Un gesto para la región

Por Silvia Pisani

WASHINGTON.- Astuto, el presidente Barack Obama no llegará a su primera cita regional con las manos vacías. El anuncio de la liberación total de los viajes y remesas a Cuba es una señal de que quiere cambiar el tono con la región.

Lo que también sabe es que su gesto posiblemente parezca insuficiente ante un coro de jefes de Estado que vienen pidiendo la normalización total de las relaciones con Cuba. Y, sobre todo, el levantamiento del embargo que desde hace cuatro décadas pesa sobre la isla.

¿Qué dirá, entonces, Obama? Algo de eso anticiparon ayer sus colaboradores directos para la región.

"En estos casos, siempre habrá quien considere que se hizo mucho. Y quien considere que se hizo poco. Lo importante es que hemos dado un paso y que no es nuestra intención congelar ninguna política sobre Cuba", dijo el consejero especial del presidente para la región, Dan Restrepo.

El mandatario cumplió con lo que había prometido durante la campaña presidencial. Y lo hizo sin correr el riesgo de pasar por el Congreso: la concreción de los pasos dados ayer sólo necesitan su firma. Se resuelven por vía ejecutiva y sin la intervención parlamentaria.

Distinto será el día en que llegue la hora de considerar el embargo, la palabra tan temida. Eso sí requiere consideración parlamentaria. Y, hoy al menos, se proyecta como un terreno espinoso en el que los criterios no siempre responden a un color partidario.

Hay senadores republicanos que consideran "obsoleta" e "inútil" la política de embargo, como Richard Lugar. Y otros, dentro de la línea demócrata, que no quieren oír hablar de una modificación al respecto.

Los norteamericanos parecieron responder bien a la iniciativa de Obama. Los primeros sondeos mostraron un respaldo de más del 64 por ciento para el levantamiento de las restricciones en los viajes y en las remesas, de acuerdo con información suministrada por CNN.

Otros se anticiparon y fueron un poco más allá: uno de cada cinco consultados opinó que ya era hora de hacer lo mismo con el embargo. Un porcentaje que, posiblemente, resulte un poco bajo para avanzar en medidas espinosas.

La relación de los Estados Unidos con Cuba es sensible. "Se trata de una política compleja, donde muchos factores entran en juego", se cansó de repetir en estos días el embajador especial de Obama para la Cumbre de las Américas, Jeff Davidow.

Algo de eso intentará explicar Obama cuando los líderes de la región le reclamen un poco más para Cuba. Aunque, de acuerdo con el criterio del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), la presión no es buen camino.

"Si alguien quiere ayudar al levantamiento del embargo a Cuba, lo mejor que puede hacer es no presionar a Washington", dijo José Miguel Insulza a LA NACION.

No se trata sólo de un reclamo político. Los principales analistas del tema coincidían ayer en que, para los tiempos que corren, el gesto de Obama posiblemente sepa a poco.

"Hay que buscar la normalización total de las relaciones", dijo Peter Hakim, del think tank Diálogo Interamericano. "Nuestro objetivo ya no es derrocar al régimen cubano. ¿Para qué seguir con esto?", argumentó, al coincidir con la idea, el ex jefe de Intereses de los Estados Unidos en La Habana, Wayne Smith.

Los líderes pedirán algo más. Y es posible que el presidente responda que lo hecho es sólo el primer paso de una política que, en el fondo, camina hacia la normalización, luego de cuatro décadas de dudoso resultado. Lo demás es cómo reaccione la otra parte. La Casa Blanca se esforzó por mostrar ayer lo ocurrido como un gesto producto de la decisión y la convicción personal del presidente. Sin necesidad de esperar nada a cambio por parte de La Habana.

Pero si de algo se habla aquí es del desconcierto que suelen provocar en Washington las reacciones de La Habana a cada gesto suyo.

"Creo que lo que pretende el gobierno es poner a prueba tanto la respuesta de la comunidad cubanoestadounidense a la medida y, sobre todo, la que esto genera en las autoridades de la isla", añadió Hakim.

Si es por eso, uno de los misterios ya está bastante develado: la reacción ayer de la comunidad cubana local parecía mayoritariamente a favor del final de las restricciones.

Lo otro, la reacción de La Habana, seguía siendo un enigma. Si se devela algún día, el sentido de la respuesta tendrá, seguramente, peso en que esto sea un paso perdido. O uno que dé sentido, fundacional, casi, a un curso de mayor recorrido.

Comentá la nota