Los gobernadores tienen cita en la Casa Rosada

Le llevarán a la Presidenta sus necesidades de financiamiento, en medio de la crisis. Macri y Capitanich serán recibidos mañana.
Cuando se sienten frente a la Presidenta, todos los gobernadores, alineados y opositores, pedirán lo mismo: plata. La derrota del oficialismo en los últimos comicios legislativos fue el detonante por el cual la jefa de Estado decidió abrir las puertas de los la Casa Rosada a partir de mañana, cuando reciba a Mauricio Macri y luego a Jorge Capitanich. Lo hará para satisfacer a los mandatarios provinciales y así intentar evitar una envestida federal que siga limando el poder K. Para ello deberá poner a prueba el poder de la billetera. Pesos más, pesos menos, todos los reclamos estarán relacionados con la caja. El debate sobre una nueva ley de coparticipación federal, que precisa del acuerdo de todos los gobernadores, será el denominador común de todas las reuniones. Además, los mandatarios provinciales exigirán que no se dejen de girar fondos para obra pública.

Más allá de reclamos particulares de cada distrito, el principal pedido que llevarán los jefes provinciales será el de una distribución del impuesto al cheque que favorezca más a las provincias. Se trata de un impuesto por el cual se recauda una cifra anual cercana a laso 20 mil millones de pesos de los cuales un 30 por ciento debería ir a las provincias. En el interior del país se quejan porque dicen que llega a una cifra apenas cercana al 15 por ciento.

Oficialistas. Los gobernadores alineados con los K irán a La Rosada –y quizá posteriormente a Olivos a ver a Néstor– a cobrar su lealtad y a pedirle al Gobierno que no les suelte la mano. Un ejemplo es el del chaqueño Jorge Milton Capitanch, el primer kirchnerista convocado para el martes. Según indicó una altísima fuente del gobierno provincial a Crítica de la Argentina, Coqui, que ganó las legislativas en su distrito, le llevará a la Presidenta un esquema de inversión pública y privada, con metas de ejecución, para que el Ejecutivo ayude a la provincia a cumplir sus objetivos. Además, explicará que la disminución en el superávit fiscal local puede traer problemas en el cortísimo plazo, por lo que abogará por una reforma tributaria federal para que Chaco no se asfixie.

El jueves, otro gobernador K tomará el té con la Presidenta y le pedirá dinero. El salteño Juan Manuel Urtubey no se embarrará los pies en la discusión llana sobre la coparticipación. En su entorno señalaron que no le conviene porque en ese debate las provincias más grandes y más habitadas se impondrán sus reclamos de fondos. Él planteará la creación de un fondo de convergencia a distribuirse entre las provincias "más necesitadas" según criterios como el de necesidades básicas insatisfechas (NBI). Y, a la pasada, espera llevarse un premio por los resultados de la elección en su territorio: está seguro de que le darán a un dirigente de su provincia la Secretaria de Salud de la Nación.

A pesar de que no piensan hacer grandes desplantes para que no les corten el envío de fondos, algunos gobernadores ya se quejan por la forma de gobernar del matrimonio K. El caso emblemático es el de un gobernador de una pequeña provincia del norte a quien sus operadores señalan como "muy alineado" pero que en privado se lamenta porque "los Kirchner no entienden el juego y no saben administrar". Jamás lo dirá frente a un grabador, porque necesita de la billetera K para poder gestionar.

Peronistas disidentes. El fracaso del 28-J se transformó en la excusa perfecta de los mandatarios provinciales para recordar su importancia en el esquema de poder nacional. Con ese envión, los gobernadores peronistas con juego político propio aprovecharán una eventual convocatoria de Cristina para exigir que "no se discrimine más a sus provincias", como repite entre los suyos el gobernador cordobés, Juan Schiaretti. Este ex kirchnerista, que se alejó de la Rosada durante el conflicto entre el Gobierno y el campo, recibió hace poco un giro de 120 millones de pesos por las cuotas atrasadas del Plan de Asistencia Financiera. Sin embargo, quiere más. Exigirá que se envíe una tercera cuota adeudada de 60 millones.

Lo mismo sucederá con la financiación de la caja previsional local. Si bien el Gobierno ya envió 75 millones de pesos de una deuda de poco más de cien, Schiaretti seguirá en su plan de exigir los pesos que faltan. Y no se quedará ahí: en cuanto a la coparticipación federal, pedirá que una modificación en el reparto de los fondos de la recaudación por el impuesto al cheque y que se coparticipen otros recursos, como los impuestos sobre minería e hidrocarburos. Se queja de que Córdoba es una de las provincias que más aporta en materia de retenciones agropecuarias y recibe "sólo un 10 por ciento" de lo que manda.

