El Gobierno acordó con el campo con un ojo en el ingreso de dólares

Por: Daniel Fernández Canedo

Un argumento contundente fue decisivo para el primer acuerdo entre el Gobierno y el campo.

Después del derrumbe de mercados mundiales del lunes, la Casa Rosada podía permitirse muchas cosas, menos frenar las exportaciones.

Nacionalizar el comercio de granos o crear una agencia para regularlo hubiese desatado una polémica tal que, más allá de las consecuencias políticas, habría paralizado el comercio exterior, afectando la recaudación y la entrada de dólares. Dos temas de alta sensibilidad en estos tiempos de crisis internacional.

Aunque acotada, en estos días se vive otra pulseada cambiaria.

El dólar llegó a $3,63 y el martes el Banco Central debió poner 100 millones sobre la mesa para dejar en claro que no quiere subas bruscas

Son tiempos de menos entrada de dólares (la exportación de trigo fracasó) y ahora el Gobierno busca "un puente hasta que llegue la plata de la soja"

Después del acuerdo, tanto los exportadores como los funcionarios esperan que se agilice la exportación de carne, que podría aportar a corto plazo unos US$ 300 millones.

Esas divisas serán suficientes, creen los funcionarios, para abastecer al mercado en las próximas tres semanas.

Luego, confían, llegarán los dólares de la exportación de soja y maíz que deberán hacer de abril, mayo y junio meses de oferta más fluida de dólares.

Es por eso que cobra sentido la decisión de Cristina Kirchner de jugar fuerte para bajar los decibeles del enfrentamiento con el sector que más dólares le puede acercar.

Sin embargo, hay dos disputas de fondo que siguen sin resolverse: las retenciones a la soja y los granos que tienen guardados los productores y no quieren vender.

Respecto de las retenciones, la Presidenta fue clara: no quieren bajarlas porque necesitan la plata.

Y observando desde el punto de vista oficial los resultados de la recaudación impositiva de febrero, con caídas en algunos rubros clave (ver página 15) no tienen muchas alternativas.

Claro que un nivel de 35% de retención, impuesto en tiempos de soja flameando por encima de los US$ 400, no es muy viable ahora, cuando cotiza en US$ 325.

Pero la crisis y la baja de la actividad económica y el consumo le hacen difícil al Tesoro encontrar plata en otra parte.

Los dólares que podrían entrar en caso de que se liquiden los granos que tienen los productores en su poder son una de las principales fuentes de discusión.

Para la Casa Rosada, las exportaciones pendientes representan 3.000 millones de dólares. Según los funcionarios más moderados, andarían en torno de 1.800 millones. Y los exportadores sostienen que arañan los 1.000 millones.

Sea la cifra que fuera, todo es mucho cuando el panorama que brinda el exterior es más que preocupante.

Basta tener en cuenta que en enero el comercio mundial bajó 20%.

En este contexto, el tema del valor del dólar cobra doble relevancia.

En principio, porque el Gobierno considera que debe mantener relación con lo que ocurra con el real brasileño, el euro y el precio de la soja.

En febrero, el dólar en Brasil subió 2,4% y aquí 1,6%, mientras que la soja bajó 3,6%.

La idea oficial es seguir "amortiguando lo que pase con el dólar sin que haya saltos".

Para eso los mercados deben tener una certeza y es que el rendimiento de un depósito a plazo fijo tiene que ser mayor a la devaluación esperada.

A contar por la elevada liquidez que tienen los bancos, los depositantes tendrían esa seguridad.

En el Gobierno dicen que estabilidad cambiaria es sinónimo de estabilidad política y esa regla se hizo fuerte a la hora de definir el primer acuerdo con el campo.

Ahora falta la implementación de las medidas: demorarla no dejaría réditos.

Las expectativas son un componente esencial de las decisiones económicas y el crédito, uno de los indicadores más fieles de actividad económica.

En el primer bimestre, el volumen de crédito bajó 7% . Nadie quiere correr riesgos.

Comentá la nota