El gobernador Urtubey firmó un acuerdo con Tarija

Los gobiernos de Salta y Tarija se comprometieron a invertir recursos en la definición de trabajos necesarios para mejorar las condiciones de los pueblos de frontera.
El Acta de Tarija establece prioridades: la canalización de la quebrada internacional y de Sauzalito, la construcción del puente Yacuiba -Salvador Mazza (Yazma), el desarrollo de un complejo económico productivo y la formulación de un plan de seguridad fronteriza y ciudadana.

El gobernador de Salta, Juan Manuel Urtubey, y el prefecto de Tarija, Mario Cossio Cortez, sellaron ayer el acuerdo en Yacuiba, ciudad boliviana de frontera que eligieron los mandatarios para darles continuidad a los protocolos firmados en estos últimos meses y "ponerle contenido" a la relación bilateral, como ambos definieron.

Desde octubre

Sobre los temas acordados comenzaron a hablar en octubre pasado cuando Urtubey viajó a Tarija y mantuvo la primera reunión con el gabinete de esa ciudad de Bolivia. Luego los tarijeños devolvieron la visita y en Salta continuaron trabajando sobre una agenda de temas concreta, a la que le pusieron plazos de ejecución. En la oportunidad, se adelantó la necesidad de contar con una línea aérea que una destinos de la Zona de Integración del Centro Oeste Sudamericano (Zicosur).

"Ha pasado un largo tiempo y es hora de empezar a resolver los problemas de las familias que habitan la zona de las quebradas, ya que año tras año sufren el desplazamiento de sus tierras. No hay más tiempo para dilaciones", dijo el gobernador Urtubey luego de firmar el Acta de Tarija. El mandatario destacó en la oportunidad el interés de ambos gobiernos en desarrollar las capacidades productivas y comerciales de ambos pueblos, con la concreción de un complejo fronterizo y un parque industrial en la zona de frontera: "Tenemos una fuerte agenda de integración con ese país", agregó, al tiempo que señaló que esa integración "va aún más allá de las responsabilidades constitucionales que cada Estado tiene".

Esta es la primera vez que los Estados fronterizos definen una agenda común, "quebrando viejas políticas de relaciones internacionales centralistas. Este quiebre se debe a que hemos coincidido en que hay un camino más directo para resolver y atender las demandas de nuestros pueblos fronterizos. Cuando un gobierno nacional está a más de 1.000 kilómetros, muchas veces no entiende el ritmo de las necesidades sociales", dijo -por su parte- Cossio Cortez.

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