El gobernador vivió un mal momento.

Cuando el gobernador de la provincia, Alberto Rodríguez Saá, se disponía a ingresar al Centro Cívico de Villa Mercedes, en donde encabezaría un acto oficial, tres miembros de la Asociación Sanluiseña de Docentes Estatales (ASDE), encabezados por su titular María Inés Quattropani, le hicieron pasar un mal momento, donde la tensión se apoderó del lugar, donde el silencio de los presentes fue el marco de lo sucedido.
Quattropani, vestida de guardapolvo blanco y una cinta negra, interceptó al gobernador y le entregó una nota al mismo momento en que le informó que necesitaban ser atendidos en audiencia, lo que generó en Rodríguez Saá un gesto adusto que no dejó disimular el malestar que le causaba la situación. Un simple “bueno”, fue la respuesta que recibió Quattropani.

Cuando todos pensaban que allí se terminaba la cosa y Rodríguez Saá dejaba atrás a la comisión de ASDE e iba entrando al salón, uno de los integrantes del trío gremial dijo en voz alta, “con todo respeto Señor Gobernador, necesitamos que se abran las paritarias”.

El silencio de los presentes seguía ‘aturdiendo’ en el lugar, y Rodríguez Saá ante las palabras del gremialista, se volvió sobre sus pasos y con una mirada sumamente firme sobre su interlocutor, que demostraba el fastidio que sentía el primer mandatario, por lo que le estaba sucediendo, le espetó un “el 1º (de abril en la apertura de sesiones legislativas) voy a hablar para todos. Estamos en crisis”, mientras lo apuntaba con el dedo índice de su mano derecha.

“Ahí vamos a estar, pero necesitamos que nos atienda antes”, fueron las palabras del señalado por el dedo índice de Rodríguez Saá y fue el final de un momento de suma tensión, de un hecho que no es muy acostumbrado en nuestras tierras, pero el fastidio por la falta de diálogo por parte de las autoridades gubernamentales, están lográndolo de a poco.

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