Giorgi asumió con el respaldo generalizado de los industriales

Los empresarios celebran que se promueva la producción; temen que se meta Moreno
Arrinconado en un costado, ceremonioso como siempre, Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, vio el acto de asunción de Débora Giorgi como ministra de la Producción en absoluto silencio y casi sin ser advertido. Con la mano en la barbilla, su gesto más típico, sólo sonrió cuando la presidenta Cristina Kirchner se corregía a sí misma y remarcaba el adjetivo "ministra", luego del inicial "ministro" dicho para la fórmula de jura.

Un día antes, más de un industrial había suspirado de alivio al conocer el nombre de la ministra. "Yo no soy, yo estoy en otras cosas", había tranquilizado Moreno, por teléfono, al director de un grupo industrial 24 horas antes. Parte del moderado optimismo empresarial que se percibió ayer en el Salón Blanco de la Casa de Gobierno tuvo que ver con quién había sido designado.

Para entenderlo, hubo que oír por la noche a José Ignacio de Mendiguren, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), un dirigente que recibió días atrás una extraña acusación del ministro de Planificación, Julio De Vido, que le reprochaba estar "a favor del modelo, pero no del Gobierno". De Mendiguren estaba ayer llamativamente exultante: "Me gusta, en serio -dijo a este diario-. Para un ministerio que necesita mucha gestión, es ideal: fue secretaria de Energía, de Minería, de Industria, sabe de negociaciones internacionales, de la Ronda de Doha. Por eso todos los gobiernos la quisieron. Va a empezar a gestionar al otro día de asumir".

La duda que tienen y no dicen los industriales es si no pasará con Giorgi lo que ocurrió con el ministro de Economía, Carlos Fernández: que su rol se diluya frente a las decisiones de la Casa Rosada. En el Salón Blanco, Guillermo Gotelli, licenciatario de las zapatillas Pony, se encogió de hombros cuando LA NACION le planteó esta posibilidad. "Que alguien pelee por la cuestión productiva bien arriba, en el Gabinete, siempre es una buena noticia. El paquete anunciado va a ayudar a las pymes". Otro empresario dijo estar tranquilo porque, advirtió, no están en juego temas que les interesen ni a Néstor Kirchner ni a Moreno. "No es un área donde el hombre malo se meta. Y nosotros vamos a dar una mano."

Habrá medidas

La confianza empresarial empezaba más bien en la esperanza de futuras medidas. Dicen que el jefe de Gabinete, Sergio Massa, les anticipó que no todo terminaría en el nombramiento. Pero algunas de esas insinuaciones incluyen a Moreno, que prepara, por ejemplo, con las automotrices y las concesionarias, un plan para financiar la venta de automóviles más baratos con fondos de las AFJP. Otra apuesta del secretario. Como lo fueron el plan inquilinos, la ropa barata, la "lluvia de gasoil" y el último y popular plan "Comé queso".

El Gobierno considera el sector automotor afín a sus proyectos. Sólo bastó ver cuál de los empresarios se ganaba ayer la mayor dedicación de Cristina Kirchner, durante los saludos: Viktor Klima, presidente de Volkswagen, que había compartido la primera fila con Juan Carlos Lascurain, presidente de la UIA; Osvaldo Rial, de la Unión Industrial de Buenos Aires; Osvaldo Cornide, de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, y Federico Nicholson, director de Ledesma. Cristiano Rattazzi, de Fiat Auto; Héctor Méndez, de Conarsa, y Roberto Domenech, del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas, miraban desde más atrás.

Giorgi es además querida por sus pares. Mercedes Marcó del Pont, presidenta del Banco Nación, no abandonó la sonrisa durante el acto y fue de las primeras en saludarla. Miguel Peirano, presidente del Banco de Inversión y Comercio Exterior (BICE) y ex ministro de Economía, tampoco dudó: "Es una decisión acertada. El principal objetivo es atenuar el impacto de la crisis".

Sentada a la izquierda, la familia de la ministra filmaba absolutamente todo. Carlos Heller, de la Asociación de Bancos Privados y Públicos de la Argentina, acompañó desde la tercera fila. Mario Vicens, de la Asociación de Bancos de la Argentina, y los productores Hugo Biolcati (Sociedad Rural) y Mario Llambías (Confederación Rurales Argentinas) fueron los últimos en irse.

Habían sido los más propensos a la conversación. "¿Por qué voy a hablar en off the record ?", dijo Biolcati a este diario, y se largó a opinar (ver aparte). Bastante menos tímido que Guillermo Nielsen, embajador en Alemania, que llegó sobre el comienzo del acto, acaparó las miradas al ponerse de pie para saludar a Moreno, conversó brevemente con la Presidenta y se fue sin hacer declaraciones.

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