Giacomino movió el banco cada dos meses

Daniel Giacomino repite que sus funcionarios "rinden examen" para confirmar continuidad cada seis meses. Sin embargo, las estadísticas lo desmienten: en los próximos días, y luego de formalizar relevos y arribos a su gabinete, despachará su noveno envío de modificación en la estructura orgánica de su gobierno al Concejo Deliberante.

La "ordenanza orgánica" es la norma que define la estructura jerárquica del Ejecutivo municipal, desde el rango de Dirección hacia arriba (el máximo es Secretaría). Cada modificación en ese esquema de conducción –no el relevo de hombres, sino cambio de cargos o funciones– debe incluirse en la norma y ser aprobada por el Concejo. Por otra parte, y aunque en general las "orgánicas" detonan cambios de personas, el intendente puede disponer renuncias y asunciones de funcionarios sin tocar la estructura, y en ese caso no media ordenanza alguna.

Contando sólo el primer tipo de modificaciones (las nueve "orgánicas" que acumula sobre sus 19 meses de gestión), Giacomino promedia un cambio cada dos meses. Si se consideran sólo las seis de mayor impacto (implicaron reorganizaciones en la primera línea de gobierno), la frecuencia "baja" a tres meses. Sólo como referencia, vale mirar el ritmo de sus antecesores. Según datos oficiales del Concejo, en sus cuatro años como intendente Luis Juez envió siete ordenanzas orgánicas al cuerpo. Y antes que él, Germán Kammerath despachó tres en igual lapso.

¿Son muchas? "En general se espera que los cambios de gabinete en la gestión de un gobierno sean los menos posible, pero esto no significa que no haya que hacer algunos", opinó Jorge Colina, investigador del Instituto para el Desarrollo Social Argentino, dedicado al análisis de políticas públicas. "A grandes rasgos, no hacer cambios en un período entero no es aconsejable, como tampoco lo parece aplicarlos cada seis o siete meses. Eso puede resultar muy excesivo y volátil", agregó.

"Se aplica la regla de lo justo y necesario. Dar a un funcionario que recién entra la certidumbre de que tendrá un período razonable para desarrollar su plan, y hacerlo funcionar. A la vez, él debe tener incorporado que si la gestión tiene fallas o cumple una etapa, será relevado sin que eso signifique fracaso", dijo.

En igual sentido opinó Gastón Massimino, de la fundación Con/Participación (analiza las cuentas públicas municipales): "Lo común en un período de cuatro años es que haya uno o dos cambios de gabinete. Algunos pueden obedecer a motivos políticos (reordenamientos internos luego de una compulsa electoral), otros a causas personales (falta de idoneidad, procesos penales abiertos, poca contracción al trabajo, etc.)".

Hombres. De aquel equipo de 12 "secretarios" con el que Giacomino debutó como intendente en 2007, sólo dos se mantienen en sus cargos: Miguel Pozzolo (Economía) y Daniel Rey (siempre en la cartera de obras, que ahora será "Obras y Servicios Públicos"). El primero acompañó al intendente desde el Laboratorio de Hemoderivados al municipio; y el segundo es un funcionario de planta jerarquizado por la gestión de Luis Juez, al que Giacomino sentó su a mesa chica. El resto del seleccionado –a excepción de Roberto Avilia, en función pero fuera de la "línea de fuego"– abandonó la gestión. Otro titulares de la primera hora son el flamante secretario de Gobierno, Guillermo Luque, y Fernando Cámara, ascendido hace tiempo a titular de Ambiente. Luque, de larga relación personal con Giacomino, es "el" funcionario del nuevo esquema: será jefe de gabinete.

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