El puntano Alberto Rodriguez Saá se relame esperando el llamado de la Presidenta. Durante las últimas semanas hizo pública su postura de aceptar "el diálogo". "El Alberto nunca estuvo con Cristina", repiten sus allegados, quienes aseguran que, en un eventual encuentro, el gobernador de San Luis irá con su caballito de batalla: el reclamo por la obra pública. "Este gobierno nunca nos financió", aseguran. Mientras tanto, Rodríguez Saá opera dentro del peronismo para disputarle a los K la conducción del PJ.

Otro de los presidenciables que ya está en campaña para 2011 es el chubutense Mario Das Neves. Consciente de que una gestión ostentosa es uno de los métodos más efectivos para hacer mostrar una gestión eficaz, su principal reclamo será que el Gobierno "no deje de mandar dinero". Se meterá en el debate de la coparticipación y exigirá que se distribuya de manera más justa el 15 por ciento de los ingresos de la ANSES que se reparten a las provincias.

Opositores. Las puertas de la Rosada estarán abiertas también para los gobernadores opositores. Mauricio Macri, de hecho, será quien abra la ronda cuando se siente este martes junto a la Presidenta. El jueves irá el santafesino socialista, Hermes Binner. Todos presionarán por cambios en el manejo de los fondos federales, tal como ya les ordenaron a sus legisladores que hagan cuando el Congreso retome sus actividades. Pero tienen en claro dos detalles: saben que el pedido directo al Ejecutivo es más veloz que una discusión legislativa y que una billetera llena es la mejor señal de poder.

OPINIÓN

Un llamado a la oposición

Miguel Saredi (Presidente Grupo Pampa Sur)

Aristóteles hablaba del medium rei o del justo medio, que tanto falta en estos tiempos, especialmente para gran parte de la oposición e incluso de las entidades agropecuarias.

Las posiciones de muchos de ellos –con la salvedad de la UCR y del mismo Mauricio Macri– con respecto al diálogo político son ligeras y, en gran medida, con una cuota de irresponsabilidad alarmante.

Mi padre, admirador de Jorge Luis Borges, me repetiría una de sus geniales frases: "Un verdadero caballero siempre pelea causas perdidas" para avalar mi actitud, pero amigos y compañeros me preguntan por qué hemos adoptado una actitud prudente, por estas semanas, cuando el verdadero rédito es pegarle al Gobierno.

Lo hacemos convencidos de que el rol de la oposición no puede ser el de construir poder desde la destrucción absoluta del otro, en este caso, el gobierno nacional, por más posiciones en contrario que tengamos.

Las actitudes de algunos sectores, por estos días, hace ver claramente la facilidad que tenemos los argentinos de "pegarle al caído". Nuestro gobierno nacional, tras el serio revés electoral, está francamente debilitado.

Falta valentía para enfrentar a los poderosos de turno –hemos sido testigos y actores en Pampa Sur de cómo nos dejaron solos desde el año 2004 hasta 2008– pero sobra cobardía, en muchos, para pegar al vencido y hasta, si es necesario, quebrarlo definitivamente, ahora realmente con los riesgos de una posición desestabilizadora o destituyente.

Decimos esto por la obviedad de confundir regímenes de gobierno y no entender las diferencias entre una república de signo presidencialista de otra parlamentarista. Estas diferencias quedan solapadas al enunciar las remanidas frases del tipo de "el órgano natural para reunirse es el Congreso". Esto no es una verdad absoluta y ni siquiera tiene en cuenta las diferencias que marca claramente nuestra Constitución nacional.

No es bueno intentar boicotear el llamamiento al diálogo político que por primera vez ha realizado este Gobierno, con las excepciones antedichas y, en especial, en un tema que nos compete y conocemos: las nuevas normas sobre la Cuota Hilton que se anunciaron desde la Casa Rosada.

Al respecto, María del Carmen Alarcón, nuestra ex presidenta de la comisión de Agricultura de la Cámara de Diputados del Grupo Pampa Sur, presentó en su momento una propuesta muy similar a la dicha en estos días por la Presidenta de la Nación, con la finalidad de licitar el cuantioso volumen de plata que significa el llamado "corte Hilton" que va hacia la Unión Europea.

Si de la reglamentación no se desnaturaliza el contenido del proyecto, es casi uno de los primeros anuncios en torno a la cadena productiva esclarecedor sobre un punto concreto y, finalmente, con un sesgo de transparencia en todo lo atinente a esta área.

Nos extraña también que desde el facilismo, y no desde el razonamiento lógico, la Mesa de Enlace critique esta medida, ya que en aquellos años se le había otorgado a la ONCCA la distribución técnica de la cuota y todos aplaudieron esa decisión.

Sabemos los riesgos que conlleva en estos tiempos decir que una medida del Gobierno no es tan mala, ahora que todos parecen defender la cadena agroindustrial y agroalimentaria, pero lo hacemos porque nunca dudamos de qué lado estamos: del de la defensa de nuestro sistema productivo.

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