Giro sorpresivo en la campaña de Chile.

Con el ascenso del independiente Enríquez-Ominami y el estancamiento de Piñera y Frei, los candidatos presidenciales pelean voto a voto.
Las cartas están jugadas. La sorprendente irrupción del joven diputado independiente Marco Enríquez-Ominami, de 36 años, y el estancamiento en las encuestas de los candidatos de oposición, el empresario Sebastián Piñera, y del oficialismo, el ex presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, abren un abanico insospechado cuando falta poco más de 100 días para las elecciones de diciembre en Chile. Comicios por los cuales -según los pronósticos- la Concertación podría dejar el poder tras 20 años en el Palacio de La Moneda.

Este mes, por primera vez en la campaña, dos encuestas (Ipsos y Universidad del Desarrollo) pusieron a Enríquez-Ominami por sobre Frei en un eventual ballottage ante Piñera.

El director del Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea (CERC), Carlos Hunneus -responsable de uno de los sondeos de mayor credibilidad-, tuvo que reconocer que sus declaraciones de mayo ("el fenómeno de Enríquez-Ominami no existe") estaban erradas.

Según CERC, para la primera vuelta del 11 de diciembre, las cifras indican que Piñera alcanzaría un 37%; Frei, un 22%; Enríquez-Ominami, un 15%; mientras que los candidatos menores, Alejandro Navarro y Jorge Arrate, un 1%. El ballottage, según CERC, favorecería al candidato derechista con un 41% contra un 28% del ex presidente.

Las estrategias están definidas: Enríquez-Ominami tiene muy claro que su rival directo en la primera vuelta es Frei, circunstancia que el comando de Piñera alienta, por cuanto prevé en el diputado, de extracción socialista, un contrincante más accesible en la segunda vuelta.

Los partidos apuestan hoy por pactos de segunda vuelta: la Concertación intenta asegurar el apoyo de Enríquez-Ominami a Frei para el ballottage, y tanto la derecha como el oficialismo y los independientes pugnan por hacerse de los votos de los candidatos menores.

Una nueva voz

¿Qué cosas han cambiado en Chile con la irrupción del candidato descolgado de la Concertación? Según lo señala el propio Enríquez-Ominami, su postulación avivó la competencia.

"Esta era una elección que se veía como una más y hoy es una incertidumbre. Hemos instalado debates que estaban vetados y hemos insertado una nueva voz. Llevamos años peleando por cuál de las dos fórmulas conservadoras es capaz de abordar mejor los problemas y sueños de Chile; nosotros hemos propuesto cambiar al observador, insertar una nueva mirada y lo estamos consiguiendo", dijo a LA NACION.

Hay, sin embargo, dudas sobre la capacidad de concreción que tendrá en las urnas su impresionante arremetida. El envejecimiento del padrón electoral chileno, con una caída de participación de los menores de 30 (desde el 38% de 1988 al 8% de las últimas municipales), obliga a desconfiar de la masa de adherentes de ese rango que asegura estar a muerte con el llamado "diputado díscolo".

De acuerdo con Hunneus, la contradicción es vital: si bien Enríquez-Ominami tiene una alta presencia en las preguntas sobre el clima de opinión, no consigue ser visto como un candidato con posibilidades reales de llegar a La Moneda. De hecho, sólo un 3% cree que será presidente de Chile.

"Tenemos una democracia que se ha especializado en poner barreras de entrada a la participación", advierte Enríquez-Ominami. "La pregunta es si podemos seguir en eso. Un padrón que envejece y disminuye año tras año es un caldo de cultivo para la pérdida de legitimidad de la democracia, las instituciones y las decisiones que se adoptan en ellas. Si hay jóvenes que se inscriben para votar por nosotros, lo viviré como un éxito", afirmó el candidato.

El gobierno de Bachelet ha contraatacado con una campaña publicitaria para conseguir que más jóvenes se inscriban.

El sistema de sufragios en Chile es tan extraño como arcaico: obligatorio sólo si se está inscripto voluntariamente en los registros electorales. Los jóvenes, cada vez más reacios a la burocracia estatal, tampoco ven motivación alguna en los candidatos de siempre para revertir este fenómeno. Sólo a partir de 2012 se revertirá el proceso, con la inscripción obligatoria y el voto voluntario.

Los comandos de campaña, conscientes de sus falencias en ese aspecto, se volcaron a las redes sociales de Internet y hoy se los puede ver intentando convencer a posibles votantes en Facebook y Twitter.

A sabiendas de que su figura es una de las más vinculadas a la nula rotación de rostros, Frei incluyó como generalísimo de su campaña a un joven de 27 años, Sebastián Bowen. Piñera, por su parte, integró a sus hijos veinteañeros en sus giras.

"¿Cómo volver a encantar a la juventud?" parece ser la pregunta. Televisión Nacional de Chile intentará responderla enfrentando a los tres candidatos en un debate el próximo 23 de septiembre. La singularidad es que se transmitirá inmediatamente después de la exitosa telenovela ¿Dónde está Elisa? -de gran popularidad entre la juventud- para asegurar el rating.

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