"Los gobernadores peleaban para que las retenciones fuesen coparticipables"

Eduardo Caamaño asumió en la cartera política del distrito, convocado por Daniel Scioli. Anuncia que salen 1.500 policías más a la calle, reclama que la oposición reconozca lo bueno y defiende a Kirchner como presidente del PJ.
Eduardo Caamaño es el hombre que fue presidente por un día. Aquel 31 de diciembre de 2001, en la semana de los cinco jefes de Estado. Ahora es el flamante ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires, en días de mucha discusión y crispación de algunos sectores, por lo que no deja de recordar aquellos momentos. Nunca está de más, entiende, advertir que no se debe "jugar con fuego".

"El 31 de diciembre llegué a la Casa de Gobierno y me recibieron dos granaderos y un sargento. Eso era el país el 31 de diciembre de 2001. Dios quiera que no lo volvamos a vivir nunca más...", deslizó en la larga charla que mantuvo con LA CAPITAL en el Hermitage Hotel, luego de haber asistido, junto al gobernador Daniel Scioli, a la emotiva despedida del campeón olímpico Juan Curuchet de la práctica activa del ciclismo.

Y enseguida se refirió a esta nueva responsabilidad: "Es la obligación de un militante de la política, siempre me manejé de la misma manera. Nunca le saqué el cuerpo a la cosa. Es la obligación que tenemos. Allá por el 2001 yo era la última escala, después venía la Corte. Asumí la responsabilidad para no dejar al país prácticamente acéfalo y en el abismo. Nunca voy a dejar de participar y ayudar. Es mi vida, con el objetivo de defender a mi país y a mi provincia. Lógicamente que con los errores que todos cometemos, pero también con los aciertos, la experiencia y la responsabilidad que los que estamos en esto debemos asumir".

- Asume exclusivamente identificado con el proyecto del gobernador o también con el proyecto de país que se va a presentar a consideración en las legislativas nacionales que casi con seguridad se desarrollarán el 28 de junio.

- La realidad es que el proyecto de país siempre tiene que tratar de mejorar cualquier tipo de alternativa. Hay que proyectar para mejorar siempre, y con las variantes que presenta el país y el mundo. En este momento es muy difícil todo, con las consecuencias que puede generar la problemática mundial. Y la preocupación de la gente por la seguridad, la educación, es un momento muy especial... Pero también quiero decir algo que me parece muy importante: debe haber proyectos opositores pero deben estar escritos en el papel, porque así uno los puede constatar. El Gobierno tiene una propuesta, y yo del otro lado sólo escucho las quejas, pero no escucho las propuestas. Digo que esto no es bueno porque sino la gente descreerá del discurso opositor sin propuestas. Por eso siempre hay que decirle a la gente qué es lo que va a hacer. Y no sólo quejarse y prometer con demasiada facilidad y sin propuestas por escrito. El Gobierno tiene un camino, y la oposición debe marcar hacia dónde va, y presentar propuestas, parecidas o diferentes. Y cuando hay algo positivo, también decirlo. Porque sino no les van a creer nunca. Mire, ha pasado últimamente con el tema de las retenciones. Y lo quiero plantear con muchísima delicadeza para que se entienda. Todos los gobernadores habían peleado para que las retenciones sean coparticipables. Bueno, ahora se hicieron coparticipables, hoy son coparticipables... ¿Algún opositor lo reconoció? ¿Algún opositor dijo que era una muy buena idea, que era por lo que habían reclamado en el principio de este conflicto? No, todos se pusieron en contra...

- Algunos dijeron que fue una "trampa" o una decisión oportunista...

