De gobernar con la ideología al pragmatismo de la caja

Por Fernando Alonso.

La administración Kirchner iniciará esta semana los trámites formales para la reapertura del canje de deuda que permita ingresar a los holdouts que en 2005 no creyeron a Néstor Kirchner cuando afirmaba que no iba a haber segunda oportunidad.

Todavía es temprano para saber quiénes tuvieron financieramente la razón; si los que entraron en la primera oportunidad o los que esperaron. En cambio, está claro que queda sellada la nueva alianza estratégica del Gobierno con el sector financiero de espalda al sector productivo más importante del país.

Hay un punto de inflexión a partir del anuncio formal del ministro Amado Boudou de la semana pasada y el ingreso al Congreso esta semana del proyecto de ley que suspende por un año la Ley Cerrojo. El kirchnerismo abandonó la rigidez ideológica para las acciones de gobierno y privilegia la política clientelística clásica para intentar recuperar el caudal electoral.

Sin duda se trata de un renunciamiento a posiciones políticas muy firmes en la primera gestión de Néstor Kirchner a señales económicas de mayor prudencia y ortodoxia. Y como todo cambio, dejará ganadores y perdedores.

El anuncio de Boudou de reapertura del canje tuvo una segunda lectura: ya no se trata de un ministro pugnando en solitario por la normalización financiera del país sino una política de gobierno. Por eso cobra mayor trascendencia el conjunto de medidas que redondean ese cambio de tendencia como lo son el acercamiento al fondo Monetario Internacional, la autorización a los bancos para que giren dividendos, el ajuste tarifario para mejorar la caja y la postergación sin fecha de la modificación a la Ley de Entidades Financieras.

Claramente, el conjunto de medidas tiene un efecto práctico: "hacer caja" para financiar una forma de hacer política más tradicional, basada en el clientelismo antes que en la identificación ideológica. La maquinaria electoral del peronismo necesita de fondos para funcionar y eso es lo que busca garantizar el giro de Kirchner.

Hubo otros gestos en este cambio de sociedad de los Kirchner, como la declaración del titular de la ANSeS, Diego Bossio. Instalado en el despacho del ministro de Economía anunció en un reportaje que está trabajando con Boudou para presentar en poco tiempo el nuevo banco de desarrollo. No hubo ninguna referencia a la gestión de la ministra de Industria y Turismo, Debora Giorgi. La lectura simple es que el banco de desarrollo será otra pata más del acuerdo con el sistema financiero.

La clave está puesta en cuáles serán los resultados económicos y políticos de este giro al pragmatismo.

En el aspecto económico, puede esperarse un período de estabilidad financiera con crecimiento económico que no alcanzará a revertir el congelamiento en la generación de puestos de trabajo ni mejorar el poder adquisitivo de los salarios (afectados este año por el proceso inflacionario y el aumento de tarifas de los servicios públicos, que continuará en el próximo bienio).

Esa recuperación de la economía es poco probable que alcance para revertir la suerte electoral del kirchnerismo en las presidenciales de 2011, si como se proyecta hasta ahora Néstor opta por ir por la presidencia y Daniel Scioli elige repetir en la provincia. el escenario probable es que se repita la segmentación del país de los comicios de junio pasado, cuando Kirchner logró solo hacer pie en los cinturones más pobres del Gran Buenos Aires con amplio rechazo en la clase media y media alta y en el interior del país.

La duda estará puesta en si los votos del Gran Buenos aires alcanzarán para poner a Néstor Kirchner en segunda vuelta y cómo será entonces la polarización, según participe en el balotaje con un candidato de centro derecha o de una sociedad de radicales, socialistas y de la coalición cívica. Por ahora, le juega a favor las dificultades de la oposición en terminar de agruparse, especialmente a partir de definiciones como la que este domingo dejó el ex presidente Eduardo Duhalde, cuando le restó apoyo al diputado Francisco de Narváez.

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