Giustiniani: "Ojalá que el PJ no salde cuentas a costa de la institucionalidad"

"Expectante", así se declaró ayer el senador nacional Rubén Giustiniani al visitar LaCapital en Santa Fe. Este lunes volverá a estar frente a frente con su par Carlos Reutemann luego de las elecciones en que ambos se enfrentaran y que el socialista perdiera a manos del peronista.
"Este es una oportunidad para el bloque santafesino en el Congreso", dice en relación con el diálogo provincial que comenzará pasado mañana en la Casa Gris.

En cuanto al que convocó el gobierno nacional, espera que arroje resultados "concretos" del mismo modo en que confía en que la interna peronista no se lleve puesta a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. "Ojéala los peronistas entiendan que no es el momento para saldar cuentas", aseguró.

—¿Tiene futuro el diálogo político que ha convocado el gobierno nacional?

—Lo tendrá si va por realizaciones concretas que es lo que esperamos desde la oposición. Hemos concurrido con expectativas. No partimos ni desde el debate insustancial que significaría especular acerca de si hay que creerle o no al gobierno su intencionalidad al convocar al diálogo, ni tampoco la profecía autocumplida del fracaso.

—¿Cuáles serían las realizaciones concretas?

—Hemos presentado propuestas tanto para la reforma política que debe ampliarse a las internas abiertas, la boleta única y el financiamiento transparente de la actividad política, como también para la cuestión social como es el caso del tarifazo del gas, la suerte de los jubilados. En lo que hace a mejora institucional con un nuevo Indec, otro Consejo de la Magistratura y los superpoderes. Así que la reacción del gobierno de enviar anteanoche al Congreso para su tratamiento la ley de administración financiera (que son los superpoderes) me parece una decisión saludable.

—¿Cómo será el nuevo Congreso nacional?

—La sociedad le puso fin a la hegemonía kirchnerista. Habrá un Parlamento más equilibrado. Al gobierno le va a costar en cada ley importante lograr la cantidad necesaria de votos, ya que al no tener más una mayoría disciplinada tendrá que transpirar la camiseta.

—¿Eso es bueno o malo?

—Ni bueno ni malo. Torna necesaria la búsqueda de consensos y acuerdos. Es decir, obliga al oficialismo a parlamentar, que es precisamente aquello para lo que están los representantes del pueblo de todos los partidos. Diría que es positivo.

—¿Puede llegar a mellar la gobernabilidad?

—Sobran los ejemplos de gobiernos eficaces o exitosos y hasta populares en todo el mundo que han gobernado sin mayorías parlamentarias propias. Así que lo que se diga en contrario no es cierto. Deberán conseguir cada ley negociando, consensuando, acordando, que es lo que no hizo el gobierno hasta ahora.

—Que haya tantos potenciales presidenciables en ambas Cámaras, como (Julio) Cobos, Reutemann, (Francisco) De Narváez, (Felipe) Solá, (Elisa) Carrió, (Néstor) Kirchner o (Margarita) Stolbizer, ¿cómo incidirá en el Congreso?

—Espero que genere expectativas positivas en la población y que esa alta representatividad se transforme en las leyes para abordar los problemas que tiene la Argentina, que son gravísimos.

—¿No se corre el riesgo de que tanta presencia estelar dispare una competencia desenfrenada?

—Es un riesgo en el que preferiría no pensar. Cada uno de esos legisladores tiene responsabilidad en dar respuesta los problemas que tienen los argentinos que no pueden pagar la boleta de gas, los jubilados no llegan a fin de mes con 690 pesos, los precios siguen subiendo en un escenario de recesión económica que tenemos luego de seis años de crecimiento y que pone en peligro miles de empleos en el país. Quien quiera aspirar a ser presidente si no tiene un buen papel en el Congreso visualizado por la gente pone en riesgo su candidatura.

—¿Existe riesgo institucional?

—Probablemente, por lo que es de esperar que el partido gobernante entienda que no es este el momento ni el mejor escenario para saldar cuentas y todos quienes inciden en el ánimo y la opinión de gente en lugar de sembrar dudas reiteren que el gobierno debe llegar al fin de su mandato del mejor modo posible. Ojalá el PJ no salde cuentas a costa de la institucionalidad. De lo contrario, ya sabemos quiénes son los que más sufren los cimbronazos institucionales en este país.

—¿Está conforme con la elección que hizo el 28 de junio?

—Sí. Por supuesto que si hubiéramos triunfado hubiera representado un empujón mucho mayor.

—¿Pero perdieron?

—Y aún así crecimos mucho y en un montón de lugares de la provincia. No hay que olvidar desde dónde arrancamos y estuvimos muy cerquita de ganar. Un partido que habíamos comenzado perdiendo 3 a 0, prácticamente lo empatamos. En términos futboleros, pegamos en el palo. Meses antes, todas las encuestas daban al principal candidato opositor 20 puntos encima nuestro y no había pronóstico que no nos augurara un derrota estrepitosa y no ganamos por apenas un punto y medio.

—¿Hasta dónde la derrota mella el proyecto nacional del socialismo?

—La figura de Hermes Binner ha crecido tanto que no hay análisis que no lo incluya en las hipótesis de futuro en el país. Claro que un triunfo en las urnas hubiera significado un empujón mucho mayor, pero nuestra reflexión es que sigue siendo una referencia importante y eso le da al socialismo la perspectiva de un crecimiento nacional sostenido.

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