GILLES BATAILLON: "Con las FARC, la solución debe ser política"

Para el experto francés, las FARC constituyen la más pura expresión de un grupo militar verticalista, pero la solución pasa por negociar un statu quo que les resulte aceptable a los líderes de la guerrilla para poder desmovilizarse.
La guerrilla colombiana de las FARC es autoritaria, verticalista y carente de sustento ideológico. Pero la única solución al problema que plantea es la negociación política, dice un experto francés que se ha dedicado su vida a estudiar insurrecciones armadas. De guerrillas y guerras civiles escuchó hablar Gilles Bataillon desde pequeño, cuando vivía en México rodeado de republicanos españoles que contaban sus historias. Hoy el tema aún lo persigue. De paso por Buenos Aires invitado por el Centro Franco Argentino de la UBA, el sociólogo y profesor en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales (Ehess) en París recibió a Página/12 en el bar de un hotel del barrio de Once.

–¿Las FARC colombianas persiguen con su lucha un objetivo de transformación social o lo suyo es una cuestión de mera supervivencia?

–(Cortante) Mera supervivencia. Las FARC constituyen la más pura expresión de un grupo militar verticalista y, por ende, autoritario, que disputa y administra territorios para garantizar las rutas del narcotráfico y sus propias ganancias derivadas de ello, muchas veces hasta en colaboración con los paramilitares. Si en un comienzo tuvieron una base social de apoyo campesino, ésta hoy es meramente coyuntural. Es decir, los campesinos viven una situación de desesperación absoluta en la que responden a quien sea que ocupe militarmente el territorio en el que viven. Ya sea la guerrilla, el ejército o los paras, el único comportamiento posible, y racional, de los campesinos es colaborar, si no quieren ser masacrados por cualquiera de los tres actores armados. En cuanto a los cuadros de la guerrilla, en su mayoría son muchachos que se fueron al monte simplemente como un modus vivendi, para obtener un trabajo remunerado. La figura clásica del guerrillero como cuadro ideológico no existe más en este conflicto. Al menos así lo veo yo.

–¿Por qué otros grupos guerrilleros, como el M-19, se desmovilizaron y las FARC no?

–Por el tamaño de los intereses económicos en juego derivados obviamente del negocio de la droga. Es una estructura muy grande la que está armada.

–¿Cuál es la salida entonces?

–Es evidente que la solución pasará por negociaciones políticas en pos de un statu quo que les resulte aceptable a los líderes de las FARC para poder desmovilizarse. El punto es ver hasta dónde buscará llegar el gobierno con su estrategia de hostigamiento absoluto y, por ende, con qué posición de fuerza puede aspirar la guerrilla a llegar a una mesa de negociaciones. En este sentido, desde la muerte de Marulanda (Manuel Marulanda Vélez, alias Tirofijo, histórico líder de las FARC) hace un año me parece que hubo más desbandes y desertores que antes. Parecería que se abre una suerte de proceso de fracturas internas, lo que provocaría, claro, que el grupo llegue en peores condiciones a unas eventuales negociaciones.

–¿Cómo explicaría usted la política de las liberaciones unilaterales de rehenes llevada a cabo en los últimos tiempos por la guerrilla?

–Justamente como un medio para tratar de salvaguardar cierta imagen frente a futuras negociaciones. Fíjese usted qué paradoja. Por un lado, los testimonios que brindan los liberados son terribles, con sus relatos de haber pasado años en la selva, muchas veces hasta encerrados en jaulas con cadenas y grilletes en pies y manos. Sería difícil imaginarse una peor publicidad para la guerrilla. Pero por otro lado es la única cara amable que pueden mostrar para tratar, eventualmente, de llegar mejor parados a esa mesa de negociaciones. Esta gente aparece ante la opinión pública mundial sobre todo bajo dos prismas. Como narcos y como verdugos y carceleros para con sus rehenes. Las liberaciones unilaterales son las únicas acciones que pueden realizar que los coloca en otro plano.

–¿Puede expandirse el conflicto a través de las fronteras hacia países como Ecuador o Venezuela? ¿Les interesa esto a las FARC?

–Mire, la permeabilidad en estas fronteras que usted menciona, de hecho, existe. No sé si les conviene a las FARC involucrar a líderes como Chávez o Correa en el conflicto, lo que sí le puedo decir es que no sería del interés de ninguno de estos dos presidentes verse atrapados en el escenario colombiano. Lo último que necesita Chávez es aparecer como el defensor de las FARC.

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