Con la recorrida por las instalaciones de Innviron Palmetto, Florida, el intendente Daniel Giacomino cerró la agenda de actividades que desde el martes y hasta este viernes llevó adelante en los Estados Unidos y que estuvo exclusivamente vinculada al plan para resolver el problema de la basura en la ciudad.
La unidad de Palmetto tiene 12 hectáreas y unos 1.200 metros cúbicos de edificación y está dedicada a la gestión con residuos petroleros y orgánicos del suelo.
Allí se tratan 1.800 toneladas por día de material de desecho (un volumen similar al que requiere Córdoba) compuesto por tierra contaminada con derivados del petróleo y restos orgánicos, que son previamente clasificadas en algunos de los 4 centros de selección que Invviron posee en área, y enviados alli para ser recuperados a través de la técnica de la gasificación. Los equipos para este proceso son también tecnología PRM (la propuesta por Innviron para Argentina).
Para el intendente de Córdoba la conlusión inmediata después de dejar la planta para dirigirse al aeropuerto y emprender el regreso a Cordoba fue: “Esta planta es de Innviron, la opera Invviron y aplica gasificación. Esto es un requisito del pliego”.
Sin embargo no anticipó cuál será la decisión respecto al poyecto de la compañía americana para Córdoba: “Cuando lleguemos a Córdoba, evaluaremos todo junto al titular de Crese, Eduardo García, la comisión de esa empresa y el secretario de Ambiente. Elaboraremos un informe escrito, lo presentaremos y comunicaremos”.
El cuidado y las prevenciones del intendente de Córdoba respecto de las conclusiones que obtuvo de sus contactos en Estados Unidos tienen una explicación obvia: evitar los estrépitos de la politización mediatizada del tema basura.
Los funcionarios cordobeses parecían percibir (en la medida que avanzaban con la agenda en EE.UU y en forma tácita ya que en esto también se midieron casi con rigurosidad al expresarse) que el abordaje del tema en Córdoba está cruzado por interferentes políticos, electorales y mediáticos. Nada que involucre a la cuestión medioambiental.
De todas maneras, tanto Giacomino como Cámara trasmitían satisfacción por los resultados de las visitas y gestiones. Primero por la constatación a nivel oficial de que los antecedentes de proyectos Innviron en Georgia están en gestión o preparación.
Más allá de la comilla semántica, la reunión con las autoridades del organismo de control ambiental de Georgia, permitió incluso evaluar la popuesta técnica de unos de los planes desarrollados para el condado de Toombs.
En segundo orden, la experiencia recogida de los encuentros con el alcalde de Covignton y el titular del Council de Atlanta, confirmó condiciones de complejidad tanto social como ambiental en el tema de la basura. Y más allá de las fronteras de los países en desarrollo.
También en Estados Unidos entre las alternativas que se evalúan para el tratamiento de basura se tiene a la gasificación como una de las posibilidades más “limpias”. Los tres puntos son centrales en el análisis y el enfoque que el intendente y su secretario de Ambiente vinieron a sondear aquí.
Finalmente, y en cuanto a la observación directa del proceso y la empresa, los funcionarios cordobeses parecieron iniciar el jueves, en Siemens de Dalton, y cerrar el viernes en Palmetto, un circulo que integró el contacto directo con la más avanzada tecnología PRM y con Innviron operando una planta en forma directa. Ambas plantas en el medio de centros urbanos poblados, con varios años de actividad y en un país donde los controles parecen ser rigurosos.
En este contexto podrá discutirse los beneficios ambientales del método en comparación con otros disponibles; también podrá debatirse la conveniencia de la localización y hasta discutirse cuestiones de inversión y rentabilidad. Pero dos cosas deberían quedar excluidas a riesgo de que se pierda la brújula completa del sentido común: que las autoridades lograron dominio de información en forma directa y que la politización mediática del tema está muy lejos de aportar algo a la preocupación legítima sobre el cuidado del medio ambiente. Salvo que éstos se juzguen con parámetros de intereses político electorales.

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