*Hay gente cansada de ese peronismo

Pasó otro 17 de octubre, ni mejor ni peor que otros, pero que refuerza la sensación de que hay mucha gente cansada de los clichés nacionales, de la certeza de que el país no empezó ni terminará en el peronismo, y mucho menos, en ese peronismo de rituales exagerados y ceremonias fútiles.

La "gloriosa JP" ya peina canas, pero sigue repitiendo las mismas consignas

Hay mucha gente que está cansada de la exclusión que implica que cada vez que se habla del pueblo, haya que agregarle el calificativo de "peronista".

Es más: hay mucha gente que tiene en claro que antes del peronismo, ya había un pueblo en la Argentina, y que en un futuro eventualmente post-peronista, seguirá habiendo un pueblo.

Los pueblos del mundo no nacen de un líder, tienen un nacimiento más plural, menos interesado, más generoso, menos mezquino.

En Argentina, hay mucha gente que se cansa cuando cada 17 de octubre, el peronismo en sus múltiples versiones se adueña del día, y se repite el triste espectáculo de ver cómo hombres y mujeres que en 1945 no habían nacido todavía, se pelean por mejor representar la herencia genética de Juan Domingo Perón y Eva Duarte.

También hay mucha gente que se cansa de que nos repitan una y otra vez que el país de la justicia social empezó con Perón, o con Evita.

Es la misma gente que no está satisfecha con las versiones de "justicia social" que hoy en día muestra el país. Y que supongo que en 1945 y en los años sucesivos de aquel gobierno emblemático del "pueblo argentino", tampoco hubiera estado satisfecha.

En fin: hay mucha gente que se cansa de que se repitan dogmas y consignas, banderas y pancartas, bombos y redoblantes. Que se agota de leer siempre los mismos autores, lavarse las patas en las mismas fuentes, glorificar a los descamisados, y enojarse con el Perón viejo que nos echó de la plaza.

Que ya se pone de mal talante cuando se repiten las mismas idioteces de que "peronistas somos todos", o de que cuando el sol está radiante digamos "es un día peronista", o de que se repita aquello de que "combatiendo al capital" no se pudo cantar más después del gobierno de Menem.

En definitiva, hay mucha gente cansada de que se le quiera imponer una historia que no es la historia, sino una parte de la historia. Que se le quiera aplicar un molde que no es un molde, sino una parte del molde. Que, finalmente, se pretenda definir el ser nacional desde apenas unos sesenta y pico de años de experiencias turbulentas y agitación desenfrenada, durante los cuales los argentinos han pasado buenas y malas, tristezas y alegrías, desgracias, tragedias y carnicerías horripilantes, pero que no son ni más ni menos que otras experiencias similares vividas anteriormente, y que seguramente no diferirán demasiado de otras que estarán por venir.

Si, estoy seguro que hay mucha gente que está cansada de ver cómo nos cuesta a los argentinos asumir la totalidad de nuestro pasado, la amplitud diversa de nuestro presente, y el ancho, casi infinito porvenir.

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