Los gobernadores no aciertan la apuesta

Dieciséis mandatarios ya le acercaron a Cristina sus reclamos de asistencia financiera. Se llevaron muchas promesas y ninguna respuesta concreta.
El impacto de la derrota K en las elecciones legislativas del 28 de junio fue lo suficientemente fuerte como para que el Gobierno decidiera abrirles a los mandatarios provinciales las puertas de la Casa Rosada, pero no tanto como para que modificara su forma de administrar los fondos nacionales. De los dieciséis gobernadores que ya tuvieron su turno en la ronda de diálogo la mayoría se fue con las manos vacías.

El primer encuentro, el que Cristina Kirchner había mantenido con el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri, marcó la pauta de cómo sería el diálogo. El ex presidente de Boca planteó la necesidad de que le traspasaran fondos para la flamante policía porteña, para infraestructura social, para avanzar con las obras paralizadas del Subte, y para el traspaso del puerto por un valor de 3 mil millones de pesos. Se llevó promesas.

OPOSITORES. El resto de los gobernadores opositores que desfiló por Balcarce 50 no tuvo más suerte que Macri. Alberto Rodríguez Saá llegó a su primera cita con un pretencioso reclamo. El puntano sostiene que por deudas acumuladas desde 2002 la Nación le debe a San Luis unos 4 mil millones de pesos. La reunión sólo le sirvió para conocer en persona a Cristina.

El chubutense Mario Das Neves también se fue enojado. La reunión "no sirvió para nada" les dijo a sus colaboradores. Lo que sucedió fue que no obtuvo respuestas concretas a sus ideas en materia de petróleo, gas y pesca. Lo curioso es que el chubutense, que ahora se queja, hace diez días celebraba un acuerdo con el gobierno nacional, para elevar el valor del gas en boca de pozo, algo que favorece a ocho provincias gasíferas.

De los gobernadores no K, el que más alegre salió fue el santafesino Hermes Binner. El socialista planteó la necesidad de que la Nación impulse la agroindustria, que cumpla con el compromiso de saldar el déficit de la Caja de Jubilaciones y pidió que se autorice a Santa Fe a recibir un crédito del Banco Interamericano de Desarrollo. Sin entusiasmarse demasiado, los socialistas aseguran que algo cambió después del 28-J. Desde que el disidente Carlos Reutemann ganó en esa provincia, la nación puso más atención en la gestión de Binner.

Los radicales, ex K, Eduardo Brizuela del Moral (Catamarca) y Arturo Colombi (Corrientes) tuvieron reuniones no muy auspiciosas con la Presidenta. El catamarqueño dijo que reclamó "129 millones de pesos por el plan de construcción de viviendas y 30 millones del plan de acción social", además de discutir la refinanciación de la deuda provincial y pedir cupos fiscales para la promoción industrial en su provincia. Le prometieron evaluarlo.

El correntino también discutió sobre la forma de refinanciar la deuda provincial y reclamó compensaciones adeudadas a la caja jubilatoria e inversiones para obra pública. Se llevó lo mismo que Brizuela del Moral, más una invitación a viajar a Venezuela con la delegación de negocios que partirá este martes.

Por su parte, al radical santiagueño Gerardo Zamora quedaron en responderle si será bendecido con una mayor Cuota Hilton de la que posee su provincia actualmente.

KIRCHNERISTAS. El pelotón de los gobernadores K tuvo su caso modelo en el encuentro del bonaerense Daniel Scioli con la Presidenta. Con un déficit estimado de más de cinco mil millones de pesos, el gobernador de Buenos Aires pidió ayuda financiera en materia previsional y para el fondo docente. Le contestaron con la promesa de que la Nación no va a abandonar a la provincia. Y para recordarle todo lo bueno que es el Gobierno con ese distrito y, contener posteriores quejas, el jefe de Gabinete Aníbal Fernández dio una conferencia en la que señaló que "todas las provincias le deben al Estado nacional".

El gobernador chaqueño Jorge Capitanich solicitó financiamiento para poder cumplir con la ejecución de las obras públicas y privadas proyectadas por la provincia. Se llevó "ilusiones" según su entorno.

Lo mismo le pasó al salteño Juan Manuel Urtubey, que planteó como principal necesidad la de crear un fondo de convergencia –por fuera del debate de la reforma a la ley de coparticipación que plantearon casi todas las provincias– para asistir a las regiones más carenciadas del país.

Los gobernadores de Río Negro, Miguel Saiz, y Misiones, Maurice Closs, llegaron a la Rosada necesitados de efectivo para poder hacer frente a la caída en los fondos coparticipados. Sáiz, que no pidió sin antes reconfirmarse como radical K, recibió como respuesta que el Gobierno no le va a soltar la mano.

Closs, que también adhirió a la idea que llevó Urtubey del fondo de convergencia, aguarda respuestas concretas.

El gobernador de San Juan, José Luis Gioja, pudo exponer ante Cristina los proyectos más auspiciosos de la provincia, como el de abrir un corredor bioceánico para que la provincia logre tener su salida al Pacífico. Y recibió gestos positivos: la Cancillería, que ya está al tanto del proyecto, firmó el jueves pasado un acuerdo protocolar con Chile.

LOS QUE SE LLEVARON. Fueron dos los que se llevaron respuestas concretas. El jujeño Walter Barrionuevo solicitó que se creara un feed lot en su provincia, que cuenta con 40 mil cabezas de ganado. Cristina aceptó y dijo que será para la mitad del ganado provincial.

El otro fue el entrerriano Sergio Urribarri. Presentó un proyecto de promoción de la inversión en su provincia para crear un "complejo agroalimentario industrial de estándar regional y mundial". Le prometieron estudiarlo y, para comenzar a abrirle puertas, lo invitaron a viajar a Venezuela junto con la delegación empresarial que saldrá el martes.

Después planteó la necesidad de cambiar el criterio de asignación de la Cuota Hilton –"Entre Ríos tiene el 9 por ciento del ganado del país y una cuota del 3,2", dijo– y le confirmaron que eso sucederá en breve.

EL QUE NO PIDIÓ. La reunión más corta fue la que la Presidenta tuvo con el tucumano José Alperovich. El mandatario provincial había señalado que su provincia está recibiendo partidas que le permiten avanzar en obras y por eso llamó a no "generar expectativas". Le alcanzó con media hora para charlar con la Presidenta. Se fue sin comentar de qué habían hablado.

La ronda continuará el miércoles

La ronda de diálogo con los mandatarios provinciales continuará la semana que viene cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner regrese de su viaje a Ecuador y Venezuela, adonde irá al frente de una misión de negocios.

El próximo invitado a la Casa Rosada será el gobernador de Mendoza, Celso Jaque, quien tiene cita para el miércoles a las 19. El mendocino es uno de los más firmes aliados del matrimonio presidencial en su pelea contra Julio Cleto Cobos. Es decir que su paso por la Rosada se anuncia como placentero para la jefa de Estado.

También el miércoles aterrizará en Buenos Aires para ver a la Presidenta el cordobés anti-K Juan Schiaretti.

La semana de diálogo concluirá el jueves con otros dos encuentros. A las 18 está prevista la reunión con el riojano Luis Beder Herrera y a las 19, con el formoseño Gildo Insfrán.

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