El gobernador coimero se atornilla al sillón

A pesar de ser detenido por el FBI y de haber un montón de pruebas en su contra, Blago dice que es inocente, va a trabajar a su oficina y se reunió con un grupo de pastores para darse ánimo. Su jefe de gabinete decidió renunciar.
El cerco se sigue cerrando sobre el gobernador de Illinois. La fiscal general del estado se sumó ayer a los pedidos de renuncia que lanzaron esta semana el presidente electo Barack Obama y los legisladores locales. En una conferencia de prensa en Chicago, Lisa Madigan instó a la Corte Suprema estadual a que emita una orden temporal de restricción contra Rod Blagojevich hasta que sea juzgado por el Legislativo o la Justicia. “A la luz de su arresto y de la presentación de una demanda penal, el gobernador Blagojevich no puede seguir cumpliendo sus tareas oficiales con ninguna legitimidad”, aseguró la funcionaria.

Tres días antes el escándalo había estallado en la sede del gobierno de Illinois, el estado del futuro mandatario estadounidense. El FBI había pinchado los teléfonos del gobernador y en sólo un mes había descubierto más de media docena de negociados y extorsiones. Uno de ellos involucraba el nombre de Obama. El abierto simpatizante del presidente electo estaba en medio de negociaciones con varios dirigentes locales para vender la banca que Obama había dejado libre en el Senado, luego de ganar las elecciones presidenciales el mes pasado.

Con él cayó también su jefe de gabinete, John Harris, quien ayer le presentó la renuncia. Aún no se sabe si se declarará culpable en un futuro proceso penal, ya que su ahora ex jefe sigue sosteniendo que las denuncias lo tomaron totalmente por sorpresa. Durante la tarde, después de pasar todo el día en la oficina, Blagojevich se reunió con un grupo de pastores de Chicago en su casa en la zona norte de la capital.

Según relató a la prensa uno de los invitados, el anfitrión insistió en su inocencia y les adelantó que está formando un grupo de consultores políticos y abogados para defenderse ante el Congreso y la Justicia. “El gobernador piensa que todo se está cerrando a su alrededor, y que no tiene ningún espacio o posibilidades de aclarar las cosas”, contó el pastor Ira Acree, de la Iglesia San Juan el Grande.

Las declaraciones de la fiscal general de Illinois no hicieron más que acentuar esa sensación. Madigan le recordó a la Corte Suprema local que tiene el derecho y la obligación de determinar la capacidad del gobernador de cumplir sus funciones. “Blagojevich es incapaz de distinguir entre sus intereses financieros y sus obligaciones oficiales, y entre actos ilegales y la conducta legal, lo cual lo inhabilita para ejercer como gobernador”, explicó la funcionaria. “Es un pedido extraordinario, pero las circunstancias son extraordinarias”, reconoció la funcionaria, quien luego señaló que generalmente la norma se utiliza para casos de incapacidad física o mental.

La fiscal general advirtió al máximo tribunal de Illinois que un juicio político impulsado por el Parlamento podría llevar demasiado tiempo. “El gobierno del estado está paralizado por un gobernador que es incapaz de gobernar”, afirmó. El Poder Legislativo se encuentra en receso y recién vuelve a sesionar el 6 de enero próximo. Sin embargo, las dos bancadas, demócratas y republicanos, ya acordaron debatir el tema el lunes próximo en una sesión extraordinaria.

La propuesta que llega con más fuerza es la de aprobar una ley que convoque a elecciones para ocupar la banca del Senado que dejó libre Obama. Adelantándose a la posibilidad de que Blagojevich decida utilizar su posición de gobernador para autodesignarse como el reemplazante en el Senado y, por lo tanto, obtener fueros parlamentarios.

Blagojevich aún no habló. No dijo si piensa seguir adelante con la designación del reemplazante de Obama para la Cámara alta en Wa-shington, ni si estaría dispuesto a promulgar una ley que, en contramano a lo que dicta la constitución de Illinois, le quite la prerrogativa de llenar el escaño vacío.

El único que habló ayer en el Palacio de Gobierno en Chicago fue el vocero de Blagojevich. “El gobernador mantiene una actitud positiva e intenta que todo vuelva a la normalidad”, fue todo lo que dijo Lucio Guerrero. Pero a pesar de que el gobernador demócrata ha intentado mantener la ilusión de que nada cambió, lo cierto es que desde que estalló el escándalo con su detención no pudo hacer otra cosa que ir de la casa al trabajo y del trabajo de vuelta a la casa. Y además, en total soledad. Nadie, político o amigo, salió en su defensa.

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