Gestiones del Progano para mejorar la producción de ganado caprino y derivados

El coordinador del Programa Ganadero del Noroeste Chaqueño (Progano), Carlos Andion, confirmó el avance de las gestiones realizadas para mejorar la producción de ganado caprino y la industria derivada del mismo -además de la extensión de la actividad a los ovinos- mediante la introducción de nuevas razas y el incremento de los embriones.
La provincia aspira a constituirse en un punto de referencia de esta actividad a nivel nacional a partir del aporte de la ciencia genética. Para la concreción de esos objetivos, esta semana se desarrolló en el Ministerio de Economía, Producción y Empleo una reunión de la que participaron el ministro Eduardo Aguilar y representantes de la empresa neozelandesa ABS, líder mundial en la producción de embriones que son exportados a todo el mundo.

“Desde el Progano estamos abocados a la capacitación de los productores y a mejorar la genética de los caprinos. Para esto veníamos viendo desde hace tiempo cómo podíamos hacer para conectarnos con empresas dedicadas a la producción de semen y embriones, porque queremos aplicar la genética en el Chaco y ser referentes de la Argentina en lo que se refiere a la producción de ganado menor”, explicó el coordinador Carlos Andion.

La presentación que realizó en Casa de Gobierno la neocelandesa ABS abrió perspectivas para la concreción de esa aspiración. El representante de la empresa, Lorenzo Frers, señaló que “Nueva Zelanda tiene un status sanitario especial, por ser una isla con mucho control sanitario, y una cultura de muchísimos años en cuanto a genética que se exporta tanto a potencias mundiales como a países marginales”.

Organización del programa

Los centros de desarrollo productivo del Progano están ubicados en lugares estratégicos. Uno está en Pampa del Infierno, y existen 6 más distribuidos en El Espinillo, Miraflores, Fuerte Esperanza, Misión Nueva Pompeya, El Sauzalito y Taco Pozo. Desde que asumió su coordinación, Carlos Andión y sus colaboradores se ocuparon ampliar los alcances del programa a toda la cuenca chivera del Chaco, comprendiendo también Villa Berthet, Santa Sylvina, Du Graty y Pampa del Indio, entre otras localidades. Centenares de familias trabajan en la cría de ganado caprino. En cada centro existe una asociación que las congrega y se formaron grupos para facilitar el desarrollo de las actividades de capacitación dado que por la cantidad de productores resulta prácticamente imposible que la misma sea brindada en forma individual.

El punto de partida

Consultado acerca del estado en que estaba el Progano cuando se hizo cargo de su coordinación, Andión recordó que pensaba encontrarse “con algo mucho más armadito” teniendo en cuenta que el programa se había iniciado hace 8 o 9 años, pero sin embargo había “fuertes inconvenientes en algunos centros de producción” que fueron dejados en situación de abandono. “Tuvimos que rearmar, reprogramar”, explicó el coordinador, quien está convencido de que “funcionando bien, es un proyecto que puede producir un cambio en el sistema productivo, especialmente en lo que respecta a los productores de escasos recursos, pequeños y medianos” porque sumando “el chivo, con lo que produce, y la cultura de la gente, que sabe como criarlos, se trata de una alternativa de vida, que genera un ingreso económico más que importante para la familia”.

Proyectos en marcha

Entre los desafíos pendientes, Andión se refirió especialmente a “fortalecer la capacitación, para un mejor aprovechamiento de la actividad, para producir más y mejor, y la incorporación de nueva genética” que permitiría lograr en el primer mes de vida del animal un cabrito comercializable, con aproximadamente 5 o 6 kilogramos de carne. Se trata del cabrito de leche, uno de los productos más apetecidos por el mercado interno, al que se suman el chivito (vivo puede tener entre 14 y 20 kilos), el capón y la cabrilla. En el mercado internacional, lo que actualmente se demanda es la chiva que ha cumplido su ciclo, cuya carne tiene valor proteico y es la más económica. Además de la carne, en las instalaciones del Progano se lleva a cabo el ordeñe de los animales para la producción de leche y la elaboración de quesos saborizados. El proyecto de expansión del programa también comprende la producción de embutidos, carne ahumada y escabeche, y para este año la incorporación de una curtiembre para la producción de cabritilla -materia prima para la confección de valiosas prendas de vestir-, promovida en el marco de la política del gobierno provincial de radicación de industrias en el rubro de la indumentaria.

Acuerdo para compra masiva

El frigorífico, la planta de ordeñe y la fábrica de queso funcionan en la ciudad de Pampa del Infierno. Por lo general es posible carnear los animales casi durante todo el año -200 y hasta 300 o más, si se agregan horas de trabajo-, lo que depende de la demanda existente en la provincia -ya que hasta ahora la actividad estuvo dedicada a los consumidores locales. Los productores son informados acerca de los días de faena y los cabritos son transportados por medio de camiones. El coordinador del Progano aspira a la concreción de una serie de acuerdos, en los que estuvo trabajando con los delegados de la Provincia Autónoma de Trento, Italia -vinculada a la provincia del Chaco en el financiamiento del programa-, “para empezar el año 2009 con una compra masiva de animales a efectos de dar a los productores el ingreso que esperan por el sacrificio de la cría del ganado caprino”. En este segundo año de gestión, también proyecta la implementación “del engorde de los cabritos y chivos en los propios centros de producción”, ya que actualmente se los engorda en Pampa del Infierno y el proceso lleva 20 o más días -en los que se incluyen los necesarios para la recuperación del peso que el animal perdió como consecuencia del traslado.

Un mercado para aprovechar

El Chaco cuenta con cerca de 600.000 cabezas de ganado caprino. Con las mismas es posible desarrollar la reproducción -más de 350.000 de esos animales son madres, con un promedio de parición de 2,4 por cada chiva- y cubrir la demanda existente. Pero el Progano apunta a la compra de genética, la incorporación de nuevas razas resistentes al clima de la zona y el incremento de la producción, porque hasta ahora el frigorífico caprino solamente cubrió la demanda local, y existe un vasto mercado por explorar en otros lugares del país y sobre todo en el ámbito internacional. “Nuestra gestión apunta a la cantidad, la continuidad y la calidad. Con este producto pasa que a medida que más se ofrece, también crece la demanda. Es una carne muy especial por la alimentación y la genética de nuestros animales. Así que tenemos que ponerla en la vidriera nacional al alcance de los potenciales consumidores. En la Argentina también existen condiciones óptimas para la exportación, y no hay que desaprovecharlas”, explicó el coordinador.

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