GIMNASIA LP 3 - VELEZ 1 Tripa gorda

El Lobo se agrandó, bajó a Vélez y cortó una racha de nueve partidos sin ganar. Su sueño de zafar vive... c
¿Vélez está? No, se lo comió el Lobo. El lugar común no invalida lo descriptivo del concepto. El ahora ex puntero fue liquidado por un equipo que pelea la permanencia y que llevaba nueve partidos sin ganar. Ergo, se demuestra por enésima vez que en el fútbol argentino nada es absoluto. El Lobo infló su ánimo a tope justo a tiempo: el domingo que viene se juega una final contra San Martín, en Tucumán.

El inicio del partido no dio pie para pensar en ese final. Vélez se hizo dueño de la pelota. Zapata era el eje, Razzotti acompañaba y Papa pasaba por la izquierda condenando a Messera a cambiar el frac por el overol. Eran momentos en los que Gimnasia respondía con garra desordenada. Maldonado y Agüero la sacaban como podían y las espaldas de Rinaudo y Teté González invitaban a ganarla. Los goles fueron un gráfico de la situación. Primero, una triangulación perfecta dejó a Cristaldo de cara al grito inicial. Al toque, una corajeada de Cuevas terminó con varios rebotes y el empate de Messera. Pero, ironía del destino, al toque del equipo de Gareca le faltaba un tigre en el área. Ni por asomo lo fue Larrivey, apenas el uruguayo López y algo más el Churri. El Lobo, en cambio, lo tenía a Diego Alonso luchando aún contra sus propias limitaciones físicas, pero desdibujando hasta la caricatura el trabajo de la defensa visitante que se fue derrumbando.

La falta de contundencia generó que Vélez no aprovechara su momento. Gimnasia, en cambio, arrastró rivales a pura polenta como hizo Alonso en el gol de Romero. Y el 2-1 no conformó al Lobo. En ese complemento, Gimnasia fue claramente mejor. Amplió la diferencia en otro encuentro de los gemelos Alonso y Cuevas (como Schwarzenegger y De Vito) y tuvo al partido siempre a tiro de goleada. ¿La fórmula? Teté fue ubicado apenas delante de los centrales y el cordobés regaló un segundo tiempo para enmarcar. Romero sumaba sacrificio y juego y ya ni siquiera regalaba la pelota en los rechazos sino que procuraba salir prolijo, dentro de lo posible.

Gareca amontonó gente arriba. Hizo que convivieran Martínez (¿por qué no es titular?), Velázquez, Cristaldo, López y Nanni. Pero como la bola no llegaba limpia salvo cuando la manejaba el Burrito, ni asustó a Sessa. La remontada heroica que se dio ante Colón y Racing ni siquiera fue un boceto en el Bosque.

Vélez dejó la punta después de varias fechas mirando a todos desde arriba y se le encendió la alarma: jugando como ayer no tendrá fácil su sueño de campeón. El Lobo, en cambio, quedará siempre pendiente de lo que haga San Martín. Es el destino que le queda y lo tiene asumido, pero no es todo: mostró que su parte puede cumplirla.

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