Los gobernadores ya buscan una agenda de consenso con Cristina

Se comprometieron a contribuir con la gobernabilidad. Y ya trabajan en un paquete de iniciativas para ser consensuadas con el Gobierno. Proponen un recorte en los superpoderes, cambios en la coparticipación y una reforma en el INDEC.
Los gobernadores peronistas saben leer como pocos el resultado que dejaron de las elecciones del último domingo. Por eso, no pierden tiempo, y ya avanzan en febriles conversaciones para darle forma al nuevo protagonismo al que aspiran para los próximos años.

En un doble juego, primero van por el control del Partido Justicialista, del que buscarán hacerse en pocas semanas. Y desde allí aspiran a ser, a un mismo tiempo, el acicate y soporte del Gobierno durante el resto de su gestión. Parece contradictorio, pero no lo es en la lógica política del peronismo.

Ambas actitudes quedaron expuestas esta misma semana. Primero, le hicieron saber a Daniel Scioli, a cargo del PJ tras la renuncia de Néstor Kirchner, que era hora de repartir el poder partidario y avanzar en una agenda consensuada con el Gobierno. Una vez que marcaron la cancha, salieron a calmar aguas y ahuyentar temores desestabilizadores.

"Nosotros somos el peronismo y no podemos tener una agenda paralela. Todo lo que hagamos tiene que ser para ayudar a la Presidenta y fortalecer la gobernabilidad", explicó a Clarín el chaqueño Jorge Capitanich, uno de los ganadores del domingo y eje sobre el que parecen moverse los gobernadores .

Capitanich pasó la semana entera en Buenos Aires. Estuvo reunido una hora en privado con la Presidenta en Olivos y anticipó algunos de sus iniciativas. "Tenemos que ser garantes del sostenimiento de la gobernabilidad, para lo cual tenemos que generar todo el esfuerzo que nos permita lograr consenso en el Congreso para avanzar en determinados tipos de decisiones políticas", dijo.

Scioli, Capitanich, Sergio Urribarri (Entre Ríos), Gildo Insfrán (Formosa), Walter Barrionuevo (Jujuy), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Luis Gioja (San Juan) y José Alperovich (Tucumán) hicieron una primera ronda informal el miércoles en la Casa Rosada, mientras esperaban la jura del ministro de Salud, Juan Manzur.

Varios de ellos se reunieron en privado con Scioli, que a su vez también se vio con Mario Das Neves (Chubut). Y todos cruzaron llamados telefónicos durante el resto de la semana.

De esas charlas quedó en claro que en pocas semanas se reunirá el Consejo del PJ y de allí saldrá una mesa de conducción con un poder repartido entre los caudillos provinciales (ver pág,4).

Todavía no está definido el nombre ni la forma exacta que tendrá ese armado, pero sí está claro que funcionará como "colchón para el Gobierno, hacia dentro y fuera del PJ", según las palabras de otro de los gobernadores que ganó el domingo por amplio margen.

Los gobernadores aspiran a que de esa mesa salgan propuestas a la Casa Rosada que sirvan para recuperar la iniciativa política y anticiparse a los embates de la oposición.

Según pudo saber Clarín tras consultar a cuatro de los gobernadores más activos en estas horas, entre las propuestas que empiezan a bajar desde las provincias sobresale la reducción de los superpoderes, que, según una iniciativa de Gioja, deberían llevarse al nivel de los de la Ciudad de Buenos Aires, que limita la reasignación de partidas presupuestarias a menos del 10 por ciento del presupuesto.

Entre otras iniciativas se contempla la coparticipación del impuesto al cheque, reformas en el INDEC, cambios en el Gabinete, mejoras en la gestión de Salud y mayor atención a las economías regionales.

"No vamos a formar una 'Liga de gobernadores', eso ya es viejo y funcionó en tiempos de la Alianza", asegura un gobernador de creciente protagonismo, al recordar ese contrapoder que se agigantó durante los meses finales del gobierno de Fernando de la Rúa. Es que ahora es diferente: los gobernadores peronistas no quieren contribuir a debilitar a un gobierno peronista.

"Sabemos que están digiriendo la derrota. Pero tiene que haber poco a poco señales de cambio. Si no, vamos directo al iceberg. Y nadie quiere volver a 2001", agrega otro de los caudillos que estuvo en Buenos Aires esta semana.

Todos repiten como un mantra las palabras claves: "juntarse, abrir, dialogar, consultar permanentemente". Y esperan poder incorporarlas al diccionario K.

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