Gestiones urgentes del Gobierno para evitar que se fracture la CGT

Aníbal Fernández, De Vido y Tomada se comunicaron con los enemigos internos del camionero para tratar de evitar que concreten sus amenazas de ruptura. La pelea en la central sindical complica el llamado al Consejo Económico y Social.
El Gobierno realiza intensas gestiones por estas horas para tratar de evitar una ruptura en la CGT.

Según pudo saber Clarín, y más allá de las declaraciones formales que se refieren a una "interna sindical en la que el Gobierno no se mete", el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, y los ministros de Planificación y de Trabajo, Julio De Vido y Carlos Tomada, gastaron sus teléfonos en las últimas horas en contactos con los principales dirigentes sindicales para tratar de encauzar la crisis.

Desde Olivos, Kirchner dispuso un "operativo de contención". Lo que menos necesita ahora el Gobierno es una fractura en la CGT, uno de los pilares donde asentó su poder. Por eso, los ministros ofrecen por estas horas una mayor apertura a los rebeldes, que comenzaría con sillas propias en el Consejo Económico y Social.

La interna sindical, que viene tomando temperatura desde la derrota electoral del oficialismo, ayer pareció alcanzar su punto de ebullición con las declaraciones de grueso calibre que se cruzaron Hugo Moyano y los sindicalistas "gordos" e "independientes" que cuestionan su liderazgo.

"¡¿Qué me vienen a hablar estos muchachos que están detenidos en el tiempo?! Ya fueron. Parece que hubieran venido de otro planeta", comenzó temprano por la mañana Hugo Moyano a responder a las críticas que le habían disparado el lunes sus rivales internos.

El secretario general de la CGT recordó el apoyo que le habían brindado al menemismo sus desafiantes y siguió: "¿Qué venimos a hacernos los Rambo, a pintarnos la cara? Estoy medio podrido. Son cara de piedra al máximo. Resulta que ahora aparecen los reivindicadores de los trabajadores. Si entregaron toda la vida a la gente".

Enfurecido, apuntó directo contra el mercantil Armando Cavalieri, uno de los capitanes de la rebelión: "¡Por favor! Pregúntele a los empleados de comercio a ver si prefieren que los conduzca Cavalieri o Moyano", disparó y aseguró que cuando va a un bar, los mozos le dicen que quisieran un secretario general como él.

Por la tarde, el Sindicato de Comercio respondió con un comunicado en defensa de su líder. "Por supuesto que Cavalieri es entregador. Es entregador de servicios, obras y beneficios" para sus afiliados, devolvieron. En el mismo texto, acusaron al camionero de tener actitudes "patoteriles" y reclamaron "diálogo", dejando abierta la puerta para mantener la "unidad".

Para el lucifuercista Oscar Lescano, el camino ya no tiene retorno. "Yo ya no formo más parte de la CGT. No me siento más en este Consejo Directivo", le aseguró a Clarín. Fue el más decidido.

Otros dirigentes "gordos" e "independientes", en cambio, preferían no hablar aún de ruptura, aunque insistían en que las declaraciones de Moyano sólo tiraban más nafta al fuego.

"Dice que somos oportunistas, pero él es un chantajista que hace una semana amenazaba irse con Duhalde hasta que consiguió nuevos beneficios para él", bramaba por lo bajo uno de los "independientes" con más peso.

"Kirchner le tiene miedo a Moyano pero nosotros no", insistía este dirigente que había sido contundente al hablar con De Vido unas horas atrás: "Ustedes le dieron aire a éste muchacho, ustedes lo tienen que parar. No nos pidan a nosotros que no reclamemos".

Palabras similares repetían otros líderes sindicales. "La estructura del Consejo Directivo que se aprobó en 2008 distribuyó el poder. Pero en la práctica, Moyano siguió actuando sólo. El que debe resolver esto es el Gobierno, que fue garante de aquel acuerdo", graficó otro secretario general.

Pero Moyano no parece muy predispuesto a ceder espacios. "Si tienen huevos, que se vayan como hicimos nosotros en los 90 con el MTA", se escuchó cerca suyo.

Los rebeldes organizan una reunión para mañana en la que analizarían la ruptura.

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