El Gladiador Iglesias ha regresado.

Si hay algo que a la ciudadanía le cuesta encontrar en sus representantes es convicciones, empatía y la famosa y reclamada coherencia política.
Pero este no es el caso de Roberto Iglesias (al menos hasta este punto de su carrera, lo hemos dicho hasta el hartazgo: las decepciones en política están a la vuelta de la esquina), el ex gobernador radical no pudo con su genio y salió con todo a resistir un pacto, conceptualmente impresentable que pretendía el regreso de Cobos a la UCR, un mero rejunte entre quienes fueron echados del partido de Alem, quienes los echaron y ex peronistas, al sólo efecto de llegar a octubre 09 con chances de alzarse con la victoria electoral. ¿Y el día después? Ese debe haber sido el primer interrogante de Iglesias, porque no es cuestión de ganar la elección, hay que tener claro el para qué, demasiadas experiencias nefastas hemos tenido en materia de "alianzas" como para seguir probando. El que piensa distinto antes de la elección, sigue pensando distinto después de la elección, ese precepto es inalterable.

Lo cierto es que Iglesias pretende que no se le tome el pelo al electorado y tampoco a la historia del partido radical, con esa línea de acción dio una conferencia de prensa en un hotel céntrico de la ciudad de Mendoza para dejar en claro su postura frente al mediático pacto entre el vicepresidente y el legendario partido. Días después se llevó a cabo una reunión de radicales puros en la que prácticamente se determinó que la posible alianza será partido a partido. El reconocido dirigente del sector de Iglesias, Alfredo Marín fue muy profundo y declaró que un pacto como el que se proponía es volver diez años atrás. La afirmaciones como esta encerraron a varios dirigentes de primera línea del cobismo que no tuvieron otra alternativa que oficializar públicamente que Cobos nunca había pensado retornar a la UCR.

Mas allá del entrevero, lo que no se puede dejar de mencionar es lo saludable que resulta para la política de Mendoza que existan animales políticos de la talla de Roberto Iglesias, un gladiador que más allá de su dogma ideológico, es un ejemplo para todo joven, cualquiera sea su extracción partidaria que aspire a convertirse en representante de la sociedad. Es verdad que tal vez la herida abierta que Iglesias tiene para con su ex discípulo Julio Cobos por la traición de este, pueda tener mucho que ver en su actual proceder, pero no lo suficiente pues la inalterabilidad de sus convicciones no es nueva, lo ha demostrado en cuanta ocasión ha podido: en su enfrentamiento con Alfonsín, en su lucha por defender los intereses de Mendoza y hasta en la última elección a gobernador en la que jugó su cabeza para que la UCR mendocina no se extinguiera. Así como hay políticos nuevos enviciados y mañosos, también hay de los viejos, frescos y fieles a sus ideales como el primer día, hasta acá Roberto Iglesias es uno de ellos.

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