Ginés, la feria y el portazo de Gelman

Una placa de mármol recuerda que el palacete donde se aloja Ginés González García fue declarado monumento histórico por el Gobierno de Chile en 2002. En la mansión de la Embajada de la Argentina en Santiago, con sus amplios jardines, escalinatas y balcones aterrazados, se alojaron 850 asilados políticos después del golpe militar de Augusto Pinochet.
El embajador González García agita los hielos de su Campari y se muestra desahuciado. Todavía se lamenta por haber dicho que los "escritores (argentinos) más conocidos, los ganadores de premios internacionales, han muerto... no tenemos en este momento escritores laureados con grandes premios". Esa desafortunada frase empujó a que Juan Gelman renunciara a asistir a la feria del libro de Santiago. El ex ministro se queja e intenta borrar los dichos. Siempre recuerda que se llama Ginés porque en su familia son artistas y poetas. No bien se enteró del enojo de Gelman, hace unos veinte días, dice que le envió una nota. Le remarcó que a pesar de su traspié verbal, se sumarán César Aira y Fogwill. Le habló del esfuerzo que imprimió para el evento. Para la feria, donde la Argentina es la invitada de honor, mandó a fabricar esculturas en fibra de vidrio que representan a Gardel, a Borges y a Evita. Hace dos días volvió a mandarle un mail al poeta. Y nada.

Ginés se lamenta nuevamente e insiste con que él también es un artista. Tanto, que desde hace cuatro años escribe una novela: "Amantes y alquimistas", y otro texto sobre conversaciones que nunca mantuvo con el fallecido René Favaloro.

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