Giacomino ganó la pulseada por la basura

El intendente consiguió el respaldo de 23 de los concejales y podrá ahora poner en marcha el plan B para garantizar la recolección de la basura. Luego de estar a un paso del quiebre, el bloque del Frente Cívico unificó su posición.
Con el voto de 23 de los concejales, el intendente le ganó la pulseada a su antecesor Luis Juez y obtuvo el aval para crear CRESE. La imagen de la ciudad tapada por la basura que inundó los medios de comunicación semanas atrás, parece haber espantado al ex intendente que midió las consecuencias de quedar ante la opinión pública como el malo de la película. Pero el potencial daño a su imagen pública no fue lo único que Juez puso en la balanza para darles libertad de conciencia a “sus” concejales. El líder del FC sopesó el frente interno que se le abría. Al blanquear el acuerdo de Giacomino con el peronismo para sortear la votación en el Concejo Deliberante, Juez colocó a la titular del bloque, Graciela Villata, y al viceintendente Carlos Vicente, en una situación incómoda: en buena medida fueron los artífices de las negociaciones para sumar adhesiones a la iniciativa.

Las dudas sobre el apoyo de los concejales del Frente Cívico al proyecto de creación de Córdoba Recicla Sociedad del Estado (CRESE) fueron despejadas ayer cuando el bloque aprobó por unanimidad la constitución de la nueva empresa estatal que prestará el servicio de tratamiento y recolección de residuos en la ciudad, o al menos estará facultada para hacerlo.

La innegable influencia del ex intendente Luis Juez en los concejales del oficialismo pusieron al bloque al borde del quiebre (al menos once de los ediles habrían cuestionado la iniciativa). Sin embargo, los nubarrones que el miércoles por la noche parecían llevarse puesto la posibilidad de que el intendente Daniel Giacomino pusiera en marcha el plan B para garantizar la recolección de la basura ante un posible repliegue de la actual prestataria, se disiparon ayer cuando giacoministas y juecistas respaldaron el proyecto, que fue finalmente aprobado con 23 votos (los cuatro concejales de Unión por Córdoba, el ex olguista Fernando Massuci y los nicolasistas Eduardo Conrad y Guillermo Farías también acompañaron).

En la balanza, Juez puso los pro y los contra de su decisión de bajarle el pulgar a CRESE, y al parecer los últimos pesaron más que los primeros. Con una opinión pública hastiada de los problemas que tiene el municipio para prestar los servicios esenciales, y con un frente interno cuyas heridas tardarán en cicatrizar, Juez decidió dar marcha atrás y tolerar el apoyo del bloque del Frente Cívico al proyecto oficial.

Además, en las filas del juecismo la idea de estatizar un servicio público prendió desde un primer momento. Desde que comenzó a debatirse el proyecto, los concejales del Frente Cívico, en mayor o menor medida, defendieron a capa y espada la “necesidad de dotar al Estado de una herramienta que evitara la presión empresaria y gremial”, concepto con el que comulgan desde su posición ideológica.

Detrás quedó la amenaza del concejal Fernando Machado, alfil del ultrajuecista Miguel Ortiz Pellegrini, quien había coqueteado con la posibilidad de replicar el voto negativo de Teresa Saravia en la frustrada sesión para aumentar la tarifa del transporte.

Nueva etapa

La aprobación del proyecto fue seguida de cerca por el titular del Palacio 6 de Julio, quien presenció la sesión acompañado por casi todo su gabinete. Tal como se había anticipado, la iniciativa fue respaldada por 23 votos, mientras que ocho concejales del bloque Eva Duarte y cuatro radicales la rechazaron.

La propuesta del Ejecutivo es que la nueva empresa estatal se haga cargo del enterramiento sanitario en Potrero del Estado y de la tarea de barrido y recolección de residuos en la zona norte, dejando en manos de Cliba la zona sur y el área central. Es decir, un esquema en el que convivan lo estatal con lo privado. En tal sentido, el proyecto de ordenanza aprobado ayer autoriza al Ejecutivo municipal a realizar una contratación directa, con lo cual, una vez que caiga el contrato vigente con Cliba que rige hasta el 1º de febrero, la Municipalidad podría realizar un nuevo contrato ya sea con la firma del Grupo Roggio u otra sin necesidad de convocar a un nueva licitación.

Precisamente, la frustrada licitación de la basura, origen de la crisis que obligó al intendente a pensar un plan alternativo, estuvo ausente en los discursos de los ediles del oficialismo, aunque no así en el caso de los de la oposición.

Por caso, el titular del bloque radical, Ramón Mestre cuestionó la “improvisación” del Ejecutivo municipal y lo acusó de no contar con un plan que defina el futuro del sistema de la basura en la ciudad. También se refirió a la incorporación en el proyecto oficial de la posibilidad de que el Ejecutivo realice una contratación directa. “Nos acusan de querer favorecer con nuestro proyecto a Cliba pero son ustedes lo que lo hacen al habilitar al Ejecutivo a una contratación directa, pero sin fijar precios ni plazos”.

Antes, el titular de la comisión de Servicios Públicos, Gustavo Barrionuevo defendió el proyecto: «El Estado municipal necesita de esta herramienta para no ser rehén de los grupos económicos que quieren quedarse con el 40 por ciento del presupuesto municipal».

Al justificar el apoyo del PJ al proyecto, el concejal Elvio Sahaspe dijo: «Acompañamos la iniciativa porque los peronistas no le tenemos miedo a las empresas del Estado y para que el Estado no esté presionado por empresas privadas».

En tanto, el bloque de Olga Riutort insistió en la necesidad de conocer la estructura de costos de la nueva empresa: «No acompañamos la iniciativa porque no conocemos con cuánta plata cuenta el ejecutivo para constituir esta empresa».

Comentá la nota