Gitanos: el Ejecutivo vetó de manera total la ordenanza.

El Intendente aseguró que la legislación "se contrapone al espíritu de integración".
El escándalo por la ordenanza que "prohibe la instalación de carpas de familias gitanas" en el departamento Capital no se termina. El Ejecutivo resolvió un veto total de la ordenanza y calificó en duros términos la resolución que habían tomado los concejales hace tres semanas.

"Teniendo en cuenta que existen normas que apuntan a la preservación de la calidad ambiental, a la regulación del desarrollo urbano tanto en lo público como en lo privado y destinadas a toda la población, estimamos que la ordenanza 4563 se contrapone al espíritu integrador que impera en los Departamentos Deliberativo y Ejecutivo que componen el Gobierno Municipal, dentro de los derechos de las personas, por lo que se decide vetar la misma en todos sus términos", sostiene el decreto que el intendente Ricardo Quintela firmó el viernes 12 de abril y que lleva el número 1983.

El decreto les recuerda a los concejales que "los asentamientos de persona con carácter habitacional son los que deben prohibirse dentro de los espacios de dominio público municipal como plazas, espacios verdes, veredas y/o terrenos municipales con destino a equipamiento". "Sólo se permite en ellos la localización de lo reglamentado en la ordenanza Nº 4.253 de Venta Ambulante de productos manufacturados artesanales y comestibles en las localizaciones que se establecen en la misma", afirma el decreto en sus considerandos.

Por otra parte, aclara que las normativas vigentes son iguales para todos los ciudadanos, sin distinciones ni discriminaciones de ningún tipo.

"Los asentamientos de carácter habitacional transitorio que ocupen terrenos privados, deberán respetar las normativas sancionadas con anterioridad en lo referente a seguridad, higiene y habitabilidad requerida para todos los casos", aclara.

Político

El veto tiene un costado político y un claro mensaje hacia los concejales desde el Ejecutivo.

Los ediles habían determinado reconsiderar la ordenanza el mismo día en el cual el Intendente anunció que la vetaría.

El viernes pasado -48 horas después de la sesión- el Jefe comunal firmó un decreto en el cual veta la ordenanza, critica duramente la norma y pone en un aprieto a los ediles, que ahora deberán avanzar con su propia reconsideración o aceptar el veto total del Ejecutivo.

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