La gente valoró la personalidad del candidato.

Votantes priorizaron los aspectos personales a las propuestas e identidades partidarias. Pocos mencionaron las campañas.
Las cuestiones que hacen a la personalidad del candidato pesaron mucho más que los posicionamientos en relación con el Gobierno nacional, las posturas sobre los temas clave, la campaña y la filiación partidaria.

La encuesta a boca de urna encargada por La Voz del Interior, Canal Doce y Mitre 810 a la consultora Ideco, de Roberto Schreiner, reveló qué razones llevaron a los cordobeses a votar a los candidatos que respaldaron en los comicios de ayer.

De los que sufragaron por Luis Juez, la mitad consideró como motivación central aspectos del líder del Frente Cívico, como honestidad, capacidad, confianza o simplemente porque le gustaba o consideraba que era el mejor. Sólo 11 por ciento lo votó por identificación con el Frente Cívico y apenas 4,6 por ciento por sus propuestas.

Ramón Mestre sumó entre razones personales y éticas 44 por ciento como razones principales del sufragio. La identificación partidaria (24 por ciento) fue la que más pesó entre las motivaciones del voto a Mestre, si se lo compara con sus adversarios. Casi al igual que Juez, sólo 4,7 por ciento vio como principal arma de seducción de Mestre las propuestas.

Eduardo Mondino tuvo más salpicadas las motivaciones de su voto. Suma más 40 por ciento entre razones éticas y personales y tiene 15 por ciento por la pertenencia al justicialismo. Dos cuestiones interesantes: 6,3 por ciento de los votantes le valoraron a Mondino la oposición al Gobierno nacional y 4,4 por ciento su campaña. Es el único en quien este punto aparece como elemento decisorio. El candidato del PJ fue quien hizo mayor despliegue de proselitismo, con una inversión que superaría los 10 millones de pesos.

La clave

El elemento central para que los ciudadanos decidieran su voto fue la imagen que tenían de los candidatos, en especial de aspectos muy subjetivos de su personalidad. La gran pregunta pendiente es cómo se formó esa imagen.

Eduardo Accastello tuvo 37,8 por ciento de la motivación del voto en aspectos de su personalidad. Fue el único al que la gente eligió porque apoyaba al Gobierno nacional, pese a que el villamariense se cuidó en la campaña de mencionar a los Kirchner. Con 12 por ciento entre sus votantes, Accastello es el que más parece haber cautivado por sus propuestas.

Lo que pide la gente. En general, del análisis de las cuestiones que estimularon el voto de los cordobeses, además de destacarse la valoración de las cuestiones personales, se destaca que las identidades partidarias no son claves, al menos cuando contestan por qué eligieron a quien eligieron.

La defensa de la Provincia, la relación con el Gobierno nacional, la defensa o el rechazo de los K y las propuestas parecieron tener una incidencia relativa.

Las campañas, que han sido más parecidas a la de una elección ejecutiva que a una parlamentaria, no son mencionadas como algo que influya en la decisión del voto. No obstante, hay que aclarar que la incidencia de la campaña puede llegar a niveles de toma de decisión sin que el ciudadano advierta que está siendo inducido por esa acción proselitista.

Otro tanto ocurre con los debates. Fueron muy pocos los que dijeron que decidieron a partir de los cruces televisados. Sin embargo, al poner como motivación central cuestiones de la personalidad, habría que ver cuánto de esa imagen de la personalidad se formó a través de los debates.

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