“La gente tiene problemas más urgentes que el Chagas”

Desafío. Una fundación trabaja en Añatuya y alrededores. Fumigan ranchos y trata de mejorar la calidad de vida de la gente. Lo más difícil es lograr que los más pobres se comprometan con esta lucha.
AÑATUYA, General Taboada (C) La lucha contra las vinchucas y el mal de Chagas se extiende por toda la geografía santiagueña, llevada adelante tanto por organismos del Estado como por organizaciones civiles que deben hacer frente a una dura realidad: la insuficiente toma de conciencia de muchos pobladores rurales que anteponen la necesidad de buscar el alimento diario para sus hijos a la gravedad de la enfermedad letal que transmite este insecto que abunda en el norte argentino.

“La gente tiene problemas mayores o más urgentes que el Chagas, como la desocupación, madres solteras sin tener para alimentar a sus hijos, entre otros que dificultan la tarea de hacer tomar conciencia”, reveló María Eugenia Copede, representante local de la Fundación Mundo Sano, que trabaja para poner fin a este flagelo en Añatuya y en zonas rurales del departamento Taboada.

“Nuestra tarea principal es la lucha contra el mal de Chagas y sobre esa idea pusimos en práctica otros proyectos entrelazados que ayudan a las familias a prevenirla, mejorar la calidad de vida de las familias, brindar información para aumentar la conciencia sobre la enfermedad, producción de alimentos y generar actividades con la propia gente”, dijo Copede al hacer una evaluación del trabajo realizado durante el 2008.

Si bien se lamentó por la indiferencia de algunos por tomar en serio las consecuencias del Chagas, destacó que “igualmente muchos asisten a Mundo Sano para preguntar cómo actuar ante posibles apariciones del insecto, aunque todavía no se despertó plenamente la conciencia de la gente sobre la problemática real”.

Cordón barrial

Con el propósito de avanzar sobre esta lucha constante, Mundo Sano puso en práctica el proyecto “Nuestros barrios sin vinchuca”, y el primer paso fue hacer un cordón de control sobre nueve barrios periféricos de Añatuya, que incluyen sectores como San Cayetano, Villa Abregú, Sportivo, Colonia Osvaldo, La Leñera, y otros donde se hizo la fumigación y vigilancia de la vinchuca a unas 2553 viviendas impactadas. En este año la vigilancia se hará cada seis meses y por el término de tres años en cada una de las viviendas.

Además en diciembre finalizó el proyecto iniciado en el 2005 en las localidades de Miel de Palo, La Salamanca y El Desvío. Allí se hizo el mejoramiento de techos de las viviendas construcción de letrinas y de calicantos para captar agua de lluvia. Eso abarcó a 129 viviendas entre las tres comunidades rurales.

En el caso de las letrinas, Copede graficó que el 80% de las familias impactadas de los tres lugares no tenían letrinas en el inicio del proyecto, mientras que al cabo del mismo todas cuentan con ese recurso. “La importancia de este proyecto radica en que la gente aprendió mucho porque ellos mismos debían trabajar en ello”.

Asimismo, el 70% tampoco tenía sistemas de captación de agua por lo que se proveyó un maestro mayor de obra y material de construcción para que aprendieran a levantar su propio calicanto. “Además, se ayudó a la mejor convivencia y solidaridad entre los vecinos”. En el 2009 trabajarán con tres localidades más que son Lote 29, Pozo Herrera y Lote 28.

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