Giro en el discurso presidencial: Cristina habla ahora de la inseguridad

Giro en el discurso presidencial: Cristina habla ahora de la inseguridad
Lo hizo tras las críticas por haber omitido el tema en su discurso en el Congreso. El gesto apunta a un cambio de imagen, en línea con su decisión de abrirse al diálogo con el campo
Las durísimas críticas que recibió tras su opaco discurso en la apertura de sesiones del Congreso, donde omitió referirse a los problemas centrales que afectan a la sociedad, entre ellos la inseguridad, no parecen haber pasado inadvertidas para la presidenta Cristina Kirchner.

Sin ir más lejos, la mandataria decidió ayer dar la cara y admitió que el problema “preocupa” a su Gobierno, pero remarcó que, “en lugar de quejarnos y pelearnos, tenemos que arremangarnos para ver cómo sorteamos este inconveniente para darle tranquilidad a los argentinos”. Además, Cristina vinculó ese flagelo con la precariedad económica y laboral que sufren muchos argentinos.

“La actividad económica y el empleo tienen mucho que ver también con el problema que nos preocupa a todos, que es el de la seguridad”, sostuvo, en un acto en la residencia de Olivos.

Y agregó: “el circuito económico mantiene vivo el consumo, el trabajo y la seguridad de los argentinos”.

La referencia, si bien fue breve, resultó novedosa en boca de la Presidenta quien, desde que asumió el Poder, hace ya más de un año, pocas veces incluyó en sus discursos el problema de la inseguridad que golpea con fuerza, en especial, al conurbano bonaerense. De hecho, el gobernador Daniel Scioli se vio obligado a hacer eje en esta cuestión el lunes, cuando inauguró las sesiones de la Legislatura provincial. También el asesinato de un asistente de la conductora Susana Giménez y sus afirmaciones a favor de la pena de muerte volvieron a generar días atrás un fuerte debate en torno al tema, del que el Gobierno sin duda tomó nota.

Pero, además, el giro en el discurso presidencial pareció ir en la misma dirección que su repentina decisión de abrirse al diálogo con el campo, después de doce meses de tironeos ininterrumpidos y deliberados gestos del propio Gobierno para dinamitar cualquier atisbo de solución al conflicto. Desgastada, Cristina parece tener ya escaso margen para seguir dilatando algunas cuestiones. Es que el tema de la inseguridad figura a tope de la agenda de preocupaciones ciudadanas y la Casa Rosada es consciente de que ese debate, además de las políticas que se implementen para pilotear el impacto local de la crisis mundial, será central en la campaña con vistas a las elecciones de octubre. Cuenta además con encuestas de opinión donde la falta de resultados para ponerle freno a la inseguridad golpean la imagen del oficialismo. Por eso, intenta al menos quitarle argumentos a la oposición que cuestiona a Cristina por no enfrentar los problemas.

En línea con esa estrategia, también el ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, y su par de Interior, Florencio Randazzo, salieron a hablar de seguridad.

Fernández aseguró que el Gobierno “trabaja los 365 días del año” para mejorar la seguridad en el país, aunque reconoció que quienes fueron víctimas de delincuentes “descreen” de las estadísticas oficiales.

Randazzo, por su parte, afirmó que “los niveles de violencia y delincuencia se fueron acentuando en la década del ’90, producto de una Argentina injusta que generó que miles de argentinos quedaran a la vera del camino”.

“Una de las cuestiones fundamentales es el sostenimiento del trabajo. Eso no implica que mientras tanto sigamos haciendo políticas que tiendan a darle mayor tranquilidad a aquellos argentinos, que son la mayoría, que quieren vivir en paz”, dijo.

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