Giacomino cambia cada dos meses y medio

En 20 meses de gestión, tuvo ocho orgánicas para el gabinete y produjo casi 260 modificaciones de funcionarios, lo que equivale a renovar una planta política completa. La movilidad reflejó sus vínculos con Juez, radicales y el kirchnerismo.
Durante la campaña electoral de 2007, que luego lo llevó a ser intendente de Córdoba, Daniel Giacomino prometió que en su equipo iba a tener "pocos funcionarios, pero bien pagos". En el primer punto, casi no cumplió, porque los propios registros oficiales acusan que, en todo concepto, sigue habiendo más de 400 autoridades(a mayo pasado, eran 425); y en el segundo, lo hizo con creces, porque los actuales funcionarios perciben entre 5 mil y 10 mil pesos, con lo que duplicó la escala de la anterior gestión municipal.

Lo que seguramente no previó Giacomino, al menos en la magnitud que se percibe hoy, es la altísima movilidad que iba a registrar la composición de su gabinete, tanto en la estructura formal de cargos, cuanto en los nombres de sus circunstanciales –nunca más oportuno este término– ocupantes.

Cuando lleva apenas 20 meses de gestión, el intendente replanteó en ocho oportunidades la orgánica del Ejecutivo. El Concejo Deliberante aprobó la semana pasada el último retoque, para que pudiera asumir una nueva camada de colaboradores.

El esquema actual, alumbrado tras las elecciones legislativa del pasado 28 de junio, blanquea la fuerte injerencia del kirchnerismo en la financiación y manejo de la obra pública en la ciudad de Córdoba, a través del desembarco de Simón Dasenchich (estrecho colaborador del ministro de Planificación Julio De Vido) en la Secretaría de Obras y Servicios Públicos.

Respecto a los nombres (no ya los cargos) de los colaboradores del intendente, el nivel de rotación también ha sido altísimo, pero como en muchos casos esa situación se registra en los escalones más bajos (director y subdirector), no siempre las novedades tuvieron repercusión mediática.

Según registros del propio municipio, desde diciembre de 2007 a la fecha se produjeron en el Ejecutivo (sin contar el Concejo Deliberante) más de 260 modificaciones en el gabinete. Ese cálculo incluye todos los niveles de planta política (desde secretario hasta subdirector) y contabiliza por igual todo lo que implique un movimiento: ya sea entrada y salida de funcionarios por reemplazo, o bien por supresión y creación de cargos.

Las áreas de Intendencia, Gobierno, Desarrollo Social y Transporte se cuentan entre las que acusaron mayores cambios.

El elevado índice de movilidad en el organigrama que rige a los funcionarios también queda reflejado en otros parámetros: en un año y medio la actual gestión creó 109 nuevos cargos y dio de baja otros 107. No hay muchos antecedentes de semejante nivel de variación de rumbos y protagonistas en una gestión local, y menos en su primer tramo de mandato.

Inestabilidad política. La mayoría de las veces en que el intendente metió mano en su elenco, reivindicó para sí esa potestad señalando que "todos están a prueba" permanentemente e intentó despegar las consecuentes modificaciones de la coyuntura política de cada momento.

Sin embargo, detrás de cada sacudón de gabinete asomaron secuencias muy claras. Sólo basta mencionar, por ejemplo, las salidas en masa de funcionarios juecistas, el posterior abroquelamiento de giacoministas puros, y el actual desembarco K, como los casos más evidentes. A título individual o sectorial, también fue por demás evidente la incorporación al Ejecutivo de dirigentes radicales vinculados al ex intendente Rubén Martí.

Está claro que la traumática y tempranera ruptura de Giacomino con Juez lo dejó en un marco de soledad política que lo obligó a recostarse en el gobernador Juan Schiaretti, en el Gobierno nacional, y más recientemente buscar sostén a la gobernabilidad en los bloques de concejales opositores, como la UCR y el PJ.

Esa inestabilidad en el arco de aliados y la escasez de un plantel dirigencial propio para el recambio, reflejan (y explican) en buena medida las sucesivas mutaciones del gabinete municipal.

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