- Pero si fuera realmente una "trampa", igual los gobernadores tendrían que aplaudir sus consecuencias. Porque este reparto de las retenciones les viene bien a todos. Y la oposición no lo sabe reconocer. Imagine, por ejemplo, acá está el gobernador Scioli, si recibe 1.500 millones de pesos con esto podrá hacer muchas más obras y mejorar en algo la calidad de vida de la gente. De ahí en más, sigamos discutiendo. Y el campo puede seguir discutiendo otras cosas pero no en forma unilateral, sentado a la mesa del diálogo. Ahora, la oposición debería decir que esta fue una decisión brillante del Gobierno. Independientemente de otras cuestiones con las que no esté de acuerdo. Pero parece que la oposición, como no tiene proyectos, tiene que pelear siempre. Y el campo que siga trabajando, que es lo importante... Y todos buscando objetivos comunes. Con consenso se lograrán las cosas. Pero hay que reconocer las cosas buenas y seguir discutiendo las que les parecen que no son beneficiosas. Y diferenciar, en el diálogo, a aquellos que les toca gobernar, con una responsabilidad determinada, como aquellos sectores que plantean necesidad económicas puntuales, como el campo. De lo contrario, es una discusión que no le hace bien al país...

- Desde este cargo, al lado del gobernador, ¿como encarará los temas más urgentes o los que presentan mayores inquietudes, como seguridad, la continuidad de la educación más allá de los reclamos...?

- Creo que se están haciendo grandes esfuerzos en esos temas. En seguridad ya están saliendo 1.500 policías más a la calle. Estamos encarando alguna problemática particular en el conurbano bonaerense. Y en el caso puntual de Mar del Plata, es cierto que hubo hechos de último momento que generaron preocupación pero no nos tenemos que olvidar que acá hubo tres millones de visitantes hace muy pocos días, en la temporada de verano, y que yo sepa no hubo problemas de ningún tipo con la seguridad. Esto no significa que no haya que reconocer problemas... Pero una ciudad, con tanta convocatoria, que no haya presentado grandes inconvenientes, me parece que también merece un reconocimiento.

- ¿Le parece, entonces, que la cuestión de la inseguridad está amplificada por algunos medios?

- Algo de eso hay. En el tema seguridad hay que trabajar con mucha más seriedad aun que en otros temas. Y con mucho cuidado. Porque la gente se convulsiona, se preocupa más. Hay que ser claros y entender que la provincia tiene doce millones de habitantes en los primeros 20 kilómetros hacia la Capital Federal. No es una provincia común.

- A quien le dice que fue un hombre de Duhalde y ahora es un hombre de Kirchner, ¿que le contesta?

- Que soy un hombre del peronismo. Se confunden nombres con partidos. Cada vez que me han llamado para ocupar un cargo y ayudar como militante, siempre he estado. El peronismo me dio todo. Lo bueno y lo malo. El trabajo, y también la persecusión. Y hay que entender que en el peronismo hay diferentes vertientes. Hay aquellos que representan a sectores más poderosos, otros a sectores más pobres... Pero solamente cuando hay problemas en el país se acuerdan del peronismo, no se acuerdan de otro partido político. Siempre nosotros somos los que tenemos que cumplir con el deber para sacar al país adelante...

- ¿El presidente del partido, Néstor Kirchner, lo llamó a usted antes de asumir este cargo en el gobierno de la provincia?

- Esta fue una decisión del gobernador Scioli. Ahora, con el presidente del partido tengo diálogo permanente. Con el presidente del partido me he peleado, hemos conversado de diferentes temas, yo soy un rebelde sin causa pero soy un hombre del peronismo y estoy integrado a él... Pero les voy a contar algo: el poder es efímero, lo que vale es la identidad política. Yo cuando me alejé un poco de la actividad política ya tenía un celular y me compré otro, para llamarme, porque nadie me llamaba. Ahora este llamado me instaló nuevamente en lo que es mi vida, que es la política. Estoy muy agradecido de la convocatoria del compañero gobernador...Y también a Kirchner, que es el presidente del partido. Y lo voy a defender... Llamamos a elecciones internas en el PJ, todos los que estaban del lado de afuera, ninguno se presentó. Entonces, si hablamos de democracia, hay que pelear aunque sea para perder. Hubo elecciones en mi partido, nadie se presentó y Kirchner es el presidente del PJ, aunque ahora algunos no lo quieran reconocer como tal. Lo lamento por ellos, que lo peleen en la interna correspondiente.

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