Gobernabilidad, la obsesión de Kirchner

Gobernabilidad, la obsesión de Kirchner
El ex presidente busca la manera de conservar poder para llegar sin sobresaltos a 2011; la estrategia para mantener la iniciativa
Gobernabilidad. Esa es la palabra que obsesiona al matrimonio presidencial después de la derrota que obligó a los Kirchner a plantearse un único objetivo: recorrer con la mayor tranquilidad que puedan lo que queda del mandato hasta 2011.

El ex presidente Néstor Kirchner pasa hoy horas inmerso en el análisis político. Cómo hacer para remontar el gobierno después de la derrota legislativa es su obsesión. Así lo describieron a LA NACION ministros y funcionarios de la Casa Rosada que hablan con el ex presidente, que sigue aún de cerca los pasos de la administración de su esposa, aunque ideó, de manera forzada, un retiro de la escena pública para darle aire a la gestión de Cristina Kirchner.

Con escasa reacción, el Gobierno dejó pasar todo un mes desde aquel fatídico 28 de junio para convocar finalmente al campo, el gran escollo que le costó la popularidad de la que gozó en gran parte de los seis años de mandato kirchnerista. En el medio, apenas hizo tibios cambios para reordenarse y darle oxígeno a la gestión presidencial.

Cristina Kirchner pasó, en menos de una semana, de negar públicamente la necesidad de hacer cambios de gabinete a improvisar un enroque de funcionarios obligada por la nueva coyuntura política. Su primera reacción tras los comicios fue hacer una conferencia de prensa para dar su visión de las elecciones. Minimizó la derrota y ratificó a todos los funcionarios. Pero tan sólo un día después dejaba el poder el secretario de Transporte, Ricardo Jaime, investigado en la Justicia.

La Presidenta reiteraba en ese momento que no haría más cambios. Una semana después se iba Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete y en su lugar asumía Aníbal Fernández, e ingresaba en Economía Amado Boudou, en en lugar de Carlos Fernández que protestó por la permanencia de Guillermo Moreno en el Indec.

El nuevo jefe del Palacio de Hacienda, sin margen de acción, debió ratificar a Moreno y anunció algunos cambios en el Indec, que sólo aportó dos comisiones que recibirán los índices y creó un nuevo cargo para un hombre del secretario de Comercio, Norberto Itzcovich, como director técnico en el organismo estadístico.

Los cambios momentáneos incluyeron más poder para el líder de la CGT, Hugo Moyano, con la llegada de Mariano Recalde, hijo de su mano derecha Héctor Recalde, a Aerolíneas Argentinas. Los pases en el elenco de ministros incluyeron a Julio Alak en Justicia y a Diego Bossio, que quedó a cargo de la poderosa Anses.

La reacción del matrimonio demoró su tiempo. La gran apuesta recién llegó el 9 de Julio, cuando la Presidenta lanzó la convocatoria a un amplio diálogo, que empezó a instrumentarse la semana pasada. Los gobernadores del PJ, ganadores en su mayoría, se quejaron tras la derrota y le reclamaron apertura al matrimonio. Todos ven en el vicepresidente Julio Cobos el gran competidor para las elecciones de 2011. El Gobierno debió abrir las puertas de la Casa Rosada para los mandatarios provinciales.

También el diálogo incluyó a la oposición. Después de marchas y contramarchas, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, que había intentado hacer reuniones masivas para hablar sólo de la reforma política que quiere la Casa Rosada, debió ceder y aceptó abrir el temario y recibir a las principales fuerzas políticas.

Mientras tanto, Néstor Kirchner se recostó en los movimientos sociales y sostiene que relanzará su proyecto de transversalidad. Quienes lo frecuentan en la quinta de Olivos creen que la estrategia del ex presidente no es otra que intentar mostrarse activo después de haber tenido que renunciar a la conducción del PJ. Pero todos sostienen que será un objetivo casi imposible de concretar. Y que él lo sabe.

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