La gente acompaña la protesta del campo pero no los cortes.

En la calle, los tucumanos le dan la razón a los ruralistas y sus planteos. Sin embargo, no comparten los cortes de ruta como modalidad de protesta.
La interminable pelea entre el Gobierno nacional y el campo por las retenciones móviles a las exportaciones de soja, que volvió a eclosionar violentamente esta semana, con la vuelta de los ruralistas a las rutas, mantiene en vilo a la sociedad. Más que las consecuencias por las pérdidas millonarias que le pueda generar al país la decisión de los hombres de campo de no vender su producción para esquivar el impuestazo, lo que en realidad le preocupa al ciudadano común es la posibilidad de que los "piquetes rurales" revivan el fantasma del desabastecimiento de 2008.

De acuerdo a un relevamiento realizado por EL SIGLO en la vía pública, la mayoría de los tucumanos entiende y comparte los reclamos del campo. Sin embargo, con la tenebrosa imagen de las góndolas vacías y las estaciones de servicio cerradas aún frescas en sus retinas, la gente rechaza los cortes de ruta como modalidad de protesta.

"Estoy de acuerdo con los reclamos del campo. Todos tienen que pagar impuestos, pero creo que les están quitando demasiado", opinó Silvina (41), propietaria de un local de venta de ropa en la Capital. Sin embargo, la empresaria fue terminante a la hora de cuestionar el método elegido por los ruralistas para exteriorizar su malestar. "No es la forma de protestar salir a cortar las rutas, que puede ocasionar desabastecimiento y perjudica a mucha gente que nada tiene que ver con este problema que deben resolver el campo y el Gobierno", sentenció.

A su turno, Eduardo Moreno (46), quien vive en la localidad de Estación Pacará pero trabaja en San Miguel de Tucumán, como ayudante de cocina, admitió estar "del lado de los productores. El campo se está ganando un buen dinero y está bien que se le cobre impuestos, pero no en los niveles que quiere el Gobierno", justificó. No obstante, Eduardo aclaró que no comparte "para nada los cortes de ruta, debido al desabastecimiento que puede haber y que va a sufrir toda la gente, como ya pasó en el 2008".

Estela (32), quien trabaja como enfermera en el sistema público de salud y vive en el barrio de Villa Além, reconoció que está de acuerdo con la protesta de los ruralistas "porque tienen derecho a reclamar para defender su bolsillo". En cambio, lamentó que "salgan a cortar otra vez la ruta, porque eso perjudica a mucha gente. El año pasado mi familia, como el resto de los argentinos, fue perjudicada por los cortes y el desabastecimiento", agregó.

Por su parte, Juan Carlos González, quien es vecino de Villa 9 de Julio y a sus 64 años todavía trabaja como carnicero, dijo que está "totalmente a favor del campo y su decisión de no comercializar granos, porque es el motor del país y por eso debería ser más protegido por el Gobierno". Al igual que el resto de los encuestados, Juan Carlos opinó que "es muy discutible la modalidad de cortar la ruta, porque hay otras formas de reclamar sin necesidad de perjudicar al resto y generar desabastecimiento", añadió.

La contadora, Marisa Treviño (40), quien vive en la Capital, consideró que "el campo siempre fue el sostén del país, que es agrícola-ganadero, por lo que no puede ser desatendido". La profesional coincidió en el rechazo a los piquetes rurales. "No comparto los cortes de ruta, como expresión de protesta. Tiene que haber un diálogo, y no un monólogo, donde todos hablen y sean escuchados, para que haya un equilibrio, que es la solución de todas las cosas", subrayó.

Alejandro (29), un joven empresario del rubro automotor, señaló que "ante la crisis que hay, al margen de la discusión sobre si debe haber o no retenciones, el Gobierno debería adoptar medidas para favorecer al campo, que es el motor de la economía nacional. Por eso, estoy de acuerdo con la protesta", resumió.

Respecto a los cortes de ruta, Alejandro sostuvo que "si bien parece ser esa la única manera en que el campo puede hacerse escuchar, no son la mejor salida, porque perjudican a mucha gente que está al margen del conflicto y pueden hacer reflotar el desabastecimiento".

Para Eduardo Fernández (60), un jubilado de la provincia de Santa Cruz, de visita en Tucumán, "es totalmente justa la protesta del campo, porque se le está quitando mucho a quienes más aportan para sostener a nuestro país, que es agrícola-ganadero".

No obstante, el turista santacruceño también criticó la modalidad elegida para el reclamo. "Nos perjudican mucho los cortes de ruta, tendría que buscarse otra forma de protesta que no perjudique tanto a la gente que tiene que viajar por trabajo, por ejemplo, o que pueda generar desabastecimiento", concluyó.

Víctor Artaza (38), quien vive en la vecina ciudad de Yerba Buena y trabaja como mozo en un bar de la zona céntrica de la Capital, afirmó: "Estoy totalmente a favor del campo, porque están defendiendo su única fuente de ingresos, como haríamos el resto en su situación".

En concordancia con el resto de los entrevistados por EL SIGLO, Víctor reconoció que "si bien los ruralistas están en su derecho a protestar y esa es la forma de hacerse escuchar, los cortes de ruta a veces perjudican".

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