Un gesto K "anti Bruera" y un guiño de éste para Unión-Pro

Por sobre las especulaciones que se tejieron en torno a la posición en que había quedado Pablo Bruera con relación al kirchnerismo –en la figura del propio Kirchner- tras las últimas elecciones de junio, el fin de semana pasado se concretó un hecho por demás simbólico, del divorcio que alumbró la última campaña electoral entre el Gobierno Nacional y el alcalde platense: La Capital bonaerense perdió un evento de relevancia internacional que había sido anunciado, originalmente, con sede en La Plata, el Congreso Iberoamericano de Educación Ambiental.
"Para nosotros –dijo durante el anuncio el intendente platense- es muy importante ser sede del Congreso por todo lo que estamos haciendo en al Política Ambiental, pero también la idea de tener un Congreso aquí nos prestigia y vamos a poner todo para que sea un éxito".

Nada de eso, finalmente ocurrió. El Congreso se realizó el último fin de semana en el Partido de la Costa. Con los mismos actores, Bibiloni y los tres mil visitantes hispanoamericanos incluidos, pero en esa ciudad balnearia comandada por un jefe comunal alineado.

Por sobre el evento y la multitudinaria convocatoria anunciada para La Plata, que al fin y al cabo nunca llegó, sobresalió la carga "simbólica" de la decisión de mudarla.

No sólo porque quien fue la figura convocante –por su cargo- fue un ex funcionario bruerista alistado ahora, y consecuentemente fiel al Gobierno Nacional, como Homero Bibilini sino que, se sabe, respondió a una estrategia surgida de las tripas mismas del kirchnerismo que ejecutó un representante de esas entrañas, Carlos Kunkel; diputado nacional y padre de Daniel Kunkel, funcionario clave en el organigrama que conduce Bibiloni.

Por partida doble, la jugada pegó en estéreo: hacia La Plata fue el primer mensaje evidente en términos de la gestión municipal –el otro, más silencioso, se ejecuta con la demora en la remisión de las partidas para obras ya anunciadas que duermen-, y hacia la Costa, el reconocimiento a otro intendente que se ganó la confianza.

Fue de Jesús, precisamente, el anfitrión, el último fin de semana, de reconocidos disertantes extranjeros en materia de Medio Ambiente, como Edgar González Gaudiano, de México; Dimas Floriani, de Brasil; Isabel Martínez, de Panamá; y, Elisabeth Carlucci Sbardelini, de Brasil.

El pase de facturas del oficialismo a Bruera no se agotó ahí. Ayer, más mundano, varios legisladores kirchneristas repararon, nada inocentes, en una particularidad: más de una decena de vehículos –ostentosas camionetas entre ellos- estacionaron, ante la 'falta de lugar’ en la zona céntrica, sobre la rambla que rodea a la Legislatura bonaerense.

No hubiese sido una particularidad con el común de los días y el resto de las concentraciones, si no hubiese sido por un detalle que llamó la atención: la deliberada decisión de los Agentes de Control Urbano de "No multar" a las camionetas de los chacareros estacionadas en evidente infracción, sobre todo por el contraste de lo inflexibles que son para hacerlo con otro tipo de vehículos, incluso oficiales, el resto de la semana.

"Che, Bruera ya oficializó su pase al PRO?", ironizó un senador oficialista con jinetas al comentar la anécdota, tras aclarar lo obvio: que buena parte de los que ayer les pataleaban en sus puertas pero con críticas venenosas contra Daniel Scioli, están abiertamente –algunos incluso como diputados electos- jugando para Francisco de Narváez y Felipe Solá.

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