Giro trascendente: EE.UU. busca pacto con talibanes

Washington e Islamabad (AFP, EFE, DPA) - En lo que constituye un cambio trascendente de estrategia, impuesto por la creciente resistencia armada a la presencia de las tropas internacionales en Afganistán, Estados Unidos decidió iniciar negociaciones con sectores del ultraislamista movimiento talibán, a los que tentará para que abandonen el terrorismo y se sumen al proceso político legal.
La condición, dijo una alta fuente del Departamento de Estado que pidió permanecer en el anonimato, es que esos grupos se declaren dispuestos a renunciar a la violencia y a respetar la Constitución afgana.

«En el marco de nuestra nueva estrategia, intentamos ver si tiene sentido entablar un diálogo», añadió esa fuente.

El funcionario confirmó así una información que había sido anticipada por el diario «The Wall Street Journal», que adjudicó la iniciativa a la incapacidad de las tropas internacionales para frenar la insurgencia de los aliados de Osama bin Laden en Afganistán y las zonas fronterizas de Pakistán.

Origen

La idea, añadió el periódico, cuenta con el respaldo del propio general David Petraeus, quien desde el viernes será el comandante de todas las fuerzas estadounidenses en una zona que abarca tanto Irak y el resto de Medio Oriente como Pakistán, Afganistán y los países de Asia Central.

Los «altos funcionarios de la Casa Blanca» y «altos mandos militares» a los que citó el diario neoyorquino apuestan por establecer pactos con algunos dirigentes talibanes semejantes a los que EE.UU. hizo en Irak con determinados grupos sunitas para invertir la espiral de violencia.

Los funcionarios consultados por el diarioresaltaron que las negociaciones serán encaradas principalmente por el gobierno afgano y líderes tribales leales, quienes apelarán a dirigentes talibanes de nivel medio. Estados Unidos, en tanto, tendría sólo un papel secundario de apoyo a las autoridades de Afganistán.

«Nunca nos vamos a sentar a la mesa con el mulá Omar», graficó un funcionario estadounidense, en alusión al líder de los talibanes que se encuentra en paradero desconocido desde la invasión de Afganistán y el derrocamiento del régimen ultraislamista, dirigida por EE.UU., a fines de 2001.

«The Wall Street Journal» señaló que el respaldo del bien considerado general Petraeus «podría asegurar que la política se aplique gane quien gane las elecciones» en Estados Unidos.

El periódico recordó que tanto el candidato demócrata a la presidencia, Barack Obama, como el republicano, John Mc-Cain, han hecho propuestas parecidas. También señaló que el gobierno de Kabul, que cuenta con el respaldo de la Casa Blanca y el resto que los países que contribuyen a las fuerzas internacionales en Afganistán, está actualmente negociando en Arabia Saudita con caudillos afines a los talibanes.

La movida fue confirmada ayer en un acuerdo entre autoridades afganas y paquistaníes.

«Hemos acordado que deben establecerse contactos con la oposición en ambos países, contactos conjuntos, a través del 'jirga' (miniconsejo tribal)», dijo Abdula Abdula, jefe de la delegación afgana que mantuvo las discusiones en Islamabad.

Cuando se le preguntó si esos contactos incluirían a los talibanes y a otras milicias, el jefe de delegación paquistaní, Owais Ghani, respondió: «Sí, incluye a todos los involucrados en esta situación de conflicto». «Nos sentaremos, hablaremos con ellos, nos escucharán y llegaremos a alguna solución. Sin diálogo no podemos sacar ninguna conclusión», añadió Ghani, gobernador de la provincia de la Frontera Noroeste, que linda con las zonas tribales paquistaníes y Afganistán. Los talibanes expulsados de Afganistán desde 2001 y otros combatientes vinculados a la red terrorista Al-Qaeda se han refugiado en estas zonas tribales fronterizas de Afganistán, desde donde, según Washington y Kabul, lanzan ataques contra las tropas internacionales establecidas en suelo afgano.

Pakistán, aliado de Estados Unidos en «la guerra contra el terrorismo», padece desde 2007 una oleada de atentados que ha dejado más de 1.300 muertos y responsabiliza a los talibanes apoyados por Al-Qaeda.

Durante las últimas semanas, Estados Unidos, que acusa a Islamabad de no luchar suficientemente contra los islamistas, intensificó el disparo de misiles hacia las zonas tribales levantando las protestas de Pakistán, que denuncia atentados contra su soberanía y la muerte de civiles.

Hasta ahora los contactos entre Islamabad y los insurgentes habían sido duramente criticados por los aliados occidentales de Pakistán como probables formas de alentar la rebelión.

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