callos, alguien va a gritar." Sólo al final deslizó una propuesta que revivió el suspenso: "No hagamos una psicosis con Moreno. En todo caso, discutamos sus modales".

En medio de las contradicciones, esta semana los empleados del Indec sumaron especulaciones propias. Hay versiones que dan por ciertas de que llegará un director nuevo: Daniel Gropper, un radical kirchnerista que coordina un programa de la Subsecretaría de Pymes. Hace dos semanas, Gropper fue el principal portavoz de una encendida defensa de la intervención de los Kirchner al Indec en un acto frente al organismo que organizó la Unión de Personal Civil de la Nación (UPCN).

Las versiones certifican una certeza que quedó en evidencia: los enemigos de Moreno se multiplican sin disimulo desde el 28 de junio. La lista de detractores hoy incluye desde los gobernadores peronistas hasta el ministro Julio De Vido, que pretende reordenar su poder interno.

Todos abonan el pedido de que Moreno, al menos, sea corrido a otra área. Hasta ayer, el principal sostén del controvertido funcionario era Néstor Kirchner. Sólo él y la Presidenta saben con certeza si habrá cambios, mientras debaten el futuro político encerrados en su caserón de El Calafate.

Comentá la nota