Gesto de apoyo a la embajadora de los Estados Unidos

La Presidenta recibió a Vilma Martínez y lamentó los incidentes que ésta sufrió en Mendoza
Cinco minutos cara a cara, un apretón de manos y una frase en perfecto castellano bastaron para procurar un acercamiento. "Siempre hay intolerantes en todas partes", le dijo la presidenta Cristina Kirchner a la embajadora norteamericana en Buenos Aires, Vilma Socorro Martínez, apenas la saludó, tras recibir sus cartas credenciales.

Ese breve comentario, registrado ayer por los micrófonos de la Casa Rosada en un evento eminentemente protocolar, constituyó la solapada condena oficial a los episodios que Martínez vivió una semana atrás en Mendoza. Allí, en la Universidad Nacional de Cuyo, un grupo de estudiantes la increparon antes de que pudiera presentar una ponencia sobre el futuro del vínculo bilateral en la era de Barack Obama.

"Me dijo que estaba muy contenta de haber conocido Mendoza", explicó luego la Presidenta a la prensa, al término de la ceremonia en que recibió, además, los documentos de presentación de los flamantes embajadores de México, Paquistán, Panamá y Sudáfrica.

La jefa del Estado abundó incluso más en el contenido de la conversación con Martínez. "Me dijo que venían los hijos para las Fiestas aquí y que quería volver a Mendoza", relató. "Le dije que los llevara a la Patagonia", completó.

Lo que parecieron sencillas palabras de la Presidenta fueron, en rigor, parte de una estrategia de recomposición con Washington, desplegada por consejo de la diplomacia argentina, según supo LA NACION de altas fuentes del Palacio San Martín. El propio jefe de Gabinete de la Cancillería, Alberto D´Alotto, mantuvo un diálogo respecto de los incidentes con el consejero económico de la embajada, Tom Kelly.

Luego del incidente que protagonizó la enviada de Obama en Mendoza, una luz de alarma se encendió en la Casa Rosada y en la Cancillería. Más aún, después del debut diplomático en Buenos Aires que tuvo la diplomática. Martínez inició su gestión, con menos de un mes de llegada al país, con un airado reclamo al Gobierno para que se encontrara una "solución ordenada" al conflicto en Kraft Foods, de capitales norteamericanos. Luego de que se conociera ese planteo, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, suspendió un encuentro que tenía previsto con la embajadora.

La reunión con Martínez fue parte de una presentación general de cartas credenciales de la diplomacia ante el Gobierno, y no un evento pensado particularmente para agasajar a la representante de la Casa Blanca. Pero, por la disposición de protocolo oficial, los diplomáticos conversaron uno por uno, de manera personal, con la Presidenta. "Me dejó la mejor de las impresiones. Ya he destacado en otras oportunidades la decisión de Obama de nombrar a una mujer como embajadora de Estados Unidos en la Argentina, donde hay una presidenta mujer", dijo Cristina.

Para concluir, elogió el perfil de la diplomática. "Es una mujer muy comprometida con los derechos civiles de las mujeres y los trabajadores", sostuvo la jefa del Estado.

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