Gesto para neutralizar las críticas

La decisión del Gobierno de dar un pago extra a los jubilados y pensionados persigue objetivos que van más allá del tema previsional:
Inyectar dinero en un sector donde el 75% -casi 4 millones de personas- cobra la mínima de $ 827 al mes y otros 800.000 beneficiarios de pensiones no contributivas cobran incluso menos que eso. Por lo tanto, esa gente volcaría todo ese ingreso extra al consumo. Son casi $ 1.800 millones de demanda extraordinaria en un solo mes, que se suma al medio aguinaldo.

Atenuar el hecho de que el Gobierno viene utilizando el dinero del sistema previsional, reforzado por los aportes que antes iban a las AFJP, para financiar al Estado en el pago de la deuda, a algunas empresas privadas y el consumo de sectores medios y altos, como la compra de autos. Durante todos esos meses, los jubilados recibieron los aumentos de la "movilidad" sin ningún otro refuerzo a pesar de que el haber medio del sistema -menos de $ 1.000- es bajo y contrasta con los $ 3.300 de sueldo medio de la economía formal.

Neutralizar las críticas porque el Gobierno utiliza los intereses del Fondo de Garantía de la ANSeS para pagar la nueva asignación por hijo de $ 180 en lugar de haber creado una financiación propia, como hubiera sido la eliminación de las exenciones al impuesto a las Ganancias. Y además, carga sobre la ANSeS asignaciones que antes se pagaban con fondos del sistema impositivo. Así, las críticas no apuntan al pago de esa asignación sino al uso para otros fines de fondos previsionales que deben actuar como garantía de las actuales y futuras jubilaciones.

Comentá la nota