El Gobernador prescindiría de la cúpula del Banco del Chaco y de su esposa.

La especie, proveniente de una fuente muy cercana al primer mandatario, explicó que las actuales autoridades de la entidad financiera dejaron mucho que desear en esta primera etapa y que es responsabilidad de ellas la presencia del Banco Central nuevamente. En lo que respecta a la ministra de Salud, el tema ya estaba definido pero lo aceleró su ataque de ira en el estacionamiento de Casa de Gobierno, donde provocó múltiples destrozos.
El gobernador Jorge Capitanich se encuentra nuevamente muy cerca de efectuar cambios muy importantes en el equipo que lo acompaña y que lejos de facilitarle la tarea de gobernar lo sume en un mar de problemas, como las intervenciones de su esposa, la ministra de Salud, que en realidad más que una funcionaria de una Gabinete, en ocasiones se maneja como una líbera que hace lo que se le viene en ganas exhibiendo a todo su entorno que el primer mandatario llegó al poder con los votos que ella le aportó.

Eso era lo que gritaba la noche del jueves 26 de febrero cuando, tras discutir con su esposo que le había pedido sus dimisión se retiraba a los alaridos de la Casa de Gobierno y cuando tomó la camioneta Toyota cuatro por cuatro que chocó por lo menos cinco autos estacionados e hizo un boquete de extraordinarias dimensiones en una de las paredes del lugar, siendo noticia nacional en todos los diarios del país al día siguiente.

La mujer del Gobernador no es de las sumisas que se callan y se van, ni siquiera de las que discuten entre cuatro paredes para que nadie se enteré. Como ya lo hizo en otras ocasiones cuando trató y destrató a sus pares en la Legislatura provincial con términos irreproducibles, esta vez Mendoza gritaba para que quienes pasaban por las veredas y los vecinos de la Casa de Gobierno escucharan sus alaridos: “Dejenme, éste h de p… me va a conocer bien a mí, qué se cree…, está donde está porque yo lo puse ahí”, se jactaba, desaforada, mientras la camioneta que conducía parecía un autito chocador que impactaba para el lado que se dirigía; y a su alrededor los cuidadores y eventuales presentes en el estacionamiento de Casa de Gobierno corrían desesperadamente tratando de tranquilizarla.

“Si Capitanich tenía decidido deshacerse de ella, esa fue la gota que colmó el vaso”, dijo uno de sus colaboradores cercanos ayer a este diario, agregando que las presiones desde todos los ámbitos para que trate de diferenciarse de la ministra fueron innumerables y desde distintos sectores por estos días, principalmente de un grupo importante de militantes de bases que consideran que la ministra y esposa del mandatario provincial, de seguir a su lado, arruinará la carrera política de Capitanich.

Dice también la misma fuente que tampoco habría un respaldo del Gobernador a la política que lleva adelante la ministra respecto de la prevención del dengue, que prácticamente se ha convertido en una epidemia en varias localidades del interior, donde se encuentra trabajando el Ministerio de Salud de la Nación, siendo la única reacción de la ministra negar reiteradamente los casos que, a todas luces, dan cuenta de la enfermedad que, por suerte, todavía se pudo manejar en los hospitales.

El Banco del Chaco

En los últimos días de la semana anterior, Carlos de Los Santos, integrante del directorio del Nuevo Banco del Chaco, de quien se aseguraba, ya estaba con un pie afuera, salió a negar rotundamente las versiones circulantes asegurando que había mantenido un diálogo con el gobernador Capitanich a través del cual, éste habría ratificado a toda la cúpula de la entidad financiera. No obstante ello, aunque lo hubiera hecho, Capitanich en ningún momento estuvo convencido de que esto sería así. “Demasiados problemas en muy poco tiempo”, le habría manifestado a uno de sus colaboradores.

En realidad, son múltiples las situaciones por las cuales el Gobernador podría pedir la dimisión de toda la cúpula del Banco. En principio porque justamente esa cúpula jamás funcionó unánimemente. Siempre hubo internas y enfrentamientos entre el presidente, Juan Carlos Saife, y el gerente Carlos De Los Santos, que también tenía múltiples discusiones con el vice, Julio Sotelo.

Sería suficiente con esto, pero hay mucho más. Las irregularidades detectadas en algunas operatorias y la presencia del Banco Central nuevamente en la entidad llenaron de bronca al primer mandatario, que intenta buscar una salida elegante para no quedar atrapado en esta situación crítica.

Algunas fuentes dicen que Capitanich no podía desconocer lo que pasaba, mucho más cuando en reiteradas oportunidades recibió advertencias desde dentro mismo del Banco sobre lo que estaba pasando; pero sea como sea, la salida más elegante es prescindir de los directivos para tener a quien adjudicarle culpas.

Así las cosas, no pasaría otra semana para que el primer mandatario tome la decisión de desprenderse de todos este grupo. Hay que ver cuánto tiempo más se toma para concretarla.

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