Un año de gestion de Schiaretti y Giacomino Vidas paralelas

Las semejanzas no se agotan en las tribulaciones comunes. Ambos dependen para gestionar que los legisladores y concejales que responden a De la Sota y a Juez, acepten votarles los proyectos clave para sus gobiernos.

A Juan Schiaretti y a Daniel Giacomino los une no sólo compartir el primer año de gobierno al frente de la Casa de las Tejas y el Palacio 6 de Julio, sino otras asombrosas similitudes políticas a pesar de provenir de distintos partidos y ser de generaciones diferentes.

Ambos fueron antes vices de sus respectivas administraciones. Schiaretti lo fue de José Manuel de la Sota y Giacomino de Luis Juez, y heredaron pesadas herencias, de las que poco se quejan porque fueron partes de las anteriores gestiones de las que ahora deben soportar los efectos no queridos.

Algo, muy poco, se filtró o fue reconocido por sus protagonistas, aunque estas “facturas” a sus antecesores se asemejen a la punta de un iceberg, donde la mayor cantidad de hielo esté sumergida debajo del agua, avizorándose sólo una pequeña parte problema.

Giacomino se quejó públicamente por la gran cantidad de personal que le dejó Juez, masa de empleados públicos que ahora sólo en sueldos le insume más del 70% del presupuesto municipal. Schiaretti realizó una tenue crítica hacia la desinversión de EPEC, en la que involucró a su antecesor, pero también a los gobernadores de la era radical. También muy sutilmente se ha referido al déficit de la Caja de Jubilaciones, que es en realidad el mayor agujero negro de la Provincia.

De esta manera, Giacomino enfrenta problemas con la gran cantidad de personal que tiene la Municipalidad, y Schiaretti con el superpoblado padrón de pasivos que mensualmente acuden a las ventanillas a cobrar su jubilación. Y ambos deben contar las monedas para terminar de pagar.

Las responsabilidades que les caben por las anteriores gestiones, ya que muchos decretos u ordenanzas llevan estampada sus firmas, no pueden ser explicadas en público. En privado ambos repiten un mismo latiguillo, impregnado de una fuerte dosis de realidad y de pragmatismo. “¿Dónde vieron en la Argentina que un gobernador o un intendente consulte con sus vices cuando está por tomar una decisión? ¡Eso no existe, y en el mejor de los casos sólo pueden dar gracias si no se enteran a través de los diarios de lo que piensa hacer el primero de la fórmula!”, explican quienes conocen la intimidad de los dos funcionarios.

Obligados por las circunstancias a ser cautos en público y quejarse en privado, Schiaretti y Giacomino tampoco tienen otro camino que adherir al gobierno nacional en busca del oxígeno financiero que les permita llevar adelante una gestión decorosa, conducta que les valió la reprobación de De la Sota y Juez, ahora enrolados en el arco antikirchnerista al no tener responsabilidades de gestión, y porque en la actualidad ser K Córdoba no da votos.

Pero las semejanzas no se agotan en estas tribulaciones. Ambos dependen para gestionar que los legisladores y concejales que responden a De la Sota y a Juez, acepten votarles los proyectos clave para sus gobiernos. Es sabido que tanto en la Legislatura como en el Concejo Deliberante, el ex gobernador como el ex intendente manejan tropa propia y que en caso de restarle estos votos, el oficialismo no tendría mayoría propia para imponer los proyectos.

Esto equivaldría a quedar en manos de la oposición, que en este país y salvo honrosas excepciones, nunca es constructiva.

En este panorama, tampoco Schiaretti ni Giacomino pueden aspirar a ser reelectos en sus actuales funciones. Es decir que el gobernador no puede buscar repetir un nuevo mandato al frente de la Casa de las Tejas, ni Giacomino en el Palacio 6 de Julio.

Y aunque resulte increíble, ambos deben mirar un peldaño más arriba de sus respectivas carreras políticas, donde deberían remover sus correspondientes tapones: De la Sota para uno y Juez para el otro.

El ex gobernador dijo que comenzará a trabajar a partir del año próximo para su candidatura presidencial, una proyección nacional que también debería buscar Schiaretti al tener cerrada la puerta de la reelección.

A Giacomino le tocará bregar con Juez, ya que ambos ven en la Gobernación de Córdoba su próxima meta en la ascendente escalera de la gestión pública.

Pero para que esta meta pueda ser una realidad que trascienda los papeles de la ingeniería política, ambos funcionarios deberán realizar gestiones que los proyecten, y el primer test que tendrán que enfrentar y salir victoriosos son las elecciones de octubre próximo.

Recién a partir de allí podrán comenzar a dejar el anhelo y las aflicciones comunes.

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