Gestión directa de EE.UU. con Cristina por conflicto en empresa Kraft Foods

Gestión directa de EE.UU. con Cristina por conflicto en empresa Kraft Foods
La Presidenta mantuvo una charla reservada con la ministra de Trabajo de Obama. El Gobierno confía en que la empresa acatará el fallo y dejará entrar a Bogada a la fábrica
El Gobierno redobló ayer la presión contra la empresa Kraft Foods para poner punto final el conflicto y asegurar la reincorporación de los trabajadores despedidos. Después del explícito apoyo de Hugo Moyano a la lucha de los delegados de la empresa y el endurecimiento de la posición de las autoridades laborales, la presidenta Cristina Fernández jugó ayer sus propias fichas para acelerar la solución de un conflicto que pone en cuestión la capacidad de su administración de controlar el desborde de la protesta callejera.

El gesto de la Presidenta se produjo a partir de una conversación reservada con la secretaria de Trabajo de Barack Obama, Hilda Solis, en el marco de la XVI Conferencia Interamericana de Ministros de Trabajo (CIMT) de la Organización de Estados Americanos (OEA), que deliberó en el Palacio San Martín. Si bien oficialmente desde el Gobierno indicaron que se trató de un breve saludo y una charla de cortesía, no descartaron que el conflicto de Kraft haya estado presente en la conversación. La propia Cristina eludió toda respuesta sobre el tema al ser consultada por la prensa, mientras desde algunos despachos gubernamentales especularon que la Presidenta había aprovechado la charla con la máxima responsable en materia laboral de la administración Obama para expresarle su "preocupación" sobre la tensión generada en el conflicto.

El contacto entre Cristina y Solís tuvo lugar una semana después de que la embajada de Estados Unidos en el país reclamó públicamente al Gobierno una "solución apropiada" para la empresa de capitales norteamericanos, situación que, sumada a la cancelación de la reunión que el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, iba a mantener con la embajadora Vilma Martínez, desató fuertes temores respecto del futuro del vínculo argentino con Washington.

En medio de la profundización de la embestida oficial contra Kraft, un fallo de la justicia laboral de San Isidro ordenó ayer a la empresa que permita el ingreso del titular de la comisión gremial interna, Ramón Bogado, que había sido despedido, por entender que el dirigente "no es un peligro ni para las personas ni bienes de la empresa". La decisión judicial, que está en línea con la resolución firmada en la noche del martes por el Ministerio de Trabajo ordenando el uso de la fuerza pública para garantizar el ingreso de todos los delegados a la planta de Pacheco, entrará en vigencia esta madrugada, aunque hasta anoche los directivos de Kraft eludieron responder acerca de si dejarán a Bogado acceder a la firma.

Ante el silencio de la empresa, los delegados anunciaron que se movilizarán hoy hasta la puerta de la planta para presionar por el ingreso de Bogado, situación que podría reavivar el escenario de tensión en el conflicto. El ministro de Trabajo, Carlos Tomada, intentó despejar esos temores, y se mostró confiado en que la empresa cumplirá con el compromiso firmado con las autoridades laborales y acatará el fallo de la Justicia. "Esta determinación judicial esta en línea con los reclamos, intimaciones y gestiones que viene realizando el Ministerio e Trabajo y que tienen un objetivo central que es el cumplimiento de la ley", afirmó Tomada.

La confianza del ministro se sustenta, además, en la decisión adoptada ayer por el gobernador bonaerense, Daniel Scioli, quien ordenó a la Policía de la provincia reducir en un 80% la cantidad de efectivos destinados a la protección de los bienes de la compañía.

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