Fin de la gira de Kadafi a Roma con papelones y demoras

Termina mal el viaje en pompa del líder libio Muhamar Kadafi a Roma. Sus repetidos retrasos en las ceremonias con las más altas personalidades italianas, culminaron ayer por la tarde con la cita a las cinco de la tarde en un salón de la Cámara de Diputados, con su presidente, Gianfranco Fini. Una hora después del horario acordado, un Fini visiblemente irritado anunció que la visita quedaba anulada porque el ilustre huésped ni había llegado y nadie le había informado del porqué.
"El retardo es injustificado y asumo la responsabilidad por el respeto que siento hacia el Parlamento en una democracia". El conflicto diplomático-protocolar fue así oficializado.

En dos días, Kadafi acumuló doce horas de retrasos. Demasiados como para que no se convirtieran en un hecho político de fricción. El coronel había explicado en un encuentro con senadores que en Libia había abolido los odiosos partidos políticos, el Parlamento y las elecciones.

El ex premier y ex líder del partido Democrático, principal fuerza de la oposición de centroizquierda, Massimo D'Alema, había organizado el encuentro con Fini, principal aliado en permanente litigio con el premier Silvio Berlusconi.

D'Alema dijo que la decisión de Fini era "impecable" pero agregó que el coronel se había retrasado "porque no se siente bien". Lo desmintió la embajada libia en Roma con una aclaración: en realidad, el coronel Kadafi se había demorado en las oraciones islámicas del viernes por la tarde.

Parlamentarios de la oposición aplaudieron a Fini, el ex líder de los neofascistas ahora incorporados en el partido de la Libertad de Berlusconi.

Fini es un ícono de la izquierda opositora, cada día se entiende menos con su aliado y recibe más muestras de aprecio de la oposición.

Por la noche se supo que Kadafi había decidido cancelar una cena y que hoy regresará a Tripoli varias horas antes de lo previsto.

El líder libio había empezado ayer la jornada con un encuentro multitudinario con los empresarios italianos, a los que anunció que su país invertirá 12 mil millones de euros en capitales extranjeros y que asignaba la prioridad a los italianos, a los que será destinada una zona franca. También aseguró que los empresarios tenían suerte porque los gobernaba su amigo Berlusconi y no la izquierda.

Más tarde, en el enorme auditorio de Roma, el coronel se reunió con casi un millar de mujeres italianas. Les dijo que en el mundo árabe las mujeres eran tratadas como un mueble, de poner aquí y allá sin preguntarles sus deseos. Dijo que hacía falta una revolución cultural femenina.

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