La gente y la mafia

El vecino de a pie, para enfrentar a la mafia en Mar del Plata, debe transitar el estrecho sendero que separa al habitante del ciudadano; hay que comprometerse, claro.
Es precisamente en ese contexto en que debe verse lo que ya es una auténtica batalla ciudadana por la defensa del arbolado de la avenida Libertad y el establecimiento de parámetros de funcionamiento básicos que la administración Pulti ha decidido pasar por alto. Por citar un ejemplo: dar lugar a trabajos que modifiquen el alcantarillado, pluviales y cloacas de la zona de Villa Primera.

Se ha puesto en marcha la estación de ómnibus sin ninguna previsión lógica respecto del impacto que significa la intrusión de semejante operación con el incremento de volumen de circulación, de pasajeros, equipaje y encomiendas. Es un espectáculo tan poco digno que casi da vergüenza ajena citarlo: las unidades de la mayoría de las empresas suben pasaje y equipaje en la calle, sobre 9 de Julio, por un apriete del concesionario Néstor Otero, un atrevido que destrató a los empresarios de El Rápido (Cipriano y Calvete) de incumplidores de sus contratos, de acostumbrados a no pagar, y todo para justificar la exacción brutal de $25 por toque de dársena que Otero pretendía meterse en el bolsillo.

Afortunadamente, el juez Jiménez no se colgó del eterno miedo de los actores de los poderes locales ante Aldrey Iglesias y falló con sensatez, imponiendo un pago acorde a lo que estipula la Dirección Provincial de Transporte de la Provincia. Así, de la pretensión de $25 se pasó a $3,60, que es lo estipulado, y que es lo que percibe Otero en otras estaciones que opera en territorio provincial.

En tanto esto ocurría, en el Concejo Deliberante se llevaba a cabo una vibrante audiencia sobre la cuestión de la implementación del corredor de circulación entre la avenida Champagnat y la estación ubicada en San Juan y 9 de Julio. Hay dos propuestas que implican modificaciones a la traza, con creación de dársenas para estacionar a 45 grados y prohibición absoluta de estacionar sobre ambas veredas en paralelo a la línea de circulación. La otra es la elaborada por el arquitecto De Shant, que prevé utilizar la avenida Jara a tal efecto.

No obstante los detalles, lo que queda a la vista en esta cuestión es el altísimo grado de improvisación con que se encaró, la falta de compromiso y la futilidad que embarga la gestión. Marcelo Artime exhibió, para justificar la no construcción de una calle paralela a las vías de la estación, un informe con fecha 17 de noviembre, que no contiene ninguna explicación fehaciente del motivo de tal negativa. Es decir, una acción autoritaria, sólo eso.

Ahora bien, en otro escenario: la presentación realizada el miércoles 23 en el Hotel Costa Galana respecto de la vieja terminal revela que el destino de ese sitio puede ser venturoso o patéticamente mediocre, como el de la nueva terminal construida en bloques y de manera escasamente virtuosa desde el punto de vista arquitectónico. ¿Por qué? La presentación del proyecto para la vieja terminal, elaborado por el reconocidísimo César Pelli y con el aporte de capital de la familia Roig, traerá a estas costas a jugadores internacionales de primer nivel, algo que obviamente ha erizado a Florencio Aldrey Iglesias, que no se ha privado de verter a propósito de ello amenazas rampantes.

César Pelli es el arquitecto argentino de mayor prestigio en el mundo; creador, entre otras maravillas, de las Torres Petronas en Kuala Lumpur. El Grupo Roig, por su parte, tiene inversiones en España y en Estados Unidos por millones de dólares en emprendimientos inmobiliarios, y desembarca en la Argentina con este proyecto que puede cambiar más de un paradigma en el rubro en esta ciudad. No obstante, el esquema que se interpone es el mismo de siempre: Aldrey Iglesias presiona para que, en vez de Pelli, el arquitecto del proyecto sea Jerónimo Mariani, y así poder él alzarse con el 30% del negocio, sin ningún desembolso. Y todo porque él maneja al Intendente y al Gobernador, según sus propias apreciaciones. ¿A nosotros también?

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