Un giro de los Kirchner al que aún le falta sostén político

Por: Eduardo Van der Kooy

Hay un giro político en el Gobierno, aunque ese giro resulte tardío y pretenda ser disimulado. En los días finales de su viaje por Africa, Cristina Fernández habló como nunca sobre las consecuencias que podría tener en la Argentina la crisis internacional que no cesa.

Néstor Kirchner tuvo opiniones parecidas, tal vez menos contundentes, pero sus gestos públicos a favor de la alianza con Hugo Moyano mostraron la contundencia que parecieron faltarle a sus palabras. Qué razones produjeron aquel intento de viraje del matrimonio La verificación de que las aguas del desempleo y la caída productiva tocan las playas de nuestro país. Pero, en especial, la sensación de que dicho fenómeno tiene también una velocidad impensada. La semana pasada, mientras Cristina estaba de viaje, Kirchner se alarmó cuando leyó un informe sobre la caída de la recaudación en lo que va de noviembre. Esa caída terminará impactando sobre el superávit fiscal.

El superávit es uno de los pilares del modelo económico y político del kirchnerismo.Nadie sabe si aquella alarma fue compartida con la Presidenta, pero los ministros recibieron con rapidez la primera señal. Las partidas presupuestarias hasta fin de año fueron recortadas entre un 15% y un 20%. Los ministros no saben qué sucederá con las previsiones del 2009. Después sucedió el anuncio del plan anticrisis de ayer. No debe ser módica la angustia que embarga al matrimonio presidencial: siempre consideraron innecesarios esos anuncios encadenados. Prefirieron las medidas por goteo, aunque la estrategia, en forma reiterada, no les haya arrojado buenos resultados. Un caso: las promesas de la cancelación de la deuda con el Club de París y la reapertura del canje habrían requerido algún correlato en el plano interno que no hubo. También es cierto que el desbarajuste de las finanzas y la economía internacional terminaron por consumir aquel par de buenas intenciones argentinas. Los anuncios de Cristina apuntarían a recuperar confianza perdida en dos planos: la economía y la política. Las medidas (blanqueo de capitales, incentivos fiscales, creación de un Ministerio de la Producción) son puramente económicas.

Qué sucede con la política Ese constituye un flanco raquítico que desde hace mucho tienen los Kirchner y que ha conspirado, sobre todo, contra las posibilidades de afianzamiento político de Cristina desde que se convirtió en Presidenta. No sería la crisis una ocasión propicia para atenuar esa falencia. No podrían ser los anuncios de Cristina y otros que serán necesarios un punto de partida para que el Gobierno amplíe su base política y social? No existen indicios de que el matrimonio esté urdiendo algo de eso. Hay un escollo importante y objetivo: tanto los Kirchner como la oposición han anticipado el tiempo electoral del 2009. Nunca un tiempo electoral es propicio para algo que requiera desprendimiento y grandeza.

Las medidas económicas anunciadas requieren todavía su implementación. Pero representan, al menos, una señal de que Cristina y Kirchner pueden haber empezado, como hicieron hasta ahora, a no negar la realidad. La creación de un Ministerio de la Producción también asoma como una idea bienvenida, aunque detrás de esa idea anide un enjambre de dudas políticas. Las dudas no tienen que ver con el alumbramiento. Hará falta una ampliación a la Ley de Ministerios, como sucedió con la creación de la cartera de Ciencia y Tecnología cuando asumió Cristina. Las dudas tendrían que ver, en cambio, con el futuro funcionamiento y con la posibilidad de que ese espacio pueda convertirse en un teatro de batallas políticas.Se advierte, a priori, una ventaja. El Ministerio de Economía está ocupado por un funcionario renuente a aquel tipo de peleas. Carlos Fernández no ha sido nunca una incomodidad para el secretario de Comercio, Guillermo Moreno. Menos lo será para Débora Giorgi, bendecida por el matrimonio presidencial para ocupar el nuevo ministerio luego de una gestión discreta del ministro Florencio Randazzo.

El Ministerio de Producción incluirá, con seguridad, a las secretarías de Industria y Comercio Exterior. Pero no está claro todavía de qué área dependerá el cargo que con facultades ilimitadas desempeña Moreno. Los sensores de Giorgi están activados. El secretario de Comercio es una pieza clave de los Kirchner. De Néstor pero también de Cristina. Por esa razón hace y deshace en cada ministerio que toca. Es conocida su historia en el INDEC y los modos para diseñar la inflación. Pero hurga también ahora en las empresas que manifiestan problemas con el empleo y acaba de incursionar en la política exterior. Cómo es eso Moreno reunió a la delegación de empresarios que viajó con Cristina a Africa para indicarles qué negocios y de qué modo debían concretar en aquel continente. Uno de los empresarios decidió al final no viajar. La tarea correspondería, habitualmente, a la Secretaría de Relaciones Económicas Internacionales. Todos los interrogantes sobre los anuncios de Cristina podrán develarse en las próximas semanas. Podrá saberse también si se trata de un verdadero giro. O de otro simple maquillaje.

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