Gobernadores "okupas"

El Gobierno autorizó la cancelación de una deuda por 13.500 pesos que mantenía con el CADIC por el alquiler de la vivienda destinada al titular del Poder Ejecutivo fueguino. Desde noviembre de 2006 y hasta julio pasado, no se cumplía con el pago de los 410 pesos mensuales fijados por contrato.

El ex gobernador Hugo Cóccaro y la gobernadora Fabiana Ríos fueron "okupas" de la vivienda que el Poder Ejecutivo alquila al Centro Austral de Investigaciones Científicas y Técnicas como residencia del mandatario provincial, ya que desde noviembre de 2006 no se pagaba el alquiler de 410 pesos pactados en el contrato de comodato que había sido suscrito entre las partes en marzo de aquel año.

Esta situación se mantuvo inalterable a lo largo de 33 meses, hasta acumular una deuda de 13.530 pesos. Recién el pasado miércoles 29 de julio, el Poder Ejecutivo reconoció y autorizó el pago del monto adeudado.

Teniendo en cuenta el plazo durante el que se mantuvo impaga esta obligación por parte del Gobierno, se desprende que el ex gobernador Hugo Cóccaro ocupó la Casa Nº 1 del CADIC –ubicada en el extremo derecho del edificio del centro de investigaciones– durante unos 14 meses sin que se pagara el alquiler, y que la gobernadora Fabiana Ríos lo hizo en iguales condiciones a lo largo de otros 19 meses.

Durante la primera gestión gubernamental del mopofista José Estabillo, para evitar el malhumor que le generaba al vicegobernador Miguel Ángel Castro no contar con una residencia oficial, el Poder Ejecutivo acordó con el CADIC alquilar la Casa Nº 1 del Centro para que la habitara el presidente natural del Poder Legislativo.

El destino de esa vivienda se vio alterado cuando Carlos Manfredotti asumió al frente del Ejecutivo, ya que el justicialista dispuso ceder a la Legislatura el uso de la histórica "Residencia del Gobernador", ubicada en Maipú y Onas, y ocupar la casa alquilada al CADIC. Desde ese entonces, los gobernadores que sucedieron a Manfredotti siguieron usando esa vivienda como residencia oficial.

En marzo de 2004, durante la gestión del destituido gobernador Colazo, el Gobierno firmó un nuevo contrato de comodato por la vivienda del CADIC con vigencia hasta el 10 de junio de 2008, prorrogable por otros 4 años, a cambio de 150 pesos mensuales, y el pago de servicios e impuestos, tales como gas, luz, agua, impuestos inmobiliarios, tasas municipales, teléfono, y cualquier otro servicio o gravamen existente o a crearse. Además, la Provincia se comprometía al mantenimiento y reparaciones del inmueble.

Ya expulsado Colazo del Gobierno por el proceso de juicio político seguido en su contra durante 2005, en marzo de 2006 el por entonces vicegobernador, en ejercicio del Poder Ejecutivo, Hugo Cóccaro, rubricó una modificación del contrato original, a efectos de elevar el monto del alquiler a pagar al CADIC a 410 pesos mensuales.

Esta obligación se cumplió durante 9 meses, ya que a partir de noviembre de aquel año, el Ejecutivo olvidó, o no estuvo en condiciones económicas, de afrontar el exorbitante pago de 410 pesos por mes de alquiler.

Tras la derrota electoral que le vedó la posibilidad de seguir al frente del Ejecutivo, Cóccaro entregó de manera anticipada el Gobierno a Fabiana Ríos, lo que ocurrió el 17 de diciembre de 2007.

Para ese entonces ya se acumulaban casi 14 meses impagos de alquileres. Con la asunción de la primera gobernadora en la corta historia de la provincia, la situación no se modificó en nada, ya que el Gobierno, o mejor dicho su máxima autoridad, siguió usufructuando del uso del inmueble, pero sin pagar un solo peso a cambio por otros casi 19 meses.

Recién a fines del mes pasado, el Gobierno reconoció adeudar al CADIC 13.530 pesos por la "Residencia del Gobernador" y autorizó el pago del monto en cuestión.

Teniendo en cuenta que el nivel remunerativo de los gobernadores que se convirtieron en "okupas" durante 33 meses es de 15 mil pesos, no deja de resultar llamativo que no hayan decidido colaborar con las alicaídas finanzas públicas poniendo de sus bolsillos los 410 pesos mensuales de alquiler.

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