Ghirardi: "Controlar el mercado donde se ofrece lo robado reduce el delito"

Ghirardi: "Poder reducir la tasa de homicidios en la ciudad de Santa Fe", es uno de los deseos de Ghirardi.
En una entrevista, el secretario de Seguridad provincial hizo un repaso de sus aspiraciones al ocupar ese cargo en el gobierno de Binner. Realizó un análisis del crimen en la provincia y de la labor de las fuerzas para contenerlo. No descartó la posibilidad de crear una policía municipal.

Horacio Ghirardi tenía 17 años cuando llegó a Rosario desde Cañada de Gómez a estudiar Ciencia Política. Fue militante estudiantil histórico del socialismo en la UNR y al egresar trabajó con Hermes Binner y Miguel Lifschitz en cargos ejecutivos del municipio. Ahora, a los 45 y en funciones como secretario de Seguridad provincial, sentado en lo que en cualquier gestión es un sillón de fakir, define sus aspiraciones. "Disminuir los niveles de violencia urbana en las grandes ciudades: poder reducir la tasa de homicidios en la ciudad de Santa Fe, que es un caso bastante excepcional, y lo mismo en el departamento Rosario. Y también contener el delito menor que implica que el vecino salga a la calle con temor a que le suceda algo. Me iría conforme de este rol habiendo bajado esas inquietudes".

-Durante 15 años usted cumplió funciones de gobierno en Rosario. ¿Qué idea se formó en ese tiempo sobre los problemas de seguridad en una ciudad como ésta?

-En una gran ciudad como esta se combinan problemas de la trama urbana -con bolsones de exclusión y carencia de infraestructura- con tráfico de drogas. En franjas de la zona sur, noreste y oeste tenemos complicaciones serias por la reiteración de una serie de delitos y violencia urbana: se mezclan el uso de armas de fuego con comercialización de drogas. En el área central de la ciudad hay problemas de delito menor -que es grande para quien le sucede- como son los arrebatos: carteras, celulares, mochilas y violencia contra vehículos. Y nos preocupa en el espacio urbano el delito vinculado a las hinchadas de fútbol.

-¿Qué acciones van a impulsar contra esos fenómenos?

-El tipo clásico de intervención policial en algunos casos no está dando resultados: lo que pensamos en el gobierno y con los jefes policiales es un accionar común con las áreas de poder de policía municipal. Ejemplo: controlar todo lo vinculado con economías delictivas como puede ser robo de motos, venta de autopartes, o el negocio ilícito de celulares. Controlar los mercados donde se ofrece lo robado influye directamente sobre el nivel de delito. Queremos hacer intervenciones regulares con los municipios: sistematizar operativos semanales y sostenerlos en el tiempo con una asignación de recursos lógica.

-¿Hay estructura para implementar esos controles?

-Creo que sí. No para operar en 35 líneas de acción diferentes a la vez, pero sí en cuatro o cinco. El Ministerio y las áreas municipales están trabajando en conjunto. Hay un gran mercado ilegal de motocicletas y hay falta de documentación. Y en muchos casos las motos son herramientas para delinquir. Nuestro control se cruza con el interés de muchos municipios de reforzar la seguridad en el tránsito. La venta de autopartes debe ser regulada por la inspección municipal, pero a nosotros nos interesa la venta en regla porque muchas partes proceden de vehículos robados. Lo mismo el mercado de celulares truchos o la venta ilegal de películas o indumentaria falsificada que a veces son las máscaras de negocios ilícitos mayores.

-¿Hay algo de lo que advertía como mayor emergencia de seguridad en Rosario que sea común a otros municipios?

-La cuestión del comercio de estupefacientes en las últimas décadas es el gran tema a atacar. En una época era un asunto más propio de las clases medias altas. Hoy no sólo el consumo se ha metido en los barrios sino que la droga es un modo de sobrevivencia económica allí. Eso es un factor de violencia y disgregación y aquí hay una prioridad en la acción de gobierno. Pero eso no implica que no nos ocuparemos del arrebato en la vía pública, del escruche de domicilios particulares, de la angustia que nos produce pasar por distintos espacios públicos y que nos hace organizarnos otros circuitos en base al miedo para esquivarlos.

-¿Cómo evalúa la criminalidad en términos de violencia física, que es una gran preocupación ciudadana?

-Mi mayor preocupación es disminuir la tasa de homicidios dolosos (intencionales). Eso va asociado a avanzar en el desarme de la sociedad santafesina. Casi el 70 % de estos homicidios tienen que ver con hechos interpersonales de violencia - doméstica, vecinal, ajustes de cuentas, casos pasionales- y por eso notamos lo imperioso de retirar la mayor cantidad de armas de la sociedad. La idea de armarnos para protegernos termina fatalmente en esto: incremento de homicidios dolosos.

-Siempre un homicidio es una tragedia, pero la tasa en la provincia, salvo en casos como la ciudad de Santa Fe, es comparativamente baja en relación a su población. No es algo para celebrar, pero debe ser dicho. ¿Qué opina usted?

-En 2009 en Rosario hubo 124 homicidios dolosos y en el 2003 hubo 123. No lo digo sólo porque no aumentaron sino porque sumar los homicidios sin discriminar causas puede llevar a engaño. Cuando hablamos de homicidios incluimos hechos en ocasión de robo, que son los que reflejan situaciones de inseguridad, pero también, por ejemplo, abortos clandestinos, que no nos sirven para dar dimensión de la criminalidad urbana. Pero un funcionario de seguridad buscará bajar los homicidios dolosos, los heridos por arma de fuego o de arma blanca, y limitar el uso de armas para dirimir conflictos. Al margen de que un delincuente o cualquiera que esté dispuesto al uso del arma la conseguirá de alguna manera, reducir su número es importante.

-En la provincia hay una carencia histórica de cifras que permiten dar dimensión al delito y trazar estrategias. No hay un sistema estatal de estadística criminal, ni estudios de victimización periódicos, ni planificación sistemática derivada de ellos.

-Para nosotros tenerlos es una gran prioridad. En esta etapa se pone a cargo a un nuevo director de Análisis Criminal que va a tener el rol de establecer estas herramientas y sistematizarlas. No vale de nada tener una encuesta de victimización sin continuidad en el tiempo. Además determinados delitos no se reflejan en la estadística policial: hay hechos, como determinados robos, que la gente dejó de denunciar por diversos factores. Pero el accionar policial, que es un gran papel, va articulado con políticas sociales, educativas, culturales y de infraestructura que deben desplegarse en zonas críticas. Con las dificultades del caso, eso estamos intentando con el gabinete social. Son esas políticas públicas las que construyen ciudades más seguras. No sólo actuar en la punta del volcán, que es donde nos encontramos y donde se hace visible la necesidad de intervenir.

-¿Cómo ve a la policía provincial? ¿Qué se le va a ofrecer y qué se le va a demandar?

-La policía provincial atravesó largos años de desinversión y postergación en sus demandas. Nunca se invirtió seriamente en infraestructuras edilicias o en recursos humanos. Creo que ahora se empezaron a resolver algunas como los centenares de demandas administrativas por retrasos en pagos de adicionales o categorizaciones o plus por ascensos suspendidos que se van normalizando. Percibo una actitud de acompañamiento.

- ¿Esta contemplada alguna reforma en la fuerza?

-Lo que más nos interesa es corregir algunas trabas que impiden sacar más recursos a la calle. Hay algunas cuestiones burocráticas no claras con carpetas médicas, cuestiones administrativas, pases a disponibilidad. Con correcciones lógicas se puede recuperar mucho personal desafectado de las tareas de seguridad. Por supuesto que también tenemos que dar modificaciones en la ley orgánica policial, o de la propia formación policial, o de personal. Vamos a enfocarnos para resolver esto porque genera zonas de malestar en el personal, algo que no es bueno en una institución vertical que tiene que funcionar acatando órdenes.

POLICÍA MUNICIPAL

-¿Vislumbra la idea de una policía municipal con facultades para detener?

-Yo lo creo factible. Hay ciudades en el mundo que las diseñaron e implementaron con eficacia. Pero debe ser fruto de un estudio serio y no una idea "a la argentina" que con un gabinete técnico resolvamos en 15 días. Al municipio un cuerpo así le permitiría abocarse mejor a las faltas, a las contravenciones graves, al delito menor. A todas las ciudades les cuesta mucho ejercer el poder de policía municipal: hoy cualquier intervención del municipio sin la asistencia del policía armado y con facultad para detener se dificulta.

Tendría que ser un cuerpo profesional, con capacitación mucho más fuerte que las guardias urbanas, con posibilidad de utilizar el arma y de operar arrestos en determinadas situaciones. Pero con un esquema normativo muy claro que delimite recursos, funciones y potestades entre una y otra policía para evitar interferencias o zonas de incertidumbre. No queremos lo que le ocurre a la Policía Federal y a la fuerza metropolitana que quiere crear Macri en la Capital Federal: cuando no hay un consenso debido entre todas las fuerzas políticas sobre roles y recursos las cosas se dificultan. Sostener una policía municipal bien armada, equipada, con posibilidades operativas en el territorio requiere mucho dinero. (La Capital)

Fuente: SM